Madre e hijo (La mirada del hijo)

19 Ene

“Cuando la corrupción viene señalada por el poder como el modelo ganador, termina legitimando la corrupción general. Se ha legitimado el crimen. El delito moral se convierte en una cosa normal de todos los días. Que forma parte del presupuesto familiar. Se alimenta la falta de esperanza y, sobre todo, la falta de confianza. Ya no se cree en nada ni en nadie.”

Toni Servillo

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Madre e hijo (La mirada del hijo)

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Madre e hijo.

Año: 2013.

Director: Calin Peter Netzer.

Reparto: Liminita Gheorghiu, Bogdan Dumitrache, Natasa Raab, Ilinca Goia, Florin Zamfirescu, Vlad Ivanov.

Tráiler

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           Madres coraje. Uno piensa en Jane Darwell en Las uvas de la ira, en Anna Magnani en Roma, ciudad abierta, en Sophia Loren en Dos mujeres,… Incluso en Julia Roberts como Erin Brockovich, en Angelina Jolie en El intercambio y, si nos ponemos violentos, en Linda Hamilton como una cada vez más musculosa Sarah Connor en Terminator y Terminator 2: el juicio final. En cualquier caso, madres todas ellas que asumen un sacrificio ineludible por el bien de sus hijos y que, en ocasiones, no dudan en transgredir -con el justificado apoyo del comprensivo público- ciertos códigos éticos en favor de este imperativo sentimental mayor, puro instinto.

           Madre e hijo plantea un relato similar: el de una madre que inicia una cruzada contrarreloj para evitar el inculpamiento de su único hijo por el atropello de un niño. Sin embargo, la película juega con la empatía del espectador y, con ello, parece reflexionar acerca de los chantajistas mecanismos melodramáticos del cine.

Y es que la amantísima progenitora (impecable Liminita Gheorghiu) es una señorona acaudalada que hace palanca en la corrupción y el elitismo de la sociedad rumana para librar de un merecido castigo a su retoño, un capullo pijo, hipocondríaco, malagradecido y sobreprotegido hasta insinuaciones incestuosas. Un episodio, en definitiva, similar a aquella farsa cruel que conformaba uno de los segmentos más ácidos de Relatos salvajes o a la historia que, impregnada también de un humor absurdo y extravagante, narraba con más mala leche Bong Joon-ho en Mother.

           En paralelo al desarrollo de este patético conflicto familiar y generacional, acometido sin concesiones a la galería y sin traicionar ni tampoco exagerar en exceso a sus censurables personajes, Madre e hijo echa sal sobre la profunda herida que desgaja el tejido social rumano, dominado por una élite que no puede evitar su descomposición mediante esa alegórica omnipresencia de los medicamentos y donde el clasismo y la corrupción endémica impiden cualquier intento de cicatrización.

Dos corrientes que colisionarán a toda velocidad en la tensísima catarsis emocional del desenlace.

           Calin Peter Netzer deja libre su objetivo para perseguir el extravío de sus desdichadas criaturas. Aunque de resultados ágiles y dinámicos y agradecida a la hora de construir una atmósfera enfermiza y claustrofóbica acorde al espinoso argumento, esta decisión formal también pierde elegancia por el obvio empleo del zoom en la sucesión de intensos duelos verbales, como el de la matriarca y su nuera.

           Galardonada con el Oso de oro en el festival de Berlín de 2013.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

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