Esplendor en la hierba

14 Abr

“Aunque nada pueda hacer / volver la hora del esplendor en la hierba, / de la gloria en las flores, / no debemos afligirnos porqué la belleza subsiste siempre en el recuerdo…”

William Wordsworth

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Esplendor en la hierba

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Esplendor en la hierba

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Año: 1961.

Director: Elia Kazan.

Reparto: Natalie Wood, Warren Beatty, Pat Hingle, Audrey Christie, Barbara Loden, Fred Stewart, Zohra Lampert.

Tráiler

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           Hace un par de años, las estrellas infantiles, sobre todo aquellas creadas por la todopoderosa Disney, acostumbraban a lucir con orgullo un anillo de pureza que simbolizaba su castidad inmaculada y su renuncia al sexo hasta el matrimonio de acuerdo con la doctrina cristiana. Una tendencia conservadora y mojigata que sintetiza de la resurrección, la pervivencia e incluso el recrudecimiento del puritanismo religioso en la cultura norteamericana contemporánea.

Este asfixiante clima de hipócrita represión sexual es uno de los factores que precipitan la tragedia de Esplendor en la hierba, ambientada en la Kansas de los años previos a la Gran Depresión; un periodo eufórico donde parecía constatarse la realidad del sueño americano y el enriquecimiento por igual de todos los honrados habitantes del país, acciones de bolsa mediante. Un espejismo, no obstante, repleto de sombras, donde el cataclismo financiero de 1929 tan solo iba a liberar la inmundicia que acumulada, oculta o ignorada, en el sótano de cada casa.

           Esplendo en la hierba, inspirada por el poema Ode: Intimations of Immortality de William Wordsworth, habla de la noción de paraíso perdido. De fondo, el paraíso perdido de toda una nación, sepultado bajo una avalancha de codicia e intolerancia travestidas de santurronería. Pero, sobre todo, en primer plano, del paraíso de la juventud de dos muchachos, Deaney (Natalie Wood) y Bud (Warren Beatty, debutante en el cine); exultantes, atractivos, con el mundo a sus pies, y a quienes, en realidad, el edén se les arranca de las manos destrozando el idilio que los une y la libertad que merecen.

           Una hostil dualidad domina el filme. Deseos naturales y probidad impostada; moralismo y pecaminosidad; ostentación y pobreza; amor y posesión. Paraíso e infierno. Kazan, experto en plasmar atmósferas opresivas, envuelve a los jóvenes en un entorno putrefacto de vigilancia, imposiciones y depredación existencial que contrasta con el bucolismo de la localización –un pueblecito típico del interior americano- y la aparente prosperidad económica de sus moradores, montados sobre pozos de petróleo y bonificaciones bursátiles.

Las pulsiones viscerales irrefrenables, los permanentes cuchicheos, las siluetas que observan desde las ventanas, las masas humanas que se ciernen sobre los personajes, los interrogatorios y dictaduras que ocultan las conversaciones familiares,… Mediante la precisa y expresiva puesta en escena, el director, protagonista de las delaciones durante la caza de brujas en Hollywood, somete a sus criaturas al yugo de la masa, enfervorecida por una cínica rectitud moral que en modo alguno disimula su ferocidad y su ansia por devorar al prójimo, sea carnal, sea psicológica, sea social, sea económica, sea vitalmente.

           Por desgracia, en su desgarrado arrebato romántico y elegíaco, damnificado además por la naturaleza casi caricaturesca de los antagonistas, el melodrama se pasa un par de vueltas de rosca, también en paralelo a una de esas interpretaciones en las que Natalie Wood consigue sacarte de la película a fuerza de espasmos e hiperactividad -un estilo de actuación, por otro lado, muy del gusto del fundador del Actors Studio-.

           Saltando de los fotogramas a la trastienda de Hollywood, Wood y Beatty protagonizarían una turbulenta historia de amor y desamor que, según especulaciones y en una imitación de la ficción cinematográfica, habría desencadenado el intento de suicidio de la actriz en 1965.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 7.

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17 comentarios to “Esplendor en la hierba”

  1. Hildy Johnson 14 abril, 2015 a 22:19 #

    Mi querido crítico abúlico, esta es una de las películas que fue ahondando mi pasión por el cine. Elia Kazan fue uno de los primeros directores a los que identifiqué con filmografía incluida. Así los versos de William Wordsworth adornaban mi carpeta de adolescente.
    “Esplendor en la hierba” es de esas películas que no me canso de ver y analizar y de la cual realizas una interesante lectura en el texto. A mí es tanto lo que me emociona, que me parece perfecto el equilibrio que mantiene la historia. Es lo que tiene el melodrama que se ve desde la razón pero arrebata el corazón (me ha quedado cursi pero bastante gráfico lo que quiero explicar). Y creo que sus personajes, hasta el más secundario, son complejos, ninguno es plano. Todos los antagonistas (el padre de él, la madre de ella…) tienen sus luces y sus sombras, son tremendamente humanos…, y es que la realidad a veces ofrece también personajes caricaturescos…
    Bud y Deanie son de esas parejas cinematográficas que se quedan grabadas en la memoria..

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 15 abril, 2015 a 00:13 #

      Es cierto, tienen luces y sombras. Pero aun así me parecen un poco caricaturescos, como también me parece exagerada la tragedia que terminan montándose. Es una película con una potencia indudable, que atesora escenas de una expresividad brutal, pero también tiene ese punto de melodrama arrebatado y fuera de sí que tan poca gracia me suele hacer. Soy poco sensible ante estas historias de emociones tan, tan, tan grandes y arrolladoras. Cuestión particular, insisto.

  2. antoniomartingarcia 14 abril, 2015 a 23:40 #

    Estoy de acuerdo con Hildy. Una película maravillosa…

    • elcriticoabulico 15 abril, 2015 a 00:14 #

      Yo lo dejo en que me gustó bastante pero le faltó rematar mejor a portería.

  3. E. J. Castroviejo 15 abril, 2015 a 00:04 #

    A mí me recuerda a una chica a la que tiraba los trastos en el colegio, decía que era su película favorita de tener que elegir alguna. La intenté ver con ella en la adolescencia y no sé cuánto aguanté, me pareció insoportable. Pero bueno, lo cierto es que acabé con la chica y tengo una niña con ella. Tras leer tu crítica se me ocurre que quizá debiera verla con más atención aunque…. no sé… tengo un recuerdo tan terrible.como romántica la imagen en mi cabeza de la actriz protagonista.

    Me gustaría que aclararas las últimas líneas: cual es la relación entre la película y aquel intento de suicidio? Brutal curiosidad. Abrazos.

    • elcriticoabulico 15 abril, 2015 a 00:10 #

      ¡Aaaah para aclararlas hay que haber visto la peli! Por cierto, si has superado la prueba de aborrecer la película favorita de tu media naranja y aún terminar vuestra historia con un precioso happy ending, pues te doy mis más sinceras felicitaciones, Eduardo. Una historia preciosa, oye.

      • E. J. Castroviejo 15 abril, 2015 a 00:17 #

        Pues me lo contó un par de veces pero sólo recuerdo que era un dramón y lo imagino. Quizá debiera saber más de la vida de Wood, apenas el final. La otra historia preciosa, sí, pero en realidad le tiré los trastos durante años y duramos un mes. Y luego de amigos volvimos estando en la uni pero, hasta entonces, una de amigos que se lían al final. Me rompió el corazón un par de veces. Bien está lo que bien acaba, sí. 😉

      • elcriticoabulico 15 abril, 2015 a 00:18 #

        Y tan bien, y tan bien.

      • E. J. Castroviejo 15 abril, 2015 a 00:21 #

        Y en un periquete convertí tu blog en el consultorio de la señora Francis. Tendré que buscar a la Wood en la wiki a ver si me entero de la chicha (entiendo que sería spoiler aclararlo). Abrazos Crítico.

      • elcriticoabulico 15 abril, 2015 a 00:20 #

        Por cierto, aún no te he oído decir nada de Babadook.

      • E. J. Castroviejo 15 abril, 2015 a 00:24 #

        Como que no la he visto. Y he comprado las entradas para la de Nirvana, se va a atrasar ese comentario. Fetichismo manda. ¿Dónde tenías la de Sixto Rodríguez que ya la he visto y no la encuentro en tu blog?

  4. E. J. Castroviejo 15 abril, 2015 a 00:36 #

    Ayer mismo me asomaba a tu blog con un amigo a ver si le picaba y resulta que no le gustan “las de miedo”… qué vida esta.

    • elcriticoabulico 15 abril, 2015 a 11:44 #

      Ya somos dos, porque yo tampoco soy demasiado aficionado al cine de terror. La de Sixto la vi, pero no la comenté. Por si te interesara, se me quedó de ella una misma idea que suelo repetir por ahí: es la justicia poética hecha película. Un abrazo.

  5. amor despues de mediodía 17 abril, 2015 a 20:43 #

    Entre toda la riqueza que hay en una película tan hermosa como “Esplendor en la hierba” existe un subtexto de tipo homosexual (no confundir con una intención o un significado oficial). Simplemente un subtexto. La historia de amor de los dos tiene mucho que ver con una historia de amor homosexual, al menos cómo podría ser en esa época, la represión sexual, los psiquiátricos (fuera de este subtexto es exageradísimo que Natalie Wood acabe ahí, pero la dura represión lo explicaría mejor) o las familias de postín. El dramaturgo William Inge de hecho era homosexual.

    Al margen de esto me parece una película profundamente conmovedora que puede analizarse desde muchos motros puntos de vista, claro.

    • elcriticoabulico 18 abril, 2015 a 14:37 #

      A lo que aludía con aquello de que se pone un poco tremenda es a esa situación del personaje de Wood, que se toma los cuernos demasiado a pecho para lo que considero verosímil. Ahora que lo dices, la verdad es que este sustrato homosexual casa a la perfección con estos amores prohibidos y ultrarrepresivos y con los asfixiantes lazos familiares que describe el filme. Se ajusta a la perfección.

  6. plared 18 abril, 2015 a 03:27 #

    Un dramon de los de antes. Sin concesiones a otras interpretaciones que como todo en esta vida las habrá a cientos. Irreal quizás, que se pasa de lacrimogena y el romanticismo adquiere tintes de sufrimiento absoluto. Pues si señor, es que el melodrama es así…….

    Sobra decir que me gustan estos amores imposibles que crecen en desiertos de sentimientos y posiblemente su director, fuera el ultimo romántico de hollywood….Cuidate

    • elcriticoabulico 18 abril, 2015 a 14:42 #

      Suelo creer en la contención y los muchos melodramas me parecen que acaban siendo una especie de “aquí vale todo, que hace calor y somos muy apasionados”, cosa que tiende o a irritarme o a darme risa involuntaria. Éste me gusta, no obstante, dentro de sus exageraciones.

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