Vampyr, la bruja vampiro

16 Oct

Vampyr, la bruja vampiro es la única película que merece la pena ver… dos veces.”

Alfred Hitchcock

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Vampyr, la bruja vampiro

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Vampyr, la bruja vampiro.

Año: 1932.

Director: Carl Theodor Dreyer.

Reparto: Julian West, Maurice Schutz, Rena Madel, Sybille Schmitz, Jan Hieronimko, Henriette Gérard, Albert Bras.

Filme 

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             Aunque es el primer filme sonoro de Carl Theodor Dreyer, Vampyr, la bruja vampiro conserva en su interior la esencia del silente. No solo por el empleo de intertítulos que explican y dan continuidad a la narración –tanto clásicos como extraídos de la lectura de un libro sobre vampirología-, sino porque el espíritu de la película reside en su puesta en escena y ambientación, destilada del escenario y su imaginería, de los rostros, de las figuras grotescas, macabras y admonitorias, de la batalla entre la luz y la sombra. También influye que el rodaje se proyectara en alemán, francés e inglés, lo que hacía aconsejable reducir al máximo posible los diálogos. El registro sonoro aporta ruidos desasosegantes y conversaciones como amortiguadas por la duermevela, pero poco más.

             En este sentido, la cinta de terror de Dreyer, un auténtico ‘traum-film’, recuerda a los relatos de terror de Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft: narraciones que son por completo atmósfera, donde el miedo se impregna en el lector desde la hipnosis inducida por la minuciosa descripción de un ambiente enajenado. De hecho, aquí el punto de vista, en el papel de un héroe de lo más atípico, reducido a simple espectador, pertenece a Allan Gray, un investigador del satanismo y las ciencias ocultas al que su celo profesional, cual Don Quijote, ha sorbido los sesos hasta el punto de hacerlo incapaz de distinguir realidad, ficción, fantasía y sueño.

             Así, Vampyr, de la mano del talento visual del cineasta danés, se acerca más al retorcido expresionismo alemán y en especial al surrealismo que al cine de terror estadounidense de la coetánea Drácula de Tod Browning, a pesar de que compartan ciertas influencias e incluso técnicas de rodaje. La sombra, en efecto, se adueña del filme para trasladar angustia, inquietud y delirio; ya sea mediante trucajes visuales que introducen un factor alucinado e irracional, sea por su eterno y enconado combate con la luminosidad, reproducción la lucha de Gray por salvar el alma de una doncella, víctima del pérfido vampiro.

             El montaje, reconstruido a partir de fragmentos supervivientes, se encuentra lastrado por las pérdidas, lo que en ocasiones convierte el libreto, inspirado en varios cuentos de fantasmas del escritor dublinés Joseph Sheridan Le Fanu, en un cúmulo un tanto farragoso de fragmentos adheridos, de continuidad atropellada y de escasa profundidad, con subtramas como el romance entre Gray y Gertrud totalmente inconexas. Flaco favor le hace también a Vampyr -sobre todo habida cuenta la fascinación de Dreyer por el rostro humano-, el protagonismo de Julian West, sobrenombre de Nicolás de Gunzburg, aristócrata que financiaría el proyecto a cambio del papel principal.

             El abrumador fracaso comercial de la cinta obligaría a Dreyer a retornar a su oficio periodístico y reducir su creatividad cinematográfica a prácticamente un filme por década.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7.

8 comentarios to “Vampyr, la bruja vampiro”

  1. antoniomartingarcia 16 octubre, 2014 a 22:40 #

    En su momento me causó un gran impacto y hace tiempo que tengo ganas de volver a verla para incluirla en el blog. Pensaba que te iba a gustar más…

    • elcriticoabulico 17 octubre, 2014 a 17:22 #

      Me ha gustado bastante. Envuelve y hechiza, pero en ocasiones no tenía ni idea de qué estaba pasando o por qué. Puede que sea injusto penalizarla por ello, habida cuenta de cómo se tuvo que recomponer el montaje…

  2. E. J. Castroviejo 17 octubre, 2014 a 14:36 #

    Otra perla que desconocía y que quisiera ver sin falta. Y con enlace directo. Mil gracias.

    • elcriticoabulico 17 octubre, 2014 a 17:25 #

      Para eso estamos. Espero que al final no suponga que un día se presente Ramoncín a la puerta de mi casa con un bate de béisbol en la mano….

      • E. J. Castroviejo 17 octubre, 2014 a 20:10 #

        Pues detesto la violencia pero, llegados a ese punto… le pegas con el bate. ¿Sabes que compartí con él ascensor en los 90 y tras un pequeño vistazo a las chapitas que llevaba en la chupa me llamó incongruente?

      • elcriticoabulico 17 octubre, 2014 a 20:13 #

        Jajaja ¡Fenómeno!

  3. Baalita 22 octubre, 2014 a 01:33 #

    Dreyer es hipnótico. Lo primero que vi de él fue Gertrud. Muchos de sus planos están en el almacén de mi memoria guardados con llave.

    • elcriticoabulico 22 octubre, 2014 a 02:11 #

      En efecto, en Vampyr es precisamente su arrollador talento visual el que sostiene una película a trozos. Puede que en ocasiones roce el esteticismo con la influencia pictórica de sus imágenes pero, en cualquier caso, es un esteticismo embriagador.

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