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Cuscús

12 Ago

“La elección de mi padre de emigrar tan joven con dos hijos muy pequeños tenía mucho de aventura, mucho más que mi elección como cineasta”

Abdellatif Kechiche

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Cuscús

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Cuscús.

Año: 2007.

Director: Abdellatif Kechiche.

Reparto: Habib Boufares, Hafsia Herzi, Farida Benkhetache, Bouraouïa Marzouk, Hatika Karaoui, Sami Zitouni, Mohamed Benabdeslem, Leila D’Issernio, Sabrina Ouazani, Olivier Loustau, Nadia Taoul.

Filme

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            En su tercer largometraje, Abdellatif Kechiche proseguiría con su exploración de la Francia contemporánea y multiforme –que no desdibujada-, siempre radicado a nivel del suelo, como una parte integrante del grupo de personajes que viven y sienten ante el objetivo de su cámara. Cuscús ahonda en la exposición naturalista -aunque con tibios tintes fabulescos- de la realidad del francés inmigrado, un motivo extraído en ocasiones de su propia existencia y que aquí, de hecho, construiría a partir de la figura de su padre como modelo de inspiración.

            Cuscús captura, casi como si de una epopeya mínima se tratase, la rabiosa y queda autoreivindicación frente al mundo de un sexagenario francomagrebí, trabajador despedido de unos astilleros agonizantes, padre expulsado del núcleo familiar y amante en decadencia sexual (Habib Boufares, actor amateur amarrado en su escueta interpretación al poderoso magnetismo de su severo rostro). La apertura de un restaurante de cuscús de pescado a bordo de un herrumbroso barco –como el personaje, salvado del desguace-, se convierte así en una odisea épica y cotidiana, descrita y dibujada desde un estricto realismo que toma el diálogo por pincel. Kechiche deja fluir las conversaciones hasta extremos que en el cine suelen ser desaconsejables -o cuanto menos infrecuentes-, hasta que alcancen el punto justo de espontaneidad que permita desnudar los matices de los personajes.

Que al metraje le sobren algunos minutos no es culpa que precisamente de deba imputar a estos polifónicos, laberínticos y vivaces coloquios, emblema del autor francotunecino.

            Cuscús es cine social, pero no pertenece a ese arquetípico cine social buenista que, con más o menos chispa, con mayor o menor justificación, hace de la defensa y de la solidaridad de clase un tema uniforme y dulcificado. Kechiche, que tiene buen ojo, excelente oído, fecundo raciocinio y afilada capacidad analítica, funde legítimos tópicos culturales con fiel y palpable realidad para infundir una autenticidad insólita a su criatura.

            Retrato amargo y entrañable, hostil y amoroso –paradojas, contradicciones y desencuentros que estallarán a la vez en un desenlace abrumador-, en Cuscús la virtud y la mezquindad forman parte con absoluta y sencilla naturalidad de un mismo todo –una persona, un colectivo étnico, una sociedad-, que a su vez se enmarca dentro de un universo en el cual, desde luego, no abundará el color de rosa, los triunfos climáticos y la justicia -llámese karma, llámese castigo o bendición de Alá-. Un universo, decimos, que existía antes de que el espectador se adentrase en las oscuridades de la sala y que continuará su curso después de que las haya abandonado. Sin más explicaciones.

            Como en la vida misma, tan solo queda aferrarse entonces a las pequeñas alegrías que despiertan de nuevo el espíritu adormecido –una joven atractiva que baila-, o a una demostración de amor incondicional y sincero, lleve la sangre que lleve. Queda aferrarse, por tanto, a ese descubrimiento arrollador y tempestuoso que es Hafsia Herzi.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 7,5.

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