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La ley de la calle

4 Ago

“Todo el mundo sabe que el tiempo es muerte, muerte que se esconde en los relojes.”

Federico Fellini

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La ley de la calle

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La ley de la calle.

Año: 1983.

Director: Francis Ford Coppola.

Reparto: Matt Dillon, Mickey Rourke, Diane Lane, Vincent Spano, Dennis Hopper, Nicholas Cage, Diana Scarwid, Larry Fishburne, Chris Penn, William Smith.

Tráiler

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           La ley de la calle es probablemente la película que fusiona de manera más evidente las dos tendencias presentes en el cine y la sensibilidad de Francis Ford Coppola: su ansia de narrador grandilocuente, con historias que trascienden a la vida desarrolladas en escenarios de pulsiones y estéticas desaforadas, y su devoción por la vanguardia europea y su constante indagación formal, ligada también a relatos frágiles y delicados de corte intimista, especialmente familiar en este caso.

           La ley de la calle convierte la clásica cinta de bandas juveniles en una ópera romántica henchida de desaliento y lirismo elegíaco y protagonizada por personajes propios de la mitología o de una tragedia shakesperiana –el rey doliente que retorna del exilio, el bisoño príncipe heredero, Casandra, la parca sobrenatural-, pero que, a la vez, son reconocibles entre los inadaptados y rebeldes con causa de Nicholas Ray y los jóvenes contestatarios de porvenir incierto de la Nouvelle Vague. Individuos que viven y mueren condenados bajo el yugo del tiempo inexorable, auténtico dueño y señor de la escena –las caídas del sol, el vagar de las oscuras siluetas, las nubes que huyen raudas, los relojes omnipresentes-. El hermoso pasado que no retorna; que ni siquiera ha existido.

           A través de la mirada sumida en un perpetuo blanco y negro, la voz desgarrada en suave terciopelo, los oídos cansados de no tener nada que escuchar y el caminar sin dirección de El chico de la moto (magnético Mickey Rourke), leyenda hecha carne, La ley de la calle revela un universo en el que solo hay lugar para el desengaño y la decepción. Los dioses son de madera, el reino es una cárcel miserable y el futuro una erial vedado. Los ruidos caóticos y erráticos componen una pieza más en la atmósfera de este valle de sombras dibujado por un Coppola expresionista por momentos. Un estilo poético y arrebatado en cierto modo opuesto al de su anterior adaptación de una novela de S.E. Hinton, Rebeldes, película hermanada y antitética de la presente.

           El esteticismo de la propuesta consigue subyugar la mente, pese a que su recargamiento amenaza, como sucede en otras ocasiones en la filmografía de Coppola, con despeñar el proyecto en el engolamiento manierista y la pretenciosa afectación autoral. La narración transcurre onírica, hipnótica, palpitante. La ley de la calle es un cuento lóbrego y húmedo en la turbia Oklahoma de los sesenta, que huele a podredumbre y muerte, a desesperación queda y lealtad inquebrantable, única respuesta posible frente a la hosquedad de un mundo desencajado e inmisericorde.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8.

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