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Barton Fink

24 Jun

“Hollywood me gusta tal y como está. Especialmente, me gusta el hecho de que esté a casi 5.000 kilómetros del lugar donde vivo.”

Joel Coen

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Barton Fink

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Barton Fink

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Año: 1991.

Directores: Joel Coen, Ethan Coen.

Reparto: John Turturro, John Goodman, Judy Davis, John Mahoney, Jack Lipnick, Jon Polito, Tony Shalhoub, Steve Buscemi, Richard Portnow, Christopher Murney.

Tráiler

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           Los hermanos Coen viajan a los infiernos de Hollywood y ascienden a los cielos de Cannes, premios a la mejor película, mejor director y mejor actor mediante.

Un caso agudo de página en blanco experimentado a finales de los ochenta mientras escribían Muerte entre las flores, sumado a la aversión natural que provoca el ogro tiránico de Hollywood en aquellos cineastas independientes a ultranza, fundaron los cimientos para que Joel y Ethan Coen construyeran Barton Fink, visión satírica y apocalíptica acerca de los terrores nacidos de la colosal industria del entretenimiento estadounidense.

           Fink (John Turturro), dramaturgo pretencioso y con aspiraciones de revolucionar la escena para crear un teatro “vivo” y para “el hombre común”, cae en las redes del gigante hollywoodiense, pescado a golpe de dólares por el productor Jack Lipnick (impresionante Michael Lerner), trasunto del legendario Louis B. Mayer.

Como una roca que, solitaria, sufre los embates furibundos del océano, Fink se adentra en un infierno intelectual –la opresión artística y la crisis creativa bajo las órdenes de Hollywood-, que se manifiesta terrenalmente en el sórdido hotel donde naufraga digno competidor del Overlook que sumía a Jack Torrance en la locura– y que, yendo todavía más allá, encuentra su correspondencia con el clima prebélico que azota el país, al borde del sumirse en el horror de la Segunda Guerra Mundial.

           Iconoclastas y libérrimos, los Coen agolpan comedia, terror y drama en la cabeza atormentada de su protagonista, quien se embarca en un relato donde la realidad cruda y la alucinación enajenada se encuentran indistinguibles de forma más evidente que en ningún otro de su particular filmografía. Los símbolos, las referencias cultas y cinematográficas y la metalingüística estallan ora sentenciosas, ora irónicas para reventar sin piedad la perspectiva que ofrece Fink de su turbulenta estancia en Hollywood, donde mezcla su martirio con premios Nobel subastados al alcohol (el W.P. Mayhew encarnado por John Mahoney, sosias de William Faulkner), atractivas y trágicas secretarias (Judy Davis), tramas criminales insospechadas, diabólicos vecinos de puerta (John Goodman) y angustia existencial a raudales.

El propio Fink es una figura en esencia mentirosa: mientras clama por elevar el arte a la altura del hombre de a pie, se niega a escucharle y es incapaz siquiera de comprenderle. Su trabajo, además, consiste en crear embustes que desaten emociones artificiales, sea desde las tablas de Broadway, sea desde el celuloide de Hollywood.

           Vitriólica hasta en su opaco cripticismo, Barton Fink tiene tanto de gamberrada como de alegato. No conviene tomarse en serio el hostigamiento surrealista del filme. Es parte del truco, del engaño mediante el cual los Coen atrapan por igual a artistas presuntuosos como Fink y a productores populacheros y despiadados como Lipnick. Es preferible sentarse a la par de los creadores y disfrutar la descacharrante meticulosidad con la que despliegan visual y sensorialmente este averno real y figurado pero siempre auténtico, desbordante de detalles de enorme talento y originalidad.

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Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7,5.

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