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10.000 km.

6 Dic

“El cine español, como el francés o el alemán, es un montón de mierda del que, de repente, surgen cosas hermosas.”

Fernando Trueba

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10.000 km.

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10.000 km..

Año: 2014.

Director: Carlos Marques-Marcet.

Reparto: Natalia Tena, David Verdaguer.

Tráiler

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            ¿El mundo es realmente un pañuelo? A causa y a pesar de la globalización, los programas internacionales de intercambio formativo, cultural y laboral, de los vuelos low-cost y de la conexión universal a través de internet, quien más o quien menos ha experimentado -o como poco lo ha visto reflejado en alguien cercano- las dificultades que suscita mantener una relación de pareja desde la distancia. Si el roce hace el cariño, la lejanía cultiva el desapego.

            10.000 km., debut en el largometraje del editor y cortometrajista Carlos Marques-Marcet, escribe la crónica de uno de estos amores marcados por la distancia que brotan en la nómada juventud contemporánea. ¿Puede ser satisfactorio el romance si se le cercena su expresión física?

En cierto modo, la relación planteada en el filme contiene un grado de frustración equivalente al del amor platónico, aquel jamás realizado de esta manera material. Es decir, plasmado en una caricia cómplice, en un cuchicheo al oído, en el olor particular del cuerpo deseado, en un polvo apasionado, en planes de futuro compartido; y amenazado en cambio por prioridades que se reconfiguran y mutan, por la pérdida de estímulos comunes, por el descubrimiento de realidades distintas que se superponen y sustituyen a las anteriormente establecidas, por el surgimiento de desacuerdos en el modo de interpretar y entender la existencia en pareja,…

            A partir de este concepto, el guion del propio Marques-Marcet explora en paralelo la insatisfacción emocional producto de las redes sociales, de utilidad relativa como medio de contacto aséptico; ineficaces, vacías y desilusionantes a poco que se las compare con el vis a vis de toda la vida. De ahí las metáforas nada sutiles que arrojan las fotografías del Silicon Valley abandonado, epicentro de la realidad virtual; más afortunadas por el contrario en la forma en la que los protagonistas muestran y ocultan porciones de su nueva realidad al otro en esas conversaciones intermediadas por el ordenador.

            Además de la capacidad para captar con verosimilitud este conflicto actual y componer dos personajes vivos, empatizables y comprensibles, el realizador catalán demuestra también un notable talento en la construcción visual de la obra.

Los fotogramas reflejan la paulatina pérdida de intimidad y el nacimiento de fricciones y frialdades, mientras que su sentido de la narración sostiene con firmeza durante todo el metraje una tensión dramática que, en ausencia de exteriores y personajes secundarios, emana de simples retazos de conversaciones y no conversaciones, de estados de ánimo cambiantes, del juego con la proximidad física y sentimental, del recorrido en la carrera divergente en pos un presente/final feliz de estos dos amantes que encarnan con química y acierto, bien orientados, Natalia Tena y David Verdaguer.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

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