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Slacker

12 Jul

“La estupidez es una estrategia de la inteligencia: el niño se adapta, desde que nace, a su entorno de idiotas, y conquista un lugar entre ellos a base de imitarles.”

Tony Duvert

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Slacker

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Slacker.

Año: 1991.

Director: Richard Linklater.

Reparto: Richard Linklater, Rudy Basquez.

Filme

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           En un segmento de Slacker, película de estructura fragmentada en mil retazos de conversaciones, pensamientos y digresiones –el mismo esquema que le recuperará en esa especie de ensayo sobre lo onírico que es la más interesante Waking Life-, uno de los personajes se encuentra realizando un trasnochado proyecto basado en las estrategias oblicuas de Brian Eno y Peter Schmidt: una colección de máximas que, de manera aleatoria, pretenden aportar nuevas ópticas a los viejos problemas del usuario en cuestión. Obviamente, la efectividad de las estrategias oblicuas depende siempre de la capacidad de autosugestión del individuo, quien ha de realizar el trabajo de interpretar o inspirarse a partir de dicha serie de frases que, por lo otro lado, bien podría haber extraído de una novela de Paulo Coelho o de los tuits menos inspirados de Alejandro Jodorowski.

El asunto es que este episodio y estas estrategias oblicuas podrían servir como síntesis del conjunto del filme, hasta el punto de que sospecho que incluso esa era la intención que, a la hora de insertar la escena de marras, podría tener en mente el propio Richard Linklater, cineasta novel y, en lo siguiente, estandarte del floreciente ‘indie’ de los noventa. Y uno, que tiende a ser escéptico, no puede sino reaccionar con desconfianza ante tal premisa.

           Mirada caleidoscópica hacia toda una generación de jóvenes texanos ensimismada, delirante y desorientada, Slacker posee una elevada capacidad de seducción gracias a su paradigmático regusto independiente, de estilo inmediato, de apariencia contranormativa, improvisada y espontánea –rodada con cámaras ligeras, apenas hay cortes de montaje-, y desbordado de ocurrencias existencialistas, pseudofilosóficas o alucinadas. Aunque, como sucede con las sentencias de Eno, tiendo a creer que la cinta chacharea mucho y dice poco. Que en realidad es un camelo llamativo y sabroso el cual esconde que en su interior no figuran demasiados argumentos, ni nutrientes.

           Es cierto que presenta segmentos ingeniosos que justifican el visionado, en especial aquellos repletos de negra e hilarante ironía, crueles hacia las desdichadas criaturas que pone bajo el objetivo de su cámara, como si de un sádico entomólogo se tratase. Pero, por el contrario, otras secuencias también se encaminan a cierta presunción hueca y con cierto aroma a ‘listillo’ que flaco favor le hacen filme.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 6.

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