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Cabeza borradora

30 Mar

“David Lynch es el James Stewart de Marte.”

Mel Brooks

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Cabeza borradora

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Cabeza borradora

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Año: 1977.

Director: David Lynch.

Reparto: Jack Nance, Charlotte Stewart, Judith Roberts, Laurel Near, Jeanne Bates, Allen Joseph, Jack Fisk.

Tráiler

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           Como estar un domingo de resaca, padeciendo un ataque de fiebre, y combatirlo con una infusión de peyote para luego hacer la siesta con la calefacción alta. Algo parecido propone el inimitable David Lynch en su debut en el largometraje con Cabeza borradora.

           Después de estudiar las posibilidades de la pintura y ensayar su talento en varios cortometrajes, Lynch exploraba un nuevo arte con la ayuda de la American Film Institute Conservatory, que financiaría 10.000 dólares esta primera obra de larga duración. No obstante, el dinero resultaría insuficiente para completar el filme, que no quedaría concluido hasta varios años más tarde gracias al esfuerzo personal de Lynch -quien incluso llegó a vender periódicos para obtener capital-, y el auxilio económico de varios de sus amigos y allegados.

De este modo, cuarenta cafés diarios mediante, Lynch verterá sobre el celuloide una galería de temores cervales y experiencias traumáticas que se materializarán en las pesadillas de un apocado joven residente en una sórdida y desolada área industrial norteamericana (Jack Nance, el que será su actor fetiche). Acorde a la sensibilidad del incipiente cineasta, Cabeza borradora no es un filme narrativo, sino una sucesión de experiencias sensoriales donde la imagen y el sonido se concatenan para exudar lo morboso y lo grotesco que reside en el fondo de la mente humana, encadenados en el subconsciente más profundo.

           Ante los ojos huidizos y desorientados de Nance, peinado con el mismo estilo que el director, el espacio se encuentra dominado por la presencia de un bebé monstruoso que parece ser la somatización del interior alucinado del protagonista, desequilibrado y desbordado por pulsiones de sexo, muerte y enfermedad. Abandonada en un surrealismo inescrutable, Cabeza borradora ejerce sobre el espectador una malsana y angustiosa hipnosis intermediada por composiciones enigmáticas, perturbadoras y patéticas, dotadas de una gran potencia visual, equiparable a la del cine mudo, y extraída también del poderoso blanco y negro de Frederick Elmes –parte de ese equipo habitual que se forma aquí y con quien repetirá colaboración en Dune, Terciopelo azul y Corazón salvaje-, así como del juego con las sombras, texturas y geometrías del escenario, y, como decíamos antes, del invasivo e inquietante empleo del registro sonoro.

           El impacto de Cabeza borradora ejercería una gran influencia en autores tan variopintos como Charles Bukowski, H.G. Giger, John Waters, Peter Greenaway, Mel Brooks -quien le otorgaría la oportunidad de llevar a cabo El hombre elefante– o Stanley Kubrick -que la revisaría a fondo para sumergirse en el horror que deseaba concentrar en su venidera El resplandor-.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7,5.

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