Callejón sin salida

7 Abr

“Vivimos tiempos mediocres. Las estrellas de hoy en día no les llegan siquiera a la suela de los zapatos a tipos como Bogie, James Cagney, Spencer Tracy, Henry Fonda o Jimmy Stewart.”

Lauren Bacall

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Callejón sin salida

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Callejón sin salida

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Año: 1947.

Director: John Cromwell.

Reparto: Humphrey Bogart, Lizabeth Scott, Morris Carnovsky, Marvin Miller, Charles Cane, Wallace Ford, William Prince.

Filme

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           Aunque no tenga licencia de detective privado como el Sam Spade de El halcón maltés, el ‘Rip’ Murdoch de Callejón sin salida, gerente de una compañía de taxis hundida por la Segunda Guerra Mundial y ex capitán del cuerpo de paracaidistas en dicho conflicto, es un investigador como él, encarnado asimismo por el rostro saturado de desencanto y cinismo de Humphrey Bogart.

           Noir con la negrura de la posguerra impresa sobre sus fotogramas, Callejón sin salida se adentra en los desolados escenarios tradicionales del género, entre cuyos sospechosos habituales –gángsters venidos a más, matones de tres al cuarto, policías catetos, falsos culpables y mujeres de seductora ambigüedad-, Murdoch persigue al asesino de su compañero de combate. Lo hace porque perdura en él una especie de camaradería marcial fundida por el fragor de la batalla y transformada ahora en ardor justiciero. Y, fundamentalmente, porque en realidad tampoco tiene mayor perspectiva de porvenir a la que aferrarse en esta América confusa y siniestra posterior a 1945.

           Con apertura in media res seguida de un dilatado flashback, los recovecos de la trama –un asesinato que, a su vez, parece cerrarse dentro de otro asesinato que además promete más sangre en el futuro inmediato del metraje-, ciernen sus garras entorno a un hombre que, pese a su viveza escéptica y su enconamiento suicida, queda atrapado sin remedio por esta marejada de sórdidos sucesos y medias verdades. Por supuesto, parte de la culpa recae en el magnetismo irresistible de un hechizo con nombre de mujer. Los cantos de sirena que describía Homero.

Coral Chandler, antigua cabaretera atropellada por el deseo de los hombres, surge como vértice en el cual converge toda esta espiral de muerte y pasión. La exquisita combinación de dulzura y fragilidad de Lizabeth Scott contrarrestan a la perfección la rudeza misógina del antiheroico ex soldado, empecinado en no dejarse caer en ningún encantamiento femenino, y crean por añadidura un interesante juego de atracciones y repulsas que trasciende incluso la pantalla: debido a su etérea y abrumadora belleza y la insólita profundidad de su voz, pesaban sobre esta infravalorada actriz –no será éste uno de sus trabajos más afinados, no obstante- frecuentes comparaciones con Lauren Bacall, pareja en la vida real de Bogart.

           El guion de Callejón sin salida quizás no es el más vehemente en dotar de solidez y convicción a su intrincado argumento de dudas, traiciones y violencia, aparte incurrir en ciertos lugares comunes del género en su desarrollo. En cualquier caso, el entretenido devenir de los acontecimientos consigue desembocar en un desenlace final beneficiado por un giro tan contundente como consecuente con el clima de la obra, mientras que por su parte la rotunda dirección de John Cromwell infunde con habilidad un notable grado de tensión y crispación a las imágenes, componiendo el escenario y la atmósfera pesimista que requieren la acción y los tiempos en los que se ambienta el filme, acordes asimismo a la naturaleza amarga o torcida de los personajes.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7.

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2 comentarios to “Callejón sin salida”

  1. uraniaenberlin 25 abril, 2015 a 19:38 #

    Sin tener la consistencia granítica de otras obras del “noir” a cargo de Bogart, y no gustándome demasiado ese recurso del “flashback”, por el que tenían manía en aquellos años…Callejón sin Salida creo que es una grande del género y el relato es más que solvente para mantenerte expectante en la butaca. Lizabeth Scott no era especialmente atractiva, ni una actriz de la talla de la Bacall, pero sale airosa en su personaje casi calcado (estilísticamente, sobre todo) a la mujer de Bogey. Como siempre, Bogart se impone al resto seguido muy de cerca por una víctima del maccarthismo, Morris Carnovsky. Yo le daría 8 u 8,5

    • elcriticoabulico 26 abril, 2015 a 16:43 #

      Como entretenimiento es una película estupenda, narrativamente creo que le falta un punto solidez. A mí Scott me parece que tiene una vulnerabilidad y una dulzura que le hace especialmente atractiva. Obviamente, no sale bien librada de la comparación con Bacall (como casi nadie, por otro lado), pero me complace verla en pantalla.

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