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Jersey Boys

19 Dic

“Si tuviera disciplina seguramente me habría metido en el mundo de la música.”

Clint Eastwood

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Jersey Boys

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Jersey Boys.

Año: 2014.

Director: Clint Eastwood.

Reparto: John Lloyd Young, Vincent Piazza, Erich Bergen, Michael Lomenda, Christopher Walken, Renée Marino, Freya Tingley, Mike Doyle, Donnie Kehr, Erica Piccininni.

Tráiler

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            Si bien su celebridad como uno de los grandes tipos duros de todos los tiempos parezca mantener el hecho en un segundo plano, el cine musical –la biografía de Charlie Parker en Bird concretamente-, sería el que consagrara a Clint Eastwood como autor respetado en el séptimo arte. Años atrás ya había entregado no obstante una interesante obra ambientada en el siempre crepuscular submundo del country norteamericano, El aventurero de medianoche, donde incluía su propia voz en la banda sonora canciones; privilegio del que también gozará en otras muchas películas de su filmografía, sea en calidad de compositor, sea de intérprete. Asimismo había dado rienda suelta a su melomanía como actor de musical en La leyenda de la ciudad sin nombre, en la que, en duelo vocal frente a Lee Marvin, formaba uno de los cara a cara (y ménages à trois) más titánicos (y sorprendentes) jamás ocurridos en la gran pantalla.

            Jersey Boys, crónica de los orígenes, el ascenso y los vaivenes de la carrera del cantante Frankie Valli y The Four Seasons, encaja por tanto a la perfección con la sensibilidad del cineasta californiano, afín a explorar la historia reciente del país a modo feraz semillero donde encontrar sus historias –El intercambio, Banderas de nuestros padres, Cartas de Iwo Jima, J. Edgar-. En este caso, el material procede de las tablas de Broadway, de donde se toma la estructura del libreto –los soliloquios de cada miembro de la banda, erigido en narrador personal de parte del relato-, y el protagonista, un poco convincente John Lloyd Young que paga su inexperiencia en el celuloide.

            Al igual que sucede con Young, la obra también se resiente en el cambio de formato. Dado que el proyecto original ya partía de Bob Gaudio, uno de los miembros de la banda, y que a la película se incorpora también la influencia de Valli desde la producción, la visión que ofrece Jersey Boys de las aventuras de la banda está repleta de meloso cariño hacia sus personajes.

Lejos de ser un inconveniente, la cinta parece funcionar mejor cuanto menos en serio se toma, cuando deja que respire mediante el desenfadado humor. Porque en realidad, el filme no deja de seguir los cánones del biopic al uso. Su desarrollo es lineal y, pese a las simpáticas chispas de comicidad complaciente –algún guiño cinéfilo, un coqueto cameo televisivo, el número de los créditos finales-, resulta determinante que uno le agrade el falsete de Valli y sienta especial interés o afición por la trayectoria del grupo.

            Al contrario que la febril Bird, en la cual el alma torturada del saxofonista enraizaba con su propia capacidad creadora, Jersey Boys carece de agudeza para desentrañar las claves del talento artístico de sus músicos, ya que se trata más de un homenaje más que de un retrato introspectivo y en profundidad. Tampoco se muestra particularmente expresiva en la descripción de Nueva Jersey en su función caldo de cultivo para la explicación de ese milagro musical –compararlo con la Nueva Orleans de Treme sería abusivo e injusto–, mientras que el drama familiar de Valli queda frío y superficial, muy lejos del desgarro que se le supone a su situación. No se aprecia esa odisea personal, la búsqueda del camino a casa siguiendo la pista de la música a la que aludirá el vocalista en las conclusiones.

            Es decir, que aunque a priori suene extraño a tenor de los antecedentes explicados en párrafos anteriores, Jersey Boys pasa más por ser un encargo alimenticio y rutinario que un proyecto en el que Eastwood se haya empleado con verdadera pasión o entusiasmo. Se echa en falta garra, fuerza. Impregnarse del fuego del artista que ha nacido para entregar su virtud a la humanidad; que no puede guardar en el interior, sin compartirlo al precio que sea, el don que le ha sido concedido.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 5,5.

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