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Locke

1 Nov

“Echo de menos el antiguo romanticismo que existía en el mundo del cine, echo de menos los sentimientos de familia, nobleza, conciencia y sacrificio personal que movían a nuestros héroes de película.”

Samuel Bronston

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Locke

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Locke.

Año: 2014.

Director: Steven Knight.

Reparto: Tom Hardy, Olivia Colman, Ruth Wilson, Andrew Scott, Ben Daniels, Tom Holland, Bill Milner.

Tráiler

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            Al igual que el Travis Bickle de Taxi Driver, el Ivan Locke de Locke ha decidido dar un golpe en la mesa, limpiar la mierda que lo rodea y conducir entre las luces nocturnas de la carretera. Pero mientras Bickle volcaba su hartazgo y su vacío existencial sobre una sociedad moralmente nauseabunda e irredimible, Locke devuelve la mirada hacia sí mismo y, con el fin de expiar los efectos de esa sociedad de moral laxa, cinismo desbocado y nulo compromiso, decide asumir sin cortapisas todas las responsabilidades aparejadas a su persona. Hasta las últimas consecuencias, independientemente de que supongan o no un acto positivo para su futuro. Como si de un olvidado héroe del western clásico se tratase, Locke debe hacer algo; y lo hace.

            Con el concepto abstracto del viaje como trasfondo y la acción –no así el argumento- fija en un no-lugar, la autopista, a través de cuyos señales y símbolos se desplaza el protagonista en dirección a su destino, Locke concentra sus fotogramas en el cubículo del coche, únicamente con el montaje y los diálogos del personaje como hilo conductor y agente dinamizador del metraje. Asido al volante, el aislado protagonista recapitula sus obligaciones y sus propósitos mediante una serie de conversaciones –algunas figuradas- que desgranan su contexto dramático y emocional y empujan la trama hacia adelante –o hacia atrás-.

            El desarrollo de este thriller interior es sólido e intenso, si bien la indagación en la mente de Locke posee psicologismos de manual freudiano –matar al padre- y, en su determinación noble aunque monomaníaca, tampoco arroja una excesiva profundidad. No obstante, esta sencillez innegociable cumple su cometido de trazar un análisis firmemente posicionado acerca de la cultura occidental contemporánea. Con el riesgo de fatiga presente según avanzan los minutos, el pulso de Locke termina por resentirse en ciertos pasajes, pero por lo general acostumbra reflotar gracias a los dosificados giros de guion previstos por Steven Knight, redactor y director de la obra.

            El ‘one-man-film’ se sostiene sobre los anchos hombros de Tom Hardy, capaz de expresar emociones con excepcional y siempre agradecida sobriedad, a pesar de que su acento galés no haya sido demasiado bien recibido en aquella parte de las islas. Una idéntica sobriedad inconmovible a la que presidirá las conclusiones del filme, las cuales, por esta misma razón, se permiten prescindir incluso de cualquier otro aderezo dramático a pesar de que, por el contrario, Knight no logre contener la tentación de subrayarlas verbalmente.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6,5.

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