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El Niño

5 Sep

“En España solo funcionan las películas de género o las comedias; no hay riesgo.”

Quim Gutiérrez

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El Niño

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El Niño.

Año: 2014.

Director: Daniel Monzón.

Reparto: Jesús Castro, Luis Tosar, Jesús Carroza, Eduard Fernández, Saed Chatiby, Mariam Bachir, Bárbara Lennie, Sergi López, Moussa Maaskri, Ian McShane.

Tráiler

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            Dos corrientes divergentes alternan en el cine español contemporáneo. Por un lado, el bautizado como Nuevo cine español, con obras de autor experimentales y arriesgadas, en las que la creatividad artística y la innovación en los canales de producción y distribución suplen con frecuencia a la ausencia de presupuesto y que, por lo general, persigue objetivos de reconocimiento y prestigio cultural –Blancanieves, La herida, Caníbal, Juan Cavestany, Isaki Lacuesta, Lois Patiño, Eloy Enciso, Albert Serra,…-. Por el otro, los ‘blockbusters’ de cuño nacional que, a fuerza de despojarse de complejos y gracias a una insólita abundancia de medios acompañada de intensivas promociones mediáticas, asaltan el cine de género ‘a la americana’ para alcanzar un diseño de producción muy similar, con unas aspiraciones de taquilla parangonables a las de las cintas hollywoodienses y que, en buena medida, sostienen a la eternamente agonizante industria española –Lo imposible, No habrá paz para los malvados, Grupo 7, Invasor, Celda 211,…-.

En este segundo campo, los resultados de calidad no proceden de plagiar con mejores o peores modos las fórmulas tradicionales y resobadas del cine estadounidense con el fin de crear filmes cuya principal baza consista en “que no parezcan de aquí”. Al contrario. En los ejemplos más afortunados, se produce una apropiación códigos para atraerlos a un terreno español y reconocible sin que, por ello, pierdan el atractivo o esa denominada “magia del cine” asociada a las grandes producciones americanas, a la que usualmente le cuesta sobrevivir el impacto con la cotidianeidad más castiza, cañí, localista, costumbrista o como uno la quiera etiquetar.

            Daniel Monzón, quien precisamente había logrado salvar con creces dicho contraste en Celda 211, se adentra ahora en los entresijos del thriller fronterizo y de narcotráfico con El Niño, la cual, tirón argumental y campaña publicitaria mediante, ya ha conseguido superar las descomunales cifras de recaudación que Ocho apellidos vascos obtuviera en su semana de estreno. E, insistimos, las fases más estimables de esta película que transcurre con interés decreciente son aquellas más verosímiles para el espectador español. Es decir, cuando los dos chavalillos gaditanos metidos a trapichear grifa en el Estrecho de Gibraltar más se parecen a los compadres con los que uno queda a tomar cañas o cuando las charlas y las actitudes de los agentes de la ley más recuerdan a las que se oyen entre los compañeros de curro en los descansos de café y pitillo.

            Cabe atribuirle el mérito al excelente oído y fiel escritura -casi característica del cine social en su retrato de caracteres y relaciones humanas-, con la que Jorge Guerricaechevarría y el propio Daniel Monzón llenan de viveza los diálogos, ejecutados con espontaneidad por intérpretes talentosos como Luis Tosar, Eduard Fernández, Sergi López, Jesús Carroza y, en menor medida, el debutante Jesús Castro, guapo de turno al que la excepcional intensidad de su mirada y el insistente recurso de apretar mandíbula le sirven para al menos mantener el tipo –lo de Ian McShane, el inmortal Al Swearengen de Deadwood, invitado a dar un par de paseos por el Peñón, no alcanza ni la categoría de cameo-.

Son sentencias y réplicas llanas, chispeantes, cargadas de un humor que, en contra de lo que suele creerse, dota de naturalidad al habla y a las situaciones de los personajes, por tensas que puedan parecer. Una notable faceta de guion que, por desgracia, no se extiende a la composición de la trama. El Niño permanece como un saludable y enérgico thriller mientras opera a baja escala. El contexto dramático y las motivaciones de los protagonistas son creíbles, la narración se desarrolla con pulso firme y frescura, las escenas de acción son poderosas y se dispensan suficientes dosis de intriga para mantener saciada la expectación, incluso a pesar de su episodio romántico, esquemático y poco necesario aunque tampoco hiriente en exceso.

            Pero en el momento en el que El Niño frunce el ceño demasiado y trata de ponerse serio y ampuloso, sus virtudes se desinflan en una perjudicial vorágine de rutina, redundancia, previsibilidad y ‘déjà vu’.

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 6,5.

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