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Fin

29 Abr

“Y cuando pensé que iba a morir vi pasar mi vida por delante. Encima que me moría, tenía que ser viendo cine español.” 

Eduardo Mendoza

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Fin

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Fin

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Año: 2012.

Director: Jorge Torregrossa.

Reparto: Daniel Grao, Clara Lago, Maribel Verdú, Carmen Ruiz, Andrés Velencoso, Miquel Fernández, Blanca Romero, Antonio Garrido, Eugenio Mira.

Tráiler

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            Parecen confluir dos corrientes en el cine español contemporáneo: una subterránea que apuesta por la vanguardia y el prestigio artístico, y otra más visible, en la que se asimila sin complejos –en ambos sentidos de la expresión- las fórmulas genéricas populares y tradicionales de Hollywood. En parte ramificación del exitoso cine de terror nacional, Fin pertenece al subgénero de ciencia ficción apocalíptica tradicionalmente poco transitado en la industria de aquí, si bien en los últimos tiempos arroja muestras como 3 días, Los últimos días –cuyos directores, los hermanos Álex y David Pastor ya habían incidido en este terreno con la producción estadounidense Infectados (Carriers)-, o, pertenecientes a otros terrenos, la comedia Al final todos mueren y el drama intimista Los días no vividos –además de, en lo concerniente a la televisión, la serie El barco-.

            En buena ley, Fin también trata de hibridarse con el drama, puesto que el carácter de su apocalipsis es casi abstracto o conceptual -un poco a imitación de esos acaboses metafísicos de José Saramago aunque sin su profundidad alegórica y analítica acerca del estado de la civilización contemporánea-, mientras que la premisa inicial surge del típico acto de reencuentro de viejos amigos ahora con cuentas pendientes entre ellos. Ni apuesta de pleno por el aspecto catastrofista –apenas un par de paisajes de la desolación-, ni pretende o sabe enredarse en explicaciones acerca del origen o el final del asunto. En conclusión, predomina en el argumento el apocalipsis interior que sufren los protagonistas del relato, una galería de individuos a la deriva que, se diría, pretenden cristalizar la desorientación moral y afectiva de la sociedad presente.

            No obstante, en su cometido de dotar de entidad dramática a los personajes y a sus conflictos, el guion únicamente consigue tornarlos odiosos, insoportables o, en el mejor de los casos, estúpidos. Mal asunto si en vez de identificarse con su tragedia, uno solo desea poner término a su miseria –por decirlo educadamente-. Por otro lado, cuando el filme rompe con este aspecto intimista, de afectación adolescente, lo hace también para mal, mediante escenas donde la dirección de Jorge Torregrossa se muestra incapaz de generar tensión alguna –el modelo Andrés Velencoso en el desfiladero como ejemplo palmario- o trasplanta clichés visuales y temáticos añejos y/o desafortunadamente impostados -¿es necesario que atraviesen ese campo de maíz tan americano?-. Todo yace pobremente planteado, y carece de sentido –lo del profeta es de traca-.

            Entre una cosa y otra, por supuesto, es imposible obtener del espectador la necesaria suspensión de la incredulidad para lograr su implicación en lo que sucede ante sus ojos. En consecuencia, los resultados del conjunto se debaten entre la risa incrédula y la sensación de estafa.

 

Nota IMDB: 4,9.

Nota FilmAffinity: 3,7.

Nota del blog: 3.

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