Sueño de invierno (Winter Sleep)

29 Dic

“Es un error de Dios no haber dado al hombre dos vidas: una para ensayar y la otra para actuar”

Vittorio Gassman

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Sueño de invierno (Winter Sleep)

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Sueño de invierno (Winter Sleep).

Año: 2014.

Director: Nuri Bilge Ceylan.

Reparto: Haluk Bilginer, Melisa Sözen, Demet Akbag, Ayberk Pekcan, Serhat Mustafa Kiliç, Nejat Isler, Tamer Levent, Nadir Saribacak, Emirhan Doruktutan.

Tráiler

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            En el invierno de su vida, Aydin (Haluk Bilginer), actor que quedó lejos de saborean las prometidas mieles del éxito, pasa las tardes sentado en su despacho modelando mentalmente un ensayo acerca del teatro turco que, sin embargo, es incapaz de dar a luz.

Los personajes de Sueño de invierno (Winter Sleep), sobre todo en lo que se refiere al crepuscular Aydin, viven encerrados en el teatro en el que se ha convertido su realidad. Absurdo, impostado, lleno de declamaciones huecas donde las palabras y las emociones se han convertido en simple atrezzo. Su hotel en la onírica Capadocia, su matrimonio, la relación de vasallaje con los vecinos que arriendan sus propiedades, las compasivas donaciones en favor de unos pobres que cumplen su propio “papel predestinado” en el mundo,…

Una vulgar tragicomedia como, en definitiva, es la vida de la mayoría de nosotros.

            Sin embargo, para Aydin, una repentina crisis existencial insiste en desmoronar las fingidas certezas personales que gobernaban su proceder vital -de la misma manera que le abandonan los residentes de su albergue y su mujer le desplaza de unas reuniones de beneficencia que siempre ha despreciado-. Así, el escenario se resquebraja y poco a poco asoma la falsa tramoya que se oculta detrás de él, conformada por un agrio andamio de reproches enquistados, cruel frialdad intelectual bergmaniana, hipócrita elitismo económico y moral, dominación psicológica e irreparable frustración.

            Nuri Bilge Ceylan escribe un cuento moral envuelto en una monumental y densa obra –casi 200 desafiantes minutos- construida sobre voluminosos diálogos –una concepción de nuevo muy dramatúrgica-, pero donde lo que de verdad importa, habida cuenta del engolado empleo del lenguaje, brota de lo que no se dice, de cómo afectan internamente esas conversaciones en parte dramatizadas a unos personajes que transitan y evolucionan sobre terreno inestable, a punto de despeñarse.

Desde la sencillez de su apariencia, el cineasta otomano, escéptico aunque comprensivo hacia sus criaturas, se sumerge en las profundidades insondables de la condición humana.

            Invitado a convivir en confianza con los personajes, el espectador observa cómo la demolición del idílico aunque empobrecido escenario de la Capadocia –tan irreal como la mentalidad de las criaturas que lo habitan- revela paulatinamente una profunda fractura social y emocional que atenaza a unos sujetos encarcelados en un microcosmos gélido, desapacible y turbulento que se infiltra incluso en la presunta calidez del hogar a causa del incesante viento, de la lluvia que, de fondo, azota el cristal. Hielo acumulado durante años que presiona y ensancha las grietas formadas entre ellos y su entorno, refugiados en sus cuevas, en el sombrío confort de una ilusión de realidad platónica.

Es significativo pues que los únicos individuos que no transigen con esta representación absurda y que se esfuerzan en desmantelarla echándosela en cara a los actores de turno sean el niño que, con una certera pedrada, despierta la debacle del ensimismado reino de Aydin, y su padre, un borracho marginal enloquecido de cordura.

            El libreto dosifica con paciencia de naturalista el retrato de sus desamparados protagonistas, consumidos por el pavoroso y cotidiano contraste entre el fracaso existencial y la necesidad de perdón que dicta una conciencia vagamente acallada por estas falaces representaciones sociales y familiares. Ceylan, más clasicista que en su precedente https://elcriticoabulico.wordpress.com/2015/08/06/erase-una-vez-en-anatolia/ –un estilo que resulta un tanto anquilosado en el uso del plano-contraplano para las discusiones-, inserta esta crónica de un extravío en un entorno aletargado por la nieve y la decadencia.

La parsimonia de la narración responde a este decepcionado ritmo íntimo, que apuesta por el desarrollo lógico y resignado de la debacle sentimental de los personajes en detrimento de las facilidades convencionales que se le regalan habitualmente al público general.

            Sueño de invierno fluye delicada, hermosa, melancólica y amarga en su queda y universal desesperación.

 

Nota IMDB: 8,7.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 8.

2 comentarios to “Sueño de invierno (Winter Sleep)”

  1. Hildy Johnson 30 diciembre, 2014 a 16:05 #

    ¡Querido crítico abúlico, texto excelente para analizar una película muy interesante! Tu mirada sobre la película me ha enganchado. ¿No dicen que la vida es puro teatro, y que cada uno vivimos en nuestro escenario particular? He disfrutado leyéndote.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 30 diciembre, 2014 a 16:58 #

      ¡Gracias Hildy! Siempre da gusto oír cosas bonitas, oye. La película creo que merece la pena y que te gustaría. Aunque claro, como te comento, son 200 minutos. Pero tampoco se me hicieron demasiado pesados, y eso que son fundamentalmente diálogo. Espero leerte sobre ella.

      Un beso.

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