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Del revés (Inside Out)

28 Jul

“En la vida no desarrollamos un argumento, simplemente vivimos. Sentimos algo, que es lo que lleva a una emoción. Y esa emoción, poco a poco, se transforma en historia.”

Andréi Zvyagintsev

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Del revés (Inside Out)

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Del revés (Inside Out)

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Año: 2015.

Directores: Pete Docter, Ronaldo del Carmen.

Reparto (V.O.): Amy Poehler, Phyllis Smith, Richard Kind, Bill Hader, Lewis Black, Mindy Kaling, Kaitlyn Dias, Diane Lane, Kyle MacLachlan.

Tráiler

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            Los manuales de cine marcan como una de las claves fundamentales del estilo exponer las emociones cambiantes de los personajes sin recurrir a la explicitud, revelar su interior dejando un conveniente margen a la asimilación empática del espectador, huir del subrayado melodramático que desvirtúe un relato sensible en una horterada lacrimógena.

            En cierta manera, Del revés (Inside Out) es el equivalente a ponerle subtítulos emocionales a Boyhood (Momentos de una vida). Así, el filme narra los avatares de una niña de 12 años que se enfrenta a un periodo de cambios decisivos para su existencia y su formación como persona –la mudanza de su familia desde Minnesota a San Francisco debido al trabajo de su padre-, deletreados al detalle desde las profundidades cerebrales de la protagonista, con cada emoción que siente representada por un personaje caracterizado y un color definitorio que sirve para ordenar visualmente la secuencia afectiva que cada experiencia imprime en su interior.

Sin embargo, lo que a priori se diría un canto al melodrama más obvio y epatante se convierte en una obra compleja y vibrante, que recoge el concepto del Viaje, en mayúsculas, como un proceso de trasformación interior para plasmarlo literalmente. Porque en realidad, para ser sinceros, la protagonista no es la niña en cuestión, y ni siquiera lo son las emociones personificadas –que son planas, como su valor simbólico indica, y su arco dramático pasa por que aprendan a convivir en armonía o, lo que es lo mismo, que la pequeña Riley asuma y acepte cada matiz y cada particularidad del espectro emocional, dulce o amargo, que va trazando su biografía-. La protagonista, casi como si se tratase de un documental ficcionalizado de psicología o antropología, es la naturaleza emocional del ser humano. Y la manera que tiene Del revés de ilustrar esta exposición didáctica y épica a partes iguales es arrolladoramente vívida, cálida y, sí, emocionante.

            Del revés es, en primer lugar, un filme nada complaciente. Por supuesto, contiene la ración de buenismo ineludible para una película (también) destinada al público infantil –que la disfrutará a otros niveles, si bien no de forma tan completa como cualquiera que haya pasado por más trances y emociones que ellos-. Y, asimismo, las emociones retratadas se reducen a un número básico e inteligible. Pero, a partir de esos mínimos indispensables, Del revés supera con excepcional, elegante y elogiable madurez los conceptos positivos y negativos absolutos para componer un todo más turbulento, en el que la tristeza y la decepción se incorporan como una parte sustancial de la existencia, imprescindible para conformar la personalidad hasta del individuo más optimista.

La voz cantante de la acción recae en Alegría, pero su compañera de aventura, no por casualidad, es Tristeza. En este sentido, el guion plantea con sutileza que lo verdaderamente azaroso es la preeminencia como jefa de operaciones del cerebro emocional de este hada risueña que encarna los valores más empalagosos del cine infantil, de ahí que la “lectura” de la mente de la madre y el padre de la protagonista desvele, quizás a modo de profecía, que estos otros universos psicológicos se encuentran liderados por figuras alternativas, en este caso la tristeza y la ira respectivamente.

            El vitalismo de Alegría no deriva, como parece apuntar el planteamiento y los curtidos prejuicios del conocedor de los clásicos de Disney, hacia un empacho de optimismo ingenuo, engañoso y cursi –como sí lo hace, por ejemplo, el cortometraje Lava que precede a la proyección de la presente-. El relato que desarrolla Del revés es por momentos tremendamente angustioso, acorde a los cambios traumáticos que sufre Riley y a las sensaciones que el espectador reconoce en su ser, lo que despierta una penetrante, melancólica y conmovedora sensación de pérdida, similar a aquella que expresaban con extraordinario acierto otras descomunales películas de Pixar, como Toy Story 3 y, al estilo proustiano, por medio de las papilas gustativas del grisáceo crítico gastronómico Anton Ego, Ratatouille.

Con genuina y saludable honestidad, Del revés redescubre que crecer o madurar significa una exploración fascinante o dolorosa de nuevos horizontes, pero sobre todo –y es la razón por la cual los cambios dan tanto miedo-, a que algo muera en las entrañas. O se olvide, que es sinónimo.

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Nota IMDB: 8,6.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 8,5.

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