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Parque Jurásico (Jurassic Park)

26 Jun

“En nuestro interior, todos tenemos un dinosaurio que lucha por salir afuera.”

Colin Mochrie

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Parque Jurásico (Jurassic Park)

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Parque Jurásico

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Año: 1993.

Director: Steven Spielberg.

Reparto: Sam Neill, Laura Dern, Jeff Goldblum, Richard Attenborough, Joseph Mazzello, Ariana RichardsBob Peck, Martin Ferrero, Samuel L. Jackson, Wayne Knight.

Tráiler

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            David Foster Wallace, escritor maldito ahora reciclado en ‘trending topic’, citaba a Parque Jurásico como epítome de lo que el denominaba “porno de efectos especiales”. Además, no recuerdo qué crítico de cine se lamentaba que, siguiendo esta idea de Wallace, eran estos efectos especiales los verdaderos y únicos protagonistas del filme de Steven Spielberg, otro de los descomunales taquillazos de su rentabilísima carrera. Tienen razón… a medias. Es innegable que el uso de animación por ordenador y sobre todo el espectacular rendimiento de los animatronics componen el plato fuerte de la función que ofrece Parque Jurásico. Pero, en sí mismos, esos efectos y esas marionetas no alcanzan por sí mismos tanto valor como para convertir Parque Jurásico en una película tan popular durante tantos años –ya son más de dos décadas desde su estreno- y hasta tantas generaciones.

El mérito, pues, recae en poner ese material tecnológico y frío al servicio de unas de las criaturas más fascinantes que jamás han existido sobre la Tierra, capaces de alentar la imaginación enfebrecida de millones y millones de niños y adultos a lo largo y ancho del planeta, germen de fábulas y mitologías admiradas y aterradas desde la noche de los tiempos, tal es su potencia de impacto sobre las capas ancestrales del cerebro humano, quien se reconoce vulnerable e impotente ante semejante fuerza indomeñable de la naturaleza. Y, con ello, servir un espectáculo de cine festivo, ilusionante y gozoso, realizado con artesanal buen gusto y los imprescindibles gramos de pasión narradora.

            Recuerdo al detalle cuando, de niño, acudí a verla a los cines Tomás Luis de Victoria de Ávila acompañado de mi madre, santa mujer. No llegaba a los siete años, porque tengo asimismo presente en mi memoria que mi amigo Raúl, quien también andaba por ahí con su respectiva madre sufridora, insistía vehementemente en que yo no podía entrar a ver una película no recomendada para menores de siete años. Por supuesto, el muy bastardo los había cumplido apenas un par de meses antes. El asunto -que es a donde iba todo esto-, es que un servidor, con sus seis años y once meses, asistía a la sala de cine contento como unas castañuelas pero también perfectamente consciente de que algunas de las estrellas protagonistas –el Tyrannosaurus Rex, el Triceratops, el Velociraptor,…- no pertenecían al periodo Jurásico, sino al Cretácico; que además los velociraptores no medían tanto como los ejemplares de la pantalla –dimensiones que sí alcanzaban los Deinonychus, primos suyos de la familia de los dromeosaurios-, y que los Dilophosaurus que aparecían en pantalla eran pura mamandurria nacida de a saber qué mente de Hollywood. Es decir, que un niño como yo no iba al cine a ver efectos especiales en sí mismos –bastante credibilidad y miedo les concedía a los efectos especiales de la correosa serie B-, sino a contemplar, casi como vueltos a la vida, a esos lagartos terribles que tanto me encandilaban. O, lo que es lo mismo, a comprar mi pase a distancia para ese parque jurásico que ¡vive Dios! tenía que haber existido en realidad.

            Vista con un poco más de distancia, aunque con el nervio infantil por fortuna todavía palpitante, Parque Jurásico aguanta la pegada en su aspecto visual –los dinosaurios no se han acartonado demasiado, sobre todo ese colosal Tyrannosaurus Rex- y continúa siendo un entretenimiento magnífico porque su esquema, sencillísimo, se halla resuelto con una energía envidiable –Spielberg, guste o no, es un tipo que conoce su oficio al milímetro-. Las dos horas de metraje –que no es poco tiempo-, aún se pasan voladas.

Herencia de su escenario, el filme funciona como un parque de atracciones, con sus sustos en el paseo de los monstruos, sus carreras a velocidad de vértigo a un pelo de ser devorado y su aventura de supervivencia esencial. Los personajes y la trama presentan clichés –diría que parte de ellos conformados a posteriori debido a la influencia de la película-, pero considero que guardan suficiente respeto por el espectador para que éste, a pesar de su filiación por los dinosaurios y su favoritismo especial por uno ellos –el velociraptor, obviamente-, permanezca de lado de los frágiles humanos, puesto que, si bien elementales, los percibe como sus pares y no se distancia de ellos, indiferente a su suerte.

            En conclusión, Parque Jurásico posee la acción trepidante, una sensación de peligro bien plasmada y la consistencia dramática justa para acompañar y complementar de forma adecuada esta ofrenda de veneración hacia su colosal protagonista: el dinosaurio. No es simple porno de efectos especiales.

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Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7.

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