Cleopatra

3 Jul

Cleopatra, la hybris griega y el séptimo arte. Para la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

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“¿Recuerdas cuando la reina de Egipto entra en Roma, con todo el desfile y la parafernalia? Al final, se pone delante de Julio César… y le guiña un ojo. Es precioso. Debajo de todo el boato, son dos enamorados.”

Alexander Payne

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Cleopatra

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Cleopatra

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Año: 1963.

Director: Joseph L. Mankiewicz.

Reparto: Elizabeth Taylor, Richard Burton, Rex Harrison, Pamela Brown, George Cole, Hume Cronyn, Cesare Danova, Kenneth Haigh, Martin LandauRoddy McDowall.

Tráiler

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           La tradición advierte acerca de las funestas consecuencias que, para el hombre, acarrea su tendencia natural a la desmesura. [más] Al cine, especialmente a Hollywood, versión lujosa y mejorada de la propia vida, no le faltan ejemplos de semejantes puniciones a la inmodestia desatada: Intolerancia, La dama del expreso, La puerta del cielo, Corazonada, La isla de las cabezas cortadas. Obras capaces de sepultar en su colosal desmoronamiento carreras, estudios e incluso corrientes de cine.

           Cleopatra, uno de los fiascos comerciales más sonados del séptimo arte, a punto estuvo de arrastrar en su descalabro a la Twentieth Century-Fox. Lo cierto es que su estrepitosa debacle significó la postergación de una manera monumental de entender el cine de épica histórica que no se recuperaría hasta la entrada del nuevo milenio gracias al éxito Gladiator, así como, en general, el potenciamiento de la sensibilidad más a pie de calle que nacía con la Generación de la televisión y que se confirmaría con el Nuevo Hollywood. [más] Demasiado grande, demasiado pesada. El tiempo, no obstante, ha ido atemperado esta consideración negativa, respaldada asimismo por la recuperación de un montaje más dilatado, de algo más de cuatro horas, y acorde con los deseos originales de Mankiewicz.

           Sea como fuere, dejando atrás las sombras de su leyenda negra, ¿merece Cleopatra penar en los infiernos del séptimo arte? El magnetismo de la reina del Nilo había encandilado a la cámara desde los comienzos mismos del cine, hechizada por el exotismo y los misterios de su sensualidad como fuente de poder. La Cleopatra de Mankiewicz no es, empero, una vampiresa en sentido estricto. En la película, Cleopatra emplea deliberadamente su sexualidad como instrumento de influencia [más]. Pero éste no es más que uno de los rasgos de un triángulo político-romántico –Julio César, Cleopatra, Marco Antonio-, donde se gobierna como se ama y se ama como se gobierna.

En consecuencia, Cleopatra se convierte aquí en una amante trágica que decide emparejar su porvenir y el de su pueblo, todo uno, al de dos hombres que, por su parte, representan dos maneras de profesar el amor, dos maneras de hacer política y dos destinos prefigurados de antemano. [más] Oscurecido por la descomunal construcción de decorados y ambientación histórica, las magníficas líneas que luce el guion, afiladas en su descripción trascendente del poder y el amor, y sobre todo la trabajada construcción de personajes, revelan su verdadera magnitud cuando la vista del espectador logra desprenderse de la espectacular pero frívola aparatosidad del escenario y se concentra en tres individuos frágiles, vulnerables a la enormidad de su cargo, de su nombre, de sus obligaciones de estado.

[más], son el libreto y las interpretaciones –inevitable destacar al maravilloso Rex Harrison-, y no los oropeles y el cartón piedra, los que insuflan vida a Cleopatra, Julio César y Marco Antonio, dueños de una personalidad tan definida como cuidadosamente matizada, aun en las contradicciones a las que empuja su evolución, forzada por un despiadado contexto que no entiende de ideales o intenciones.

            [más] esta aproximación política a los estertores del Egipto de los faraones y de la República romana muestra una visión bastante extemporánea, caso especial del romanticismo ecuménico de Cleopatra, [más] lógicas licencias dramáticas. [más] Más cinematográfica e igualmente fascinante es en cambio esa noción fatalista que impregna la relación entre tres seres que intuyen premoniciones funestas, incapaces de sobreponerse a sus debilidades [más]incapaces de detener la inexorable caída de la arena del reloj y de conservar ese paraíso común a orillas del Nilo.

           Claro que, después del elogio, tampoco conviene enterrar el gran desequilibrio que padece el filme y que se va haciendo más y más evidente a medida que se acumula el metraje. [más] la segunda mitad de Cleopatra se inunda de un romanticismo febril al que le hubiera sentado fenomenal una mayor concisión narrativa que estimulase las resonancias líricas y elegíacas del idilio en vez de ahogarlas en el exceso y la grandilocuencia. [más]

           El amor eterno, más grande que los imperios, que la Historia. Que la vida misma.

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Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

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6 comentarios to “Cleopatra”

  1. Sergio Sánchez (@sesaga58) 3 julio, 2015 a 21:28 #

    La adoro. Ella y “Espartaco” me parecen los dos grandes peplums de la historia. “Espartaco” en algunos sublimes momentos. “Cleopatra” segundo a segundo, palabra a palabra, dólar a dólar. En algunas fichas había leído que era un refrito de Shakespeare y Shaw, pero nunca lo puedo acabar de confirmar. Hace un momento comentaba en otro lugar “Guerra y paz” de Vidor. Qué ganas de pillarme ocho horas y ver las dos seguiditas, jaja…

    • elcriticoabulico 5 julio, 2015 a 16:46 #

      La verdad es que prefiero Espartaco. De Cleopatra me gusta mucho su primera mitad, con Rex Harrison. De la segunda parte me quedo con la desesperación de Marco Antonio, pero en alguna parte se me empieza a hacer cuesta arriba. Sobre la duración, yo estoy a ver si abro un hueco grande para verme alguna de Lav Díaz, que de cuatro horas no bajan…

  2. Hildy Johnson 5 julio, 2015 a 15:51 #

    Cleopatra, La puerta del cielo, Corazonada, La isla de las cabezas cortadas, Intolerancia… esos grandes batacazos que nombras ¡me gustan! Películas que fueron desmesura con rodajes de pesadilla pero que… atrapan.

    En Cleopatra, además de cómo subía el presupuesto, se asustaban ante la salud de Liz Taylor… y surgió además su historia de amor con Richard Burton. Es un rodaje con leyenda… y eso quizá hizo sombra a la valoración de un film inteligente, íntimo y especial sobre Cleopatra, el poder y el amor.

    Sin embargo, me ha llamado la atención un título, Alarma en el expreso de la etapa británica de Hitchcock, yo creía que no fue ningún batacazo para el director, que supuso su pasaporte para Hollywood y que funcionó bien en la taquilla británica, ¿me equivoco?

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 5 julio, 2015 a 16:49 #

      ¡Cierto, cierto! Fallo mío, que me refería a La dama del expreso, que es el remake, además de la última película de los míticos estudios Hammer hasta Beyond the Rave. Con su permiso, procedo a corregir…

      Besos (y gracias por la ayudita).

  3. alicia 22 agosto, 2015 a 17:02 #

    me encanta cleopatra yo investigo todo sobre de ella como era sus costumbres mas me gusta su vestuario sus joyas todo sobre de .. ella yo estudio teatro y hago el personaje de ella es mi idola

    • elcriticoabulico 23 agosto, 2015 a 04:30 #

      Hola Alicia,

      Cleopatra es un personaje históricamente muy interesante y, sin duda, rodeado también de una mitología romántica la mar de sugerente.

      Un saludo.

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