La soledad

16 Dic

“Dirigir cine en España es como ser delantero centro en un país de árbitros.”

Mario Camus

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La soledad

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La soledad.

Año: 2007.

Director: Jaime Rosales.

Reparto: Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa, Nuria Mencía, María Bazán, Jesús Cracio, Lluís Villanueva, José Luis Torrijo, Juan Margallo.

Tráiler

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            En un reportaje televisivo a propósito del reciente premio Cervantes, Juan Goytisolo, se comentaba con cierta cursilería que el cine favorito del escritor consistía en sentarse en un banco de la calle y observar el pasar de la vida. A buen seguro, a Goytisolo le complacería el cine de Jaime Rosales, que hace palanca en la cotidianeidad sin rebajar –planos fijos y largos que capturan instantes intrascendentes, ausencia de énfasis dramático o de discursos- para desmitificar el pálpito cinematográfico -proclive a sublimar todo aquello que toca-, que acostumbra a envolver a asuntos tan terribles como la psicopatía (Las horas del día) o el terrorismo, el cáncer y la muerte (La soledad).

            En su segunda obra, La soledad, Rosales reafirma su vocación de autoría con un lenguaje y una sensibilidad propia. Sin concesiones hacia la platea, a la que hurta las convenciones dramáticas tradicionales del séptimo arte, el cineasta barcelonés indaga en temas trascendentales para las relaciones humanas y que, indefectiblemente, conducen a la muerte, lo que impregna de un poso absurdo (no tanto de nihilismo) a las acciones de los personajes –las cuales, merced al talento del realizador para plasmar la realidad más prosaica, son reconocibles para el espectador al otro lado de la pantalla, idénticas a las que probablemente realizaría de ocupar su lugar-.

Así, en el escenario convergen la tragedia de una mujer azotada por un atentado terrorista y el drama de una anciana que convive con el cáncer de una de sus hijas, el desaliento que le produce el egoísmo de otra de ellas y la tenue reivindicación emocional que le ofrece su nueva pareja, entre otras cosas. Al igual que sucedía con los desasosegantes asesinatos de Las horas del día, la irrupción de la muerte –sea natural o, lo que es más atroz, sea producida por el hombre- queda plasmada con la mayor sencillez, sin aderezos o explicaciones, nada que ver con la ficción popular –incluso uno de los personajes dirá, para subrayar el contraste, que “por la tele todo fue horrible”-. Es decir, que se integran a la par, sin distinción, de otras cuestiones triviales como las discusiones acerca de la belleza o las tareas domésticas. Además, aquí la composición de imágenes con pantallas divididas y la ruptura del eje contribuyen a formar una barrera visual entre los personajes. 

            La soledad no encierra moraleja ni enseñanzas, si bien tampoco frialdad. La obra explora desde una pretendida objetividad cómo estos dolorosos hechos se integran en la normalidad de la existencia. No tengo claro que sea uno de los objetivos, pero de este choque brutal tampoco logra extraerse desgarro; más bien despierta una pavorosa sensación de fragilidad y abandono, común a todos nosotros. La idea, no obstante, resultaba a mi juicio algo más interesante dentro de ese derribo del atractivo espurio del psychokiller, porque en La soledad ese factor de aburrimiento, por supuesto extraído de la simple realidad, queda de manifiesto en mayor medida en un relato que probablemente tampoco necesitaba alcanzar las dos horas de duración.

            Pese a las evidentes dificultades que ofrece al gran público –si es que existe tal falacia-, La soledad coronaría a Rosales con los premios Goya a Mejor director y Mejor película.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 7.

2 comentarios to “La soledad”

  1. Hildy Johnson 16 diciembre, 2014 a 20:56 #

    Creo que ya te comenté que apenas había visto de la filmografía de Rosales pero que era un director que me interesaba bastante y que tan solo había visto “La soledad”. Y que además era una película que me gustaba bastante. Y creo que en tu texto apuntas dos claves fundamentales para enfrentarse a esta gran película: que “despierta una pavorosa sensación de fragilidad y abandono” y “la irrupción de la muerte –sea natural o, lo que es más atroz, sea producida por el hombre- queda plasmada con la mayor sencillez, sin aderezos o explicaciones, nada que ver con la ficción popular”. También esta película confieso que me enganchó por la composición de su personaje de una gran actriz: Petra Martínez.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 17 diciembre, 2014 a 17:11 #

      Después de ver también Las horas del día y Hermosa juventud, creo que Rosales es muy buen director de actores. Logra que transmitan la misma naturalidad que la realización. Uno de los puntos fuertes del cineasta, sin duda.

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