Mandarinas

24 May

“Cuando haces una película nunca hay que dejar de lado la ética. Pero ética no en un sentido político, sino en el sentido de que nadie es una mierda con el que no merezca la pena hablar.”

James Gray

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Mandarinas

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Mandarinas

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Año: 2013.

Director: Zaza Urushadze.

Reparto: Lembit Ulfsak, Giorgi Nakashidze, Mikheil Meskhi, Elmo Nüganen.

Tráiler

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           Qué difícil es construir una identidad nacional. Aparte de las fantasías pseudohistóricas procedentes del exaltado siglo XIX, uno tiene poco donde agarrarse en esta aldea global para identificarse y abrigarse bajo el multitudinario cobijo de un colectivo determinado. A estas alturas, quién puede decir si uno es español o estadounidense con acento raro, castellano o madrileño, de la marca España o del Barça. Etiquetas absurdas que, en este comienzo de siglo XXI desorientado y caníbal, parecen servir solo para sentirse agraviado sin perder en tiempo en reflexionar sobre el asunto y retwittear hastags coléricos y oportunistas.

           El Ivo de Mandarinas (Lembit Ulfsak) nada tiene y nada le pertenece. Descendiente de los colonos estonios asentados en la Abjasia desde hace dos centurias, Ivo habita una tierra que ama y que odia, que produce mandarinas y que siembra misiles, que le ha dado la vida y que le ha despojado de aquello que confiere sentido a su existencia. Una mota montañosa que, en medio de las disputas fratricidas de 1992 -aún sin resolver de forma terminante-, ni es Georgia, ni es la Unión Soviética, ni es Rusia, ni es la Abjasia. Una tierra de nadie que, sí, se llama Abjasia, pero que podría ser cualquier otra, en cualquier momento, en cualquier lugar. Ivo es un hombre para el que ninguna diferencia supone quedarse en su hogar o retornar a ese país que sus vecinos llaman “casa”. Ivo, en definitiva, posee la sabiduría de quien sabe que su única adscripción y pertenencia es al ser humano.

           La mentalidad del protagonista marca el ritmo al que se narra Mandarinas. Con el sosiego de quien observa el mundo desde insobornable el sentido común que da el desengaño, depurándose de lo accesorio para potenciar lo esencial, Mandarinas desarrolla un alegato humanístico a propósito de la historia particular de una tierra. O, mejor dicho, de la Tierra, en general.

La coproducción estonio-georgiana, escrita y dirigida por Zaza Urushadze, propone un planteamiento alegórico semejante al que planteaba Danis Tanovic en su oscarizada En tierra de nadie, donde antagónicos combatientes de las Guerras Yugoslavas dirimían las descomunales implicaciones del conflicto en un escenario concentrado, ínfimo, en torno a un artefacto explosivo a punto de reventar, literal y metafóricamente. Aquí, el anciano Ivo acoge en su parca vivienda -abandonada en el agro entre dos facciones irreconciliables, con sus antiguos moradores retornados al país báltico y ahora tan solo poblada por fantasmas y ausencias-, a un mercenario checheno que lucha por el bando caucásico independentista y a un guerrillero georgiano que reclama para su nación, recién nacida de las cenizas del gigante soviético, la propiedad del territorio. Un limbo donde, gracias a esta visión microscópica del asunto, reducida a su mínima expresión, comprobar la dolorosa sinrazón de las guerras del hombre. Un remanso de paz ajeno al mundanal ruido donde reencontrarse con la esencia solidaria y empática que define a esta especie caída en desgracia.

           Como es moneda habitual en este tipo de discursos cinematográficos de fuerte contenido simbólico, la trama no deja de estar compuesta de forma un tanto forzada de cara a ilustrar una serie de conclusiones morales que, en cierta manera, también se ven venir con anticipación. Sin embargo, la calidad y el calor humano que aun con todo y ello logra transmitir Mandarinas hace que esos cálculos evidentes de guion merezcan la pena. Su pertinencia, por desgracia, no cesa.

           Primera nominación de Estonia al Óscar a mejor película de habla no inglesa, donde caería derrotada por la polaca Ida.

 

Nota IMDB: 8,6.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7,5.

7 comentarios to “Mandarinas”

  1. altaica 26 mayo, 2015 a 00:50 #

    Apasionante tema con el arranca tu crónica y que nos llevaría largo y tendido siquiera esbozar algo medianamente posibilista. Sólo decir que ya se encarga el sistema en ir progresivamente aniquilando cualquier identidad que pueda llegar a estorbar a la misión global que desde hace tiempo tiene encomendada occidente y su mercado planetario. Lo dicho, asunto de largo debate y terrorífica reflexión y aún peores resultados ya constatables. Pero no importa, igualmente el sistema nos hace asumir como cierto el manera de la globalizacion y su inexorable realidad. Interesantes trabajos existen sobre los mecanismos que han ido dilapidando formas de vida, creencias, principios, culturas, esencias…cuya destrucción programada conduce a los grupos y pueblos a perder esencia y fundamentos, dejándolos desnudo y sin basamenta, esto es, dúctiles y a docena dos en tanto que sin referentes culturales, afectivos o idiosincraticos. Un abrazo y espero verla algún día si es que puedo.

    • altaica 26 mayo, 2015 a 00:54 #

      Lamento el pésimo uso que hago del móvil y los errores, pero el corrector me mata, entre ellos quería poner mantra. Estoy impedido, lo lamento.

      • elcriticoabulico 26 mayo, 2015 a 16:08 #

        Se disculpa, Altaica. Aquí no se duda de tu pluma. Sobre la identidad, dejando de lado lo que me pueda parecer a mí o no parecer el tema de los sentimientos colectivos, cuáles me parecen justificados y cuáles aberrantes, creo que lo único cierto es que el sistema presente lo que busca es crear una sola identidad única y universal: la de consumidores.

  2. altaica 18 abril, 2016 a 19:42 #

    Toda una lección de cine que resulta estimulante pues frente a la parafernalia y artificiosidad del tema bélico en el cine norteamericano, desde una cinematográfica mínima se construye un alegato espléndido. Esas mínimas concesiones finales en nada empañan una película hermosisima y con sorprendente ejecución formal.

    • elcriticoabulico 19 abril, 2016 a 16:02 #

      Pues te recomiendo una sesión doble curiosa con Corn Island, que me gustó incluso más que ésta.

      • altaica 19 abril, 2016 a 23:47 #

        Tomo automáticamente nota. Gracias siempre.

      • elcriticoabulico 20 abril, 2016 a 15:47 #

        ¡Pues espero que la disfrute usted!

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