El precio del triunfo

14 Jun

“Tanto el capitalismo como el nacionalismo son frutos de la obsesión por el poder, el éxito y la posición social.” 

Aldous Huxley

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El precio del triunfo

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El precio del triunfo

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Año: 1956.

Director: Fielder Cook.

Reparto: Van Heflin, Ed Begley, Everett Sloane, Beatrice Straight, Michael Dreyfuss, Sally Gracie, Eleni Kiamos, Elizabeth Wilson, Ronnie Welsh.

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            Por muchos descalificativos que haya sufrido desde su invención, lo cierto es que la regeneración social y democrática de la ficción audiovisual estadounidense, sometida a la tiranía paranoica del McCarthismo durante la primera mitad de los años cincuenta, comenzó en la televisión, refugio para muchos de los artistas sometidos al escarnio de las listas negras y campo de acción con un margen operativo un poco más amplio y alejado de injerencias. De ahí la notoriedad y el prestigio de programas como el Kraft Television Theatre de la NBC, una antología de relatos originales y adaptaciones de la literatura universal del que surgirían cineastas como Sidney Lumet, abanderado de la luego conocida como Generación de la televisión o Generación del compromiso.

Sería en enero de 1955 cuando el Kraft Television Theatre emitiría los dos episodios de Patterns, dirigidos por Fielder Cooke y escritos por Rod Serling, que vencería el primero de sus seis Emmys precisamente gracias a ellos. Serling, al igual que Lumet, descollará en algunas de estas películas concienciadas con los valores progresistas, como Siete días de mayo o El planeta de los simios. En Patterns se encontraba ya manifiesto este espíritu crítico y descreído hacia los otrora intocables cimientos de ‘lo americano’. Al año siguiente, llegaría las salas su versión para la pantalla grande, rebautizada en España como El precio del triunfo.

            El precio del triunfo husmea en los despachos putrefactos del alto empresariado estadounidense, realización simbólica del sueño americano al que falazmente podría aspirar cualquier ciudadano con el simple y honesto sudor de su frente y piedras angulares del capitalismo por su mentalidad inconformista (insaciable), ganadora (depredadora) y derrochante de autoconfianza (totalitaria), acorde a las directrices calvinistas de la salvación espiritual por el trabajo -expresado además en riqueza-.

Despojada de la condescendencia que lastraba sin remedio La torre de los ambiciosos, dos años anterior, El precio del triunfo no muestra piedad en su disección del verdadero rostro que se esconde detrás de fórmulas propagandísticas como la competitividad y el éxito, de nuevo erigidas en máximas irrenunciables por la refundación de la filosofía materialista ‘neocon’ acontecida en la década en curso. El crecimiento económico como una cuestión especulativa y carroñera, alejada de una producción orgánica basada en criterios de utilidad y servicio público. El culto al beneficio y la cultura del éxito. ‘Lo americano’.

            Con Everett Sloan y Ed Begley repitiendo impecables sus respectivos papeles de maquiavélico director de la compañía y de último y desautorizado consejero en estimar el capital humano como un ente vivo y digno de respeto, le corresponde ahora a Van Heflin –en sustitución de Richard Kiley– encarnar al protagonista del relato: un hombre sencillo e ilusionado que, recién incorporado a la junta, se halla cautivo entre sus convicciones humanas, que revuelven sus entrañas, y sus aspiraciones laborales, condicionadas por el contexto que le rodea. Entre Sloan y Begley. Entre el triunfo y su alma.

Desde la silla del realizador, como en su original televisivo, Fielder Cook dirige con extraordinario nervio una película desbordada de tensión psicológica y emocional, parida por los despiadados juegos de poder, influencia y sumisión de la empresa –antecedente directo de Éxito a cualquier precio, por ejemplo- e impregnada en angostos pasillos, sombríos cubículos y opresivas salas de reuniones. La presión dramática –y laboral- del argumento describe un crescendo insoportable que, perfectamente honesto y coherente con el lacerante discurso del filme, se dirige hacia un desenlace de turbadora ambigüedad donde el destemplado y contundente simbolismo del último plano serviría para desarticular cualquier pretensión posible de censura.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8,5.

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2 comentarios to “El precio del triunfo”

  1. Hildy Johnson 15 junio, 2015 a 19:31 #

    Qué ganas de echarle un vistazo…, me interesa mucho esa generación de la televisión… y también todas aquellas películas que tuvieron una primera vida en las pantallas de televisión y después dieron su salto a la pantalla cinematográfica…
    Hay muchas cosas que me llaman la atención después de leer tu texto, como esa interesante sesión triple que saldría del visionado de LA TORRE DE LOS AMBICIOSOS, EL PRECIO DEL TRIUNFO y Éxito a cualquier precio…

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 16 junio, 2015 a 14:30 #

      Pues esta es muy, muy buena. Es intensa y asfixiante y muy consecuente con lo que dice, más cerca de Éxito a cualquier precio que La torre de los ambiciosos pese a la diferencia de edad. Sorprendente, desde luego.

      Besos.

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