Pasaporte a la locura

19 Abr

“En California tenemos algunos de estos hippies. Para quienes no sepan lo que es un hippie, se trata de un tipo que tiene las pintas de Tarzán, camina como Jane y huele como Cheetah.”

Ronald Reagan

.

.

Pasaporte a la locura

.

Pasaporte a la locura

.

Año: 1968.

Director: Richard Rush.

Reparto: Susan Strasberg, Jack Nicholson, Adam Roarke, Max Julien, Dean Stockwell, Bruce Dern, Henry Jaglom.

Tráiler

.

           Una de las funciones que se pueden extraer del cine es su rol de cronista de la sociedad de la que nace. Un desempeño, no obstante, que suele ramificarse en dos posturas: el retrato analítico, a través del cual diagnosticar su naturaleza y sus males presentes, y la simple postal, donde el periodo retratado ejerce como escenario y aporta una sensibilidad particular, sin profundizar más en este aspecto crítico que sí posee el anterior.

           Pasaporte a la locura –título amarillista donde los haya- ofrece una postal del efervescente y curiosísimo San Francisco hippie de finales de los sesenta. Desde la mirada extranjera de una joven sordomuda y prófuga en busca de su hermano (Susan Strasberg), el filme ofrece un acercamiento casi apologético a las bondades humanas del verano del amor, todo entusiasmo comunal, viajes de ácido, paz y amor.

           En repetición de lo que ocurría en la coetánea The Trip, el libreto original de Jack Nicholson, considerado demasiado experimental por los productores, quedará reconducido hacia terrenos más tradicionales hasta el punto de que el nombre del actor dejará de figurar en los créditos del guion, si bien conservará uno de los papeles protagonistas de la función –aquí, cola de caballo incluida-. Un paso más en su incipiente trayectoria artística y que le valdrá consolidarse como una de las figuras principales de este cine independiente, marginal y psicodélico, en conjunción con proyectos tales como su serie de colaboraciones con el icónico Roger Corman, los acid western A través del huracán (Forajidos salvajes) y El tiroteo de Monte Hellman o el emblema generacional y cinematográfico Easy Rider.

           Con el contrapunto de apenas un par de malos viajes y algunos conflictos a causa del integrismo doctrinal mal entendido, el filme indaga en este remanso de felicidad que abre los brazos a esta joven torturada, hija de un país hipócrita y represivo –la Guerra de Vietnam, la coerción estatal, el puritanismo tiránico, el racismo,…- con unas intenciones laudatorias que, vistas desde el cínico siglo XXI, resultan tan naifs como tiernas.

Supeditado a este fresco colorista y entusiasta, dibujado en imágenes desmañadas y ácratas como traslación de la actitud vital de sus protagonistas, el argumento de Pasaporte a la locura, organizado a través del clásico esquema de búsqueda espiritual que predomina en este momento y este lugar concreto, manifiesta igualmente una gran ingenuidad en su concepción y desarrollo. Ligerísimo, superficial, poco preocupado por su equilibrio y su coherencia interna y con unos cuantos tópicos vagamente existenciales a sus espaldas, tan solo se libra del suspenso gracias ese aire entrañabilísimo que equivale a encontrarse en el baúl de los recuerdos una extravagante fotografía familiar procedente de tiempos extraños y remotos.

 

Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 5.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: