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Sangre sabia (El profeta del diablo)

17 Feb

“A principios de los setenta y finales de los ochenta, los políticos volvieron a la religión. Años después, ves el regreso del puritanismo. Y la censura es dirigida contra cualquiera que no esté integrado en la corriente general. En otras palabras; si eres una gran empresa que apoya el sistema, te dejan en paz; si eres independiente y te desvelas con un tono moral negativo, serás censurado.”

John Carpenter

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Sangre sabia

(El profeta del diablo)

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Sangre sabia (El profeta del diablo)

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Año: 1979.

Director: John Huston.

Reparto: Brad Dourif, Amy Wright, Harry Dean Stanton, Dan Shor, Ned Beatty, Mary Nell Santacroce, John Huston.

Tráiler

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           Romántica y perdida Arcadia para unos, pozo de miseria y atraso para otros, el Sur profundo estadounidense es una fuente inagotable de inspiración para la literatura y el cine. Un espacio mágico, suspendido en el tiempo, que preserva intactas las esencias más elevadas del país, así como también las más reprobables. Entre ellas, la presencia de la religión, característica idiosincrática del denominado ‘Cinturón de la Biblia’, es quizás la más llamativa, por extemporánea e inexplicable.

           Sangre sabia (El profeta del diablo) propone una de estas historias en las que la pasión por la religión de los viejos tiempos se infiltra en el peculiar clima social del Deep South para enquistarse en el alma, la moral y los sentimientos de unos personajes caricaturescos y desconcertantes. Adaptación bastante fiel de la novela homónima de Flannery O’Connor, Sangre sabia sigue los pasos del joven Hazel Motes (Brad Dourif), que, tras comprobar a su retorno de la guerra la decadencia de su hogar y su estirpe, atropellada por el progreso, emprende camino hacia la ciudad de Taulkingham para “hacer cosas que nunca había hecho antes”. Entre ellas, fundar y predicar en la nueva Iglesia de la Verdad sin Cristo, donde no existe ni el milagro, ni el pecado, ni la salvación.

           Envueltas en un cáustico tono farsesco, las desventuras y desvelos del tozudo antipredicador para extender el conocimiento de su antiiglesia describen un tour de force al que asisten falsos profetas de la fe, vulgares trileros de la evangelización y demás trasnochada fauna que puebla el próspero y sobresaturado “negocio de la religión”. Un submundo de hipocresía e ignorancia que, a buen seguro, contaba con la censura del cineasta John Huston, reconocido escéptico y que aquí, además de dirigir, interpretará el papel del abuelo predicador que, con sus deleznables artes, aparecidas en flashbacks de tenue resabios fellinianos, va configurando el estado mental y fideístico de su desesperado nieto.

           Quizás vicio heredado del texto original, compuesto a partir de varios relatos cortos y el cual desconozco, el filme muestra un aspecto deslavazado y muchas veces cae víctima de los excesos definitorios de sus extravagantes personajes, con el Hazel Motes del espástico Dourif a la cabeza. A igual que este cruel y perpetuo delirio puede convertirla en una película agotadora por momentos, Sangre sabia adolece por otro lado de cierta falta de atmósfera que potencie las sombras satíricas –pero sombras profundas al fin y al cabo-, que atesora su premisa argumental, rica en sentencias lúcidas e implacables que, ante el desconcierto general de la narración, tienden a perder parte de su fuerza. En este sentido, no hubiera sido mala decisión prolongar la evocadora estética de los títulos de crédito, repleta de poderosas imágenes fijas en blanco y negro.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,5. 

Nota del blog: 6.

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