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Relatos salvajes

27 Oct

“Es complicado para los ganadores hacer comedia. La comedia es, de por sí, subversiva, y sus autores representamos a los desvalidos.”

Harold Ramis

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Relatos salvajes

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Relatos salvajes.

Año: 2014.

Director: Damián Szifrón.

Reparto: Darío Grandinetti, María Marull, Julieta Zylberberg, Rita Cortese, César Bordón, Leonardo Sbaraglia, Walter Donado, Ricardo Darín, Nancy Dupláa, Oscar Martínez, Osmar Núñez, Germán de Silva, María Onetto, Érica Rivas, Diego Gentile.

Tráiler

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            Lo reconozco. Siento cierto deleite cuando algo similar al destino ejerce de justiciero defensor de la humanidad y castiga la maldad mediocre (o la simple estupidez) con una crueldad igualmente proporcionada. Además de los premios Darwin y sus parientes televisivos Mil maneras de morir y Vergüenza ajena, así como de películas como La cena de los idiotas, hay un video casero en internet que me hace creer en que, quizás, y solo quizás, sí exista una fuerza superior que, desde el hiperespacio, mueve los hilos y se regocija observando a las criaturas vivientes. La historia es la siguiente: un imbécil de competición saca medio cuerpo del coche en marcha para arrearle una colleja a un pobre ciclista. El imbécil falla. La inercia del movimiento le deja en posición horizontal, paralelo a la carretera. Su cara se estampa contra otro coche aparcado junto a la acera.

            Uno de los denominadores comunes de los cinco episodios -más el prólogo- de Relatos salvajes es, en cierta manera, esa relación kármica de causa-efecto, acción-retribución, provocación-venganza. Una asociación, eso sí, siempre embadurnada con un humor negrísimo, ya sea por su macabra (y desternillante) violenciaEl más fuerte, con Leonardo Sbaraglia, se lleva aquí la palma-, sea por el brutal retrato social que arrojan, caso de los sketches del restaurante de carretera, el del ingeniero acosado por la grúa municipal –ojo al enrabietado mensaje de ambas conclusiones, un pelín forzado en el aspecto familiar del segundo, pero fantasías las dos de jugosísimo debate- y, sobre todo, el titulado La propuesta, un tanto destemplado en su ritmo interno pero agrio y ferocísimo en su lectura.  

Son los tres ejemplos que sobresalen de la anécdota ocurrente e insólita para arremeter sin piedad contra un sistema infecto que condena al individuo a emprender reacciones descabelladas y delirantes para devolver la agresión recibida, habitualmente impune por los mecanismos de autoprotección que prevé el poder oficial y fáctico.

            Como toda película de capítulos –un esquema más adaptado a la escritura de Damián Szifrón, en cuya carrera predominan las series televisivas y los cortometrajes-, la estructura de Relatos salvajes se sostiene cuando el dinamismo y la chispa cómica fluyen sin descanso, apoyada en un casting impecable por el talento de los intérpretes y por la adecuación de su apariencia a sus correspondientes personajes y estereotipos.

La sorprendente causticidad del comienzo, la suculenta originalidad y la agilidad de los tres primeros cuentos atrapa al público en una espiral de tensión nerviosa, a la espera de la hecatombe física o moral de la propuesta y, por tanto, de su corrosivo gag. El arrollador vigor inicial se empieza a resentir a partir del cuarto segmento de un filme que, por desgracia, va de más a menos y finaliza en trayectoria descendente de la mano de una fábula menos inspirada y más estirada en comparación con el resto, al menos para un servidor. Aunque es fácil que se pueda opinar lo contrario: debido al hartazgo y la consecuente necesidad de satisfacción que esconde su trasfondo social y emocional, cada historia puede conectar con el espectador de manera muy particular.

 

Nota IMDB: 8,4.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 7.

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