Las horas del día

7 Nov

“La violencia se da en nuestro mundo y seguramente en todos, y es algo dramático, una vergüenza de la condición humana, pero hace que el espectador disfrute de esa violencia, que  disfrute de una aberración moral, eso es peor que la pornografía.”

José Luis Borau

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Las horas del día

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Las horas del día.

Año: 2003.

Director: Jaime Rosales.

Reparto: Àlex Brandemühl, Vicente Romero, María Antonia Martínez, Ágata Roca, Pape Monsoriu, Anna Sahun.

Filme

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            El cine es capaz de envolver hasta a la cosa más vulgar e incluso aberrante en un halo de fascinación. Una banda sonora de tonos graves y trascendentes, un contrapicado épico acompañado de la adecuada pose de un actor carismático, fotografía preciosista, el preciso corte de montaje que escinde de la escena los momentos triviales que la amenazan con cuestiones tan prosaicas como la monotonía cotidiana, aquello que ocurre cuando no ocurre nada. Vean a Hannibal Lecter, refulgente y refinado, iluminando las densas sombras de su celda ante la sobrecogida Clarice Starling. Un psicópata seductor, hechizante. Sus asesinatos y actos caníbales, una fantasía pícara y atractiva.

            Precisamente, Jaime Rosales juega a desmontar en Las horas del día toda esta aura glamurosa y cinematográfica que pudiera rodear la figura del asesino en serie. Filmados a modo de drama naturalista y costumbrista, a los impulsos homicidas de Abel (impresionante Àlex Brendemühl) se les concede idéntico tiempo de metraje e idéntica ausencia de aderezos, elipsis o énfasis dramático que a una secuencia donde la dependienta de su tienda de ropa distribuye los jerséis de cuello de pico y de cuello redondo, o donde su novia recoge la mesa después de comer. Arrebatos extraños aunque cotidianos de una vida anodina e intrascendente. Síntomas degenerados de una sociedad que se mide por el “tanto tienes, tanto vales”, egoísta y carente de empatía, indiferente y abúlica, conformista y sentimentalmente aséptica.

            La inadaptación emocional de Abel -patrimonio clásico de la psicología del ‘serial killer’-, existe, se va desvelando poco a poco y, finalmente, descubre un ser patético hasta rozar lo involuntariamente cómico –la boda del amigo, la última cena con su pareja-. Pero no deja de ser una persona que, a simple vista, se encuentra integrada a la perfección en el sentir de su entorno y que acepta sumiso lo que le toca, como podría haber aceptado una pasión incontrolable por el Barça, por ir a ver cine o por hacer macramé. ¿Esa sinceridad impulsiva y sin tacto no es una de los rasgos ahora más valorados por el ciudadano común frente a los remilgos de la educación y su deriva en lo políticamente correcto?

            Las horas del día es una película lúcidamente irreverente hacia los códigos del subgénero, dirigida sin contemplaciones por Rosales, que mantiene el pulso de la desnudez dramática y formal de la propuesta resistiendo la tentación de caer en un estilo más convencional y asequible o que en ella afecte su condición de realizador novel. Escenas largas, en plano fijo alejado de los personajes e interrumpido por el mobiliario; ambientación en extrarradios y viviendas tan feas como corrientes; ausencia de indagación en coartadas psicológicas o juicios morales; un argumento en el que no pasa gran cosa y lo que pasa tampoco es demasiado interesante –con todo, el ritmo de la narración se muestra bastante solvente-.

Pero ese aburrimiento y esa mediocridad que emana de lo rutinario, así como la innegociable verosimilitud de la insípida existencia del protagonista, son los intermediarios que, en las conclusiones, sitúa en su justa dimensión las repugnantes atrocidades cometidas en pantalla.

 

Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7,5.

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2 comentarios to “Las horas del día”

  1. Hildy Johnson 8 noviembre, 2014 a 13:53 #

    Querido crítico abúlico, Jaime Rosales es de mis cineastas pendientes. De él solo he visto una película, que además he repetido su visionado varias veces porque me gusta mucho y me resulta interesantísima para analizar un montón de aspectos tanto de contenido como de forma de rodar y es LA SOLEDAD.

    Sí que sin embargo no le tengo abandonado en cuanto leer sobre su filmografía, ahora añado tu crítica sobre Las horas del día, una película que me apetece mucho y de la que he visto varios trozos pero nunca entera. Me quedé con ganas de ver Hermosa juventud.

    ¿Crees que LAS HORAS DEL DÍA podría acompañar en una sesión doble a CANÍBAL de Manuel Martín Cuenca?

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 9 noviembre, 2014 a 16:53 #

      Esta es la primera que veo de su filmografía y me ha sorprendido gratamente. No veo doble sesión más acertada que con Caníbal, con la que comparte nota aunque creo que la de Rosales, si bien desde luego no posee una factura visual tan hermosa, es más aguda a la hora de plasmar y conseguir sus objetivos. Y si queremos hacer un ménage à trois, pues incluimos El carnicero. Besos.

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