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Killer Joe

25 Jul

“Jamás he conocido a un actor que no repita a diario en su cabeza un discurso de aceptación del Óscar.”

James Woods

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Killer Joe

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Killer Joe.

Año: 2011.

Director: William Friedkin.

Reparto: Emile Hirsch, Juno Temple, Matthew McConaughey, Thomas Haden Church, Gina Gershon.

Tráiler

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            Matthew McConaughey, harto de encarnar galanes en dudosas comedietas románticas, dijo basta. El intérprete texano hizo un alto en el camino, oteó el horizonte y decidió cambiar el curso de sus pasos. Una reinvención artística que andando el tiempo -y sin que a un servidor le haya llegado a convencer aún de su talento-, le ha convertido en el actor de moda gracias fundamentalmente a su carismático Rust Cohle de True Detective y al Óscar por su papel protagonista en Dallas Buyers Club.

Killer Joe fue una de las primeras estaciones de este viaje transformador hacia la gloria y el reconocimiento. Obviamente, su enigmático detective de policía, dueño un próspero segundo negocio como sicario y con lascivas inclinaciones pederastas, poco tenía que ver con sus encasillados personajes pretéritos.

            Último largometraje hasta el momento del defenestrado William Friedkin -­uno de los cineastas de referencia de los setenta debido a obras como The French Connection: Contra el imperio de la droga y El exorcista-, Killer Joe presenta un thriller criminal con tono de farsa basado en la pieza teatral del actor televisivo y guionista ocasional Tracy Letts, estrenada en Broadway en 1998.

El estrafalario plan de una familia de deshechos sociales para asesinar a su madre y exesposa drogadicta respectivamente y así cobrar el montante de su seguro de vida sirve de punto de partida para explorar la cara más sórdida de una Texas decrépita y corrompida hasta lo caricaturesco, poblada por una versión todavía más despreciable y desastrosa de los patosos y avarientos delincuentes de los Coen.

La receta, no obstante, no siempre liga bien, por lo que en ocasiones la mezcla acaba cortándose y sacando al espectador de la película, caso de ciertos episodios en los cuales lo grotesco se escapa de las manos a través de escenas mal medidas en su ejecución.

            Frente a un Emile Hirsch histérico y un Matthew McConaughey con demasiada composición a cuestas (y demasiado evidente), es la británica Juno Temple la que con su combinación de inocencia, sexualidad y perversidad consigue robar el filme y cautivar a la platea. Su presencia –la virgen sacrificial ofrendada para conseguir el favor del monstruo y que se rebela contra su destino; la caperucita roja que se merienda al lobo-, permite en sostener en buena medida los altibajos de un libreto irregular que incluso se permite el lujo de abandonarse a un desenlace abierto que a uno le suena más a incapacidad por parte de su redactor que a posibles intenciones de aportar un toque de distinción y sugerencia.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 6.

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