Punto límite

15 Sep

La Destrucción Mutua Asegurada, escrita en fotogramas. Artículo sobre Punto límite, íntegro en Bandeja de Plata.

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“El peligro va creciendo. A medida que crecen los arsenales de las superpotencias y se hacen más complejos los armamentos que contienen y a medida que otros gobiernos —quizás aún docenas de gobiernos en el futuro— adquieran estas armas, tal vez sea solo cuestión de tiempo antes que la locura, la desesperación, la codicia o un cálculo errado desate la terrible fuerza.”

Jimmy Carter

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Punto límite

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Punto límite.

Año: 1964.

Director: Sidney Lumet.

Reparto: Dan O’Herlihy, Walter Matthau, Frank Overton, Edward Binns, Fritz Weaver, Henry Fonda, Harry Langman, William Hansen.

Filme

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            […] Desde que la Unión Soviética hiciera sus primeros ensayos con la bomba atómica en 1949, la escalada armamentística de la Guerra Fría condujo a que los teóricos políticos y militares documentasen la certeza de que, en el caso nada improbable de un enfrentamiento nuclear entre Rusia y Estados Unidos, la raza humana -y el planeta en su totalidad-, conocería su fin. La hipótesis acuñó incluso su propio epígrafe: la Destrucción Mutua Asegurada. MAD en siglas anglosajonas. La última locura, el Juicio Final por la garra del mismo hombre. […]

Si el mundo es horrible, el arte será igual de horrible, que dijo aquel. El cine, un cronista oficioso –y en ocasiones oportunista- de las inquietudes y las evoluciones de la sociedad de la que nace, se aprestaría raudo a capturar desde multitud de ángulos y registros el desastre absoluto que, afortunadamente, no fue. […]

            Sin embargo, entre todas ellas, quizás sea Punto límite la obra que con mayor exactitud condensa el gélido terror y la consciencia de la quasi-inevitabilidad del holocausto universal que pendía frágil, a modo de espada de Damocles, sobre la endurecida testuz del hombre. En casi dos horas de incesante tensión y sudores fríos, Punto límite transmuta en celuloide los tenebrosos presagios de la Destrucción Mutua Asegurada. […]

La trama, envuelta en un soturno blanco y negro, se mantiene tensa como la cuerda de una guitarra aun después de medio siglo y del desmoronamiento de aquella bipolaridad amenazadora […]. En el filme, la atmósfera se cierne densa, vibrante y pesada sobre los personajes, empequeñecidos en un escenario mecanizado y deshumanizado hasta bordear la distopía fantacientífica […]. El crescendo que dibuja la trama es impecable. Se palpa la desesperación y el miedo en carne propia, impresos a fuego por la credibilidad que aporta ese sistema desquiciado y aberrante que recuerda a aquello que sostenía el dibujante de cómics Alan Moore después de investigar los intersticios de la CIA para uno de sus proyectos: lo verdaderamente aterrador no es la sensación de que vivimos dominados por conspiraciones y paranoias urdidas por individuos en la sombra que controlan el mundo, sino la noción de que, en realidad, a los mandos del planeta no hay nada ni nadie. Todo va a la deriva, a la espera de estrellarse en medio del Caos.

            Ahora bien, ¿un argumento con semejante potencia ideológica necesitaba ser reforzado? ¿Es lícito subrayar algo como el Apocalipsis? La principal rémora de Punto límite son las intenciones discursivas de su guion […]. La voluntad incontenida de exponer al público un mensaje comprometido de manera explícita, con receta y manual de lectura. Punto límite no es maniquea -de hecho se podría calificarla de antimaniquea, dado que los antagonistas políticos parecen estar contemplándose y dialogando a través de un espejo-. Sin embargo, los protagonistas no respiran vida, dibujados con un solo trazo o compuesto por torpes brochazos en forma de apuntes psicologistas que de tan obvios restan relieve, más que añadirle, a los personajes retratados […]. También cabe reivindicar la función de estos bruscos y estereotipados caracteres como ejemplo del amplio abanico de ‘fallos’ humanos que, en un momento dado, podrían desencadenar sin remedio la tempestad, tan delicada era esta calma tensa impuesta por la extrema igualdad de fuerzas devastadoras. […]

            No obstante, esta serie de lamentables defectos no logra empañar la minuciosa y pesimista parábola de fondo acerca del hombre que, como la bestia atormentada y agonizante en el ruedo, tan solo espera a que la mano cruel del Hado cierto le aplique por fin el descabello.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7,5.

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