El tercer hombre

29 May

“Orson Welles es un animal escénico. Cuando aparece ante la cámara, el resto del mundo deja de existir. Es un ciudadano de la pantalla.”

Jean Renoir

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El tercer hombre

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El tercer hombre

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Año: 1949.

Director: Carol Reed.

Reparto: Joseph Cotten, Alida Valli, Orson WellesTrevor Howard, Bernard Lee, Paul Hörbiger, Ernst Deutsch, Siegfried Breuer, Erich Ponto, Wilfrid Hyde-White.

Tráiler

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            Para homenajear el centenario del nacimiento de Orson Welles, un genio íntimamente ligado con la ciudad, uno de los dos cines de Ávila ha decido recuperar para la pantalla grande uno de los clásicos de su filmografía. A pesar de que podría haberse decantado por la opción lógica, Campanadas a medianoche, adaptación shakesperiana rodada al pie de la muralla, este cine ha preferido escoger otra de sus cintas más célebres y reconocidas… la cual paradójicamente no dirige y en la que apenas aparece durante alrededor de un cuarto de hora –eso sí, muy bien aprovechado-, motivado principalmente por la necesidad de financiación que exigía su proyecto personal en curso, Otelo -una producción conflictiva que tardaría tres años en materializarse-, y evadiendo constantemente a los asistentes de producción que debían asegurarse de su disponibilidad en Viena –de hecho, se emplearían dobles de cuerpo en unas cuantas escenas, entre ellos el propio realizador, Carol Reed-. Se trata, claro, de El tercer hombre. Obviamente, más allá de su pertinencia o no para el homenaje, tampoco nos vamos a quejar de tener la oportunidad de verla como Dios manda –por lo menos, un servidor y la otra señora presente en la proyección, a nuestras anchas en una sala con quinientas butacas de aforo-.

            El tercer hombre recoge buena parte de los códigos del ‘spiv film’ británico, el cine de estraperlistas ambientado en la cruda realidad de la miseria económica y humana posterior a la Segunda Guerra Mundial y del que Graham Greene, autor de la historia –con arreglos de Reed y, por supuesto, de Welles, incluido su famoso monólogo sobre Suiza y el reloj de cuco-, también había servido con sus textos uno de los mejores ejemplos del subgénero, Brighton Rock. Aquí, sin embargo, la acción se traslada a la igualmente arrasada Viena, dividida entre las cuatro potencias vencedoras, mientras que el protagonista no será el delincuente, sino Holly Martins, un escritor norteamericano de novelas del Oeste (inconmensurable Joseph Cotten) que acude a la capital austríaca para encontrarse con un viejo amigo, Harry Lime, quien le ha prometido un empleo de subsistencia.

            De un plumazo, Reed establece las líneas maestras de la película, con un escenario corrompido y corruptor a causa de la tragedia y que condiciona asimismo el retrato humano de sus moradores; un enigma por resolver –la muerte de Lime, atropellado momentos antes de la llegada de Martins-, y la seducción de una chica guapa, la actriz de teatro Anna Schmidt (Alida Valli), aparición hechizante en el entierro. Es decir, mimbres suficientes para incentivar la imaginación fabuladora del escritorzuelo y, de ahí, atraparle en una trama de misterios, romances y aventuras desarrollada en una localización que le es exótica y ajena. Pero, por desgracia, ni Viena es ni su idealizado Oeste americano, ni él uno de los viriles llaneros solitarios de sus historietas de cinco centavos.

            Poco restará del sarcástico lenguaje de la introducción a medida que avanza el metraje, de la misma manera que, con cierta ironía, el popular punteo de cítara de Anton Karas parece volverse en contra de este infortunado literato metido a investigador. Desfondado de pesimismo a propósito de la condición humana, El tercer hombre propone un filme en el que ese áspero realismo de posguerra queda ofuscado por un mar de planos angulosos y sombras expresionistas que, a la par de las dudas e incógnitas que siembra poco a poco el guion, crispan y confunden sin remedio las elucubraciones simplistas e inocentes de Martins, un presunto héroe que, impulsado por una vaga idea de conquista amorosa, naufraga en un hostil microcosmos que no comprende y unos bajos fondos despiadados en los que no hay hueco para el supuesto romanticismo del criminal -la naturaleza del protagonista, por tanto, es perfectamente reconocible: es la contradicción entre el héroe mítico que ansiamos ser y el tipo torpe, mediocre y desorientado que en realidad somos… y por eso mismo se hace querer-.

En paralelo a la gradual influencia en la narración de una penetrante sensación de vacío y desencanto, el libreto administra el suspense con atractivo pulso, gracias a lo cual, aun estando fuera de escena, se consigue dotar de una fascinante y magnética personalidad al desaparecido Lime –eso sí, sin perder nunca la honestidad hacia el espíritu del relato-.

            La intriga y el drama describen así un crescendo conjunto que, en contraste, conduce a los personajes a un descenso hacia las sucias cloacas de la ciudad -reflejo sin disfraces de la vida de la superficie-, y en cuyos laberintos se firma, por medio de una secuencia arrolladora rematada con una conclusión descorazonadoramente lírica, la sentencia de este oscura perspectiva acerca de una guerra que continúa destrozando toda existencia con su mera huella, ponzoñosa e indeleble. La última secuencia de El tercer hombre –un paseo fingidamente indiferente y un cigarro cabizbajo-, ejecuta finalmente, sin concesiones, esta desolada condena.

 

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 8,5.

10 comentarios to “El tercer hombre”

  1. kaldina 30 mayo, 2015 a 00:24 #

    :O La novela me encantó!! No sabía que tenía película y si es así como tu dices me la veré en cuanto salga de exámenes!! Por cierto, en 2 semanas grabo mi corto… eso va a ser de terror!!! Te lo muestro para que lo destruyas 😛

    • elcriticoabulico 31 mayo, 2015 a 16:13 #

      Como dicen en un comentario a continuación, no solo es que exista una película, sino que además ésta es anterior al libro… e incluso más conocida, creo yo. ¡Suerte con el corto!

      • kaldina 31 mayo, 2015 a 18:58 #

        No te creo!!! De verdad!! Que maravilla, entonces me la veré con más ganas

      • elcriticoabulico 1 junio, 2015 a 14:16 #

        Claro, es un peliculón clásico.

  2. antoniomartingarcia 30 mayo, 2015 a 07:25 #

    Como complemento a esta obra maestra, vale la pena echarle un vistazo a “Larga es la noche”, del propio Reed, y echar por tierra las conjeturas de una supuesta autoría encubierta de Orson Welles.

    • amor despues de mediodía 30 mayo, 2015 a 09:09 #

      Completamente de acuerdo, no existió esa autoría encubierta por más que parte de la crítica insista en ella contranatura. Welles estuvo en el rodaje el tiempo contado para su aparición y el resto de la obra de Reed de aquella época no desentona nada con el estilo de “El tercer hombre”. El pobre director ha cargado con ser desprovisto de la autoría de esta obra por pura y caprichosa mitomanía. En cuanto a Greene escribió la novela como forma de escribir mejor el guión, como paso previo, curioso procedimiento que ha dado a luz con fines cinematográficos una gran obra literaria.

      • elcriticoabulico 31 mayo, 2015 a 16:16 #

        Hasta donde yo sé, el propio Welles negaba que hubiera tenido algo que ver en la dirección, a pesar de que hubiese elementos de coincidencia con su estilo y de que el genio, siempre tan vanidoso y petulante, en alguna otra ocasión jugase malévolamente con las especulaciones al respecto. En cualquier caso, la película es estupenda.

    • elcriticoabulico 31 mayo, 2015 a 16:14 #

      La tengo por ahí desde hace bastante, a ver si me animo y la veo de una vez, porque he oído cosas muy buenas sobre ella.

  3. Hildy Johnson 30 mayo, 2015 a 12:08 #

    “El tercer hombre” es de esas películas que una no se cansa de ver y que siempre descubre cosas nuevas en cada visionado (y en cada visionado le gusta más y más y más). Una de las escenas que más me apasionan es la primera aparición del personaje de Orson Welles, Harry Lime, en la noche, en un portal… con un gato de por medio… Y es que el Orson Welles actor también es fascinante y su Harry Lime es un buen ejemplo de su fuerza y carisma como intérprete. Pero también es la historia maravillosa de un amor no correspondido entre ese escritor de novelas del Oeste como Joseph Cotten (cómo me gusta este actor) y una mujer desencantada, maravillosa Alida Valli.

    Cierto lo que dicen los demás comentaristas, una joya Larga es la noche… con impresionantes persecuciones entre callejuelas, jugando magistralmente con las sombras, la tensión, el ritmo y un maravilloso James Mason.

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 31 mayo, 2015 a 16:18 #

      Siempre queda oscurecida por la larga sombra de Welles, pero creo que también es buen momento -coincidiendo, como dices, con esas cosas que se aprecian en las películas con cada nueva revisión- para reivindicar la extraordinaria interpretación de Cotten y ese personaje tan torpón, creíble y entrañable que compone a la perfección.

      Besos.

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