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Lunas de hiel

17 Dic

“Siento decir que una emoción tan noble como el amor es responsable de mucha más violencia que la pornografía.”

Milos Forman

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Lunas de hiel

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Lunas de hiel.

Año: 1992.

Director: Roman Polanski.

Reparto: Peter Coyote, Emmanuelle Seigner, Hugh Grant, Kristin Scott Thomas.

Tráiler

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            Muchos son los literatos –Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald,…- que cita como referencia Oscar (Peter Coyote), escritor que compensa su falta de talento disfrutando de los placeres de París, condensados todos ellos en una mujer, la fascinante Mimi (Emmanuelle Seigner). Muchos para que, al final, sus memorias, relatadas a un pacato británico (Hugh Grant) de crucero con su esposa (Kristin Scott Thomas), terminen asemejándose a un melodrama sureño del atosigante Tennessee Williams festoneado con fuegos artificiales de sadomasoquismo.

            Roman Polanski arremete en Lunas de hiel contra el matrimonio tradicional desvelando la crueldad mutua que pueden ejercer, el uno sobre el otro, dos seres que se quieren hasta la desesperación, al mismo tiempo que, de paso, representa lo ridícula que es en realidad la arcaica figura del macho (supuestamente) dominante. El problema es que para tal fin se sirve de una historia bullente de excesos y de personajes de cartón piedra.

El mensaje es palmario, pero dentro de este descenso a los infiernos de la pareja -consumado por degradaciones amorosas, sexuales y morales que dan lugar a un destructivo entramado de traiciones, venganzas y humillaciones-, es difícil creerse a los implicados, comprender qué les pasa y por qué y, en consecuencia, interesarse por ellos o sentir en la propia piel lo que parecen estar sintiendo sobre el escenario.

Tampoco ayuda la pesadez de la estructura, fundamentada sobre recuerdos que se manifiestan en forma de sucesivos flashbacks y la continua voz en off de narrador omnisciente, interrumpidos para mostrar cómo su conocimiento perturba y atrae a partes iguales al oyente de turno que, aquí, ejerce como traslación del propio espectador, ciudadano de a pie de ética corriente y, presumiblemente, sin vicios reseñables. En definitiva, la exposición del mórbido poder de seducción de la oscuridad, de la mujer fatal, de la vampiresa –incluso la succión de sangre es literal en cierta escena-.

            Espesa y excesivamente voluminosa, destaca de Lunas de hiel la enfermiza atmósfera de sus fotogramas, viciada y extenuante, así como el juego sádico con los puntos de vista respecto del reparto de taras y culpabilidades, que concierne tanto en la relación depravada y obsesiva de Oscar y Mimi como al impecable matrimonio británico, que dista de ser idílico bajo su enamorada superficie –los filtreos, los pequeños reproches, la conversación sobre los hijos-.

Virtudes insuficientes, no obstante, para soportar 140 minutos de metraje y para lo que puede exigirse de un autor como Polanski.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 4,5.

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