Loreak (Flores)

23 May

Un hombre y un montón de ramos de flores sirven para unificar la necesidad de afecto y esperanza de tres mujeres laceradas por una existencia hostil. Loreak, en novedades DVD de Cine Archivo.

.

.

“Quién la escribía versos dime quién era / Quién la mandaba flores por primavera / Quién cada nueve de noviembre / Como siempre sin tarjeta / La mandaba un ramito de violetas.”

Cecilia (Un ramito de violetas)

.

.

Loreak (Flores)

.

Loreak

.

Año: 2014.

Directores: Jon Garaño, José Mari Goenaga.

Reparto: Itziar Ituño, Nagore Aramburu, Itziar Aizpuru, Josean Bengoetexea.

Tráiler

.

           Loreak tiene como carta de presentación el honor de ser la primera película rodada íntegramente en euskera que compite en la sección oficial del festival de San Sebastián y que es nominada en la categoría de mejor película en los premios Goya, donde caería derrotada bajo el atracón de galardones de La isla mínima. Dejando de lado la anécdota lingüística, Loreak narra una historia de incomunicación, dolor y superación protagonizada por tres mujeres cuyas vidas se entrecruzan en torno a la figura de un hombre, Beñat (Josean Bengoetexea), compañero de trabajo, hijo y marido respectivamente, y de un elemento, las flores, que alberga todo un universo metafórico asociado a su presencia –el amor, el recuerdo, la sanación,…-, y que de igual manera puede guardar oculto un reverso tenebroso –la desestabilización, los celos, la obsesión,…-.

           Los realizadores guipuzcoanos Jon Garaño y José Mari Goenaga repiten dirección y escritura conjunta –en este segundo aspecto auxiliados por Aitor Arregi-, como ya hicieran en 80 egunean (En 80 días), la obra que supondría el debut de ambos en el largometraje de ficción y que también había recibido su cuota de participación en el certamen donostiarra, puesto que se proyectaría en la sección Zinemira de aquel año. Loreak y 80 egunean también tendrán en común a la mayoría del equipo técnico y a parte del reparto.

           Después de componer un armazón dramático en el que el simbolismo desempeña un papel fundamental, incluso trazando en ocasiones un halo de brumoso realismo mágico –la oveja blanca como ejemplo palmario-, Garaño y Goenaga apuestan por dejar buena parte de las interpretaciones al respecto a la libre interpretación del público al otro lado de la pantalla.

El relato se organiza a través de una estructura tripartita que no solo establece tres segmentos temporales diferenciados –un punto de partida y dos reencuentros con los personajes: tres años después y otros dos años más tarde-, sino que establece ante el espectador los puntos de vista de cada una de estas mujeres, laceradas por traumas existenciales de diverso tipo. Por un lado está Ane (Nagore Aramburu), la administrativa de una empresa de construcción desolada por un matrimonio sin hijos que naufraga en la incomunicación y un desafecto que parece manifestarse en una menopausia precoz. Por otro, Tere (Itziar Aizpuru), sufre por el ayer –la viudez- y por el mañana –la ausencia de nietos naturales-. Y, cerrando este triángulo equilátero, queda Lourdes (Itziar Ituño), incapaz de lidiar con la presión personal a la que le somete su suegra y de hallar un arraigo sentimental que guíe la desorientación personal y llene el vacío con el que carga a cuestas.

           La puesta en escena de Loreak es exuberante dentro de su hermosura íntima y cotidiana, semejante a la cadencia reposada del relato, que raciona a cuentagotas el encuentro, el desarrollo y los choques climáticos que se dan en esta insólita confrontación de caracteres, sensibilidades y angustias humanas, emparentadas en el drama y en el tenue y secreto misterio que envuelve su historia compartida. Si bien es innegable la irrupción de cierta tendencia al esteticismo en unas imágenes en cualquier caso poderosas, el empleo de la intensidad de la luz y del cromatismo cumple asimismo con unas funciones expresivas tradicionales y bastante explícitas –la claridad del sol y la blancura radiante en instantes más positivos; la lluvia y los tonos oscuros en momentos de tragedia-.

           Loreak quiere proponer en su recorrido un juego de espejos, de caídas y liberaciones, en el que se describen las propiedades benéficas de la vinculación afectiva más pura y esencial –aunque sea anónima, platónica o improvisada-; un alegato en favor de la necesidad de la ilusión y la esperanza como requisito imprescindible de la vida; una defensa de la empatía como cualidad fundamental del individuo -y por extensión de la sociedad-. Recuerden si no el ramito de violetas al que cantaba Cecilia.

Sin embargo, cabe achacar al filme de Garaño y Goenaga que transmite mucha belleza –estética y conceptual-, pero no tanto emociones. El exceso de elaboración visual y narrativa termina por provocar sensaciones de frialdad y distanciamiento contraproducentes con el volcán de conflictos introspectivos y turbaciones por exteriorizar que permanece latente en su interior, y del que, con demasiada frecuencia, apenas se intuye un calor lejano.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

4 comentarios to “Loreak (Flores)”

  1. Hildy Johnson 25 mayo, 2015 a 16:47 #

    Loreak ha sido una de las sorpresas que me he llevado este año con el cine español. La dejé pendiente en su momento y por fin pude disfrutarla. Es curioso, querido crítico abúlico, porque a mí desde su distancia… sí que logró emocionarme. Desde sus silencios. Y es de esas películas que deja que el espectador se acerque a ella de distintas maneras… y a mí me tocó desde la emoción que me transmitían esos tres rostros de mujeres en la pantalla y sus vicisitudes ante una misma ausencia… con esos ramos de flores.

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 26 mayo, 2015 a 16:05 #

      No sé, creo que había alguna escena -la entrega de flores de Ane en la señal, creo que era- que debería impresionarme y la verdad es que no conseguía arrancarme demasiado. Me parece una película interesante, que sabe qué quiere decir, pero lo dice como leyéndolo del manual de estilo, sin darle ese punto de sentimiento que precisa para emocionar. Son flores bonitas, pero un poco de plástico.

      Besos.

  2. JVilloria 25 mayo, 2015 a 19:38 #

    Me pasó lo mismo que a ti, me dejó más bien frío. Y eso que la historia es dura y está bien contada, pero no me emocionó. A lo mejor porque había oído tantas cosas buenas de ella que la vi con demasiadas expectativas, no lo sé.
    Aun así, de lo mejor del cine español del año pasado, que no fue nada malo por otra parte.
    Saludos!

    • elcriticoabulico 26 mayo, 2015 a 16:06 #

      No sé si es cuestión de expectativas, porque procuro mantenerme al margen de ella. Creo que quizás se deba a ese deje esteticista, o a un exceso de la elaboración en el encuentro de estos tres desgarros existenciales. No sé, el caso es que no me prende. Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: