El presidente y Miss Wade

7 Mar

“Siento un profundo respeto hacia los guionistas. De ellos admiro esa inspiración divina que les hace ser como Miguel Ángel o Leonardo da Vinci. Son la base para absolutamente todo.”

Stephen Frears

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El presidente y Miss Wade

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El presidente y Miss Wade

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Año: 1995.

Director: Rob Reiner.

Reparto: Michael Douglas, Annette Bening, Martin Sheen, Michael J. Fox, Anna Deavere Smith, Samantha Mathis, Shawna Waldron, David Paymer, Richard Dreyfuss.

Tráiler

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            Siempre me ha llamado la atención que un guionista estrella como Aaron Sorkin, capaz de desnudar con apasionante lucidez e inteligencia los entresijos de la política, la cultura y la sociedad americana de nuestro tiempo, también sea probablemente el peor escritor de comedia romántica que he tenido la desgracia de padecer en pequeña pantalla.

Esa cursilería naif propia del romance de Disney más añejo y empachoso, repartida a través de líos y entuertos propias de una burda telenovela venezolana y aderezada con un sentido del humor bastante elemental, es la responsable de que me costase un mundo remachar la atractiva inmersión en las bambalinas de los late shows que es Studio 60 on the Sunset Strip, de apenas una temporada; que tenga estancada en su primer año y sin visos de continuación esa hermosa defensa del periodismo comprometido e idealista que es The Newsroom, y que algo semejante ocurra con el ya dilatado parón con el que tengo pausada la cuarta temporada de El ala oeste de la Casa Blanca, compendio de las inquietudes políticas de Sorkin y relectura antitética de El príncipe de Nicolás Maquiavelo, donde el deber moral prima sobre esa cínica e inflexible teleología que, según el ensayista italiano, debe caracterizar la labor del jefe de estado.

            El presidente y Miss Wade es, por el momento, el único libreto de comedia romántica firmado por Sorkin para el cine. Estrenada en 1995, en ella se advierte ya el pulso entre lo ‘grande’ –el ejercicio del poder por parte de un presidente de los Estados Unidos- y lo ‘pequeño’ –la descripción de su intimidad humana, aquí ligada a un amorío entre el líder del mundo libre y una representante del lobby ecologista-, o viceversa.

De ahí que, por temática y ambientación, El presidente y Miss Wade se erija como un antecesor directo de El ala oeste de la Casa Blanca. De hecho, algunas de las líneas argumentales expuestas en la película serán retomadas en la serie, otras tramas aquí descartadas tendrán asimismo cabida en ella y buena parte del elenco interpretará papeles de mayor o menor importancia también en la producción de la HBO –entre ellos, por supuesto, destaca la extrañeza que produce ver a Martin Sheen y que no domine el Despacho Oval como su futuro Jed Bartlet, ese presidente utópico que posee el privilegiado intelecto de un premio Nobel de economía y la entrañable sabiduría campesina de un Will Rogers-.

            De este modo, el filme desarrolla los dilemas que acarrea la alta política –el combate entre idealismo y pragmatismo; el desacuerdo entre imposiciones políticas e imperativos éticos y en este caso sentimentales- entreverándolos con un romance que, a partir de sus implicaciones electorales, denuncia la guerra sucia de los partidos y, en especial, la manifiesta hipocresía –bien ingenua, bien malintencionada- que exhibe la sociedad estadounidense acerca de cuestiones como los valores familiares, el derecho a la intimidad de las figuras públicas o el patriotismo mal entendido. La pertinencia de la acusación está fuera de toda duda. Su discurso posee puntos de presión madurados e interesantes, más logrados en comparación con la superficialidad en su ataque a los medios de comunicación.

Y en cuanto al (por lo menos eficiente) capítulo del corazón, la ligereza, los tópicos y la plana realización de Rob Reiner quedan compensados por el buen hacer de los protagonistas, Michael Douglas y Annette Bening. Obviamente, que se trate de un filme de duración limitada a los algo más de cien minutos contribuye a que no emerjan los deplorables defectos descritos en el párrafo introductorio, cabe decir que latentes aunque, por fortuna, todavía bastante controlados, quizás a causa del menor peso del guionista en los resultados finales de la obra.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 5,3.

Nota del blog: 6,5.

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