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Ladrón

10 Jul

“Una pantalla de 20 metros de largo y 500 personas reaccionando ante tu película. No hay experiencia que se le compare.”

Michael Mann

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Ladrón

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Ladrón.

Año: 1981.

Director: Michael Mann.

Reparto: James Caan, Tuesday Weld, Robert Prosky, John Belushi, Willie Nelson.

Filme

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            Una esperanzadora trayectoria en televisión, acuñada en documentales, series policíacas y el telefilme Hombre libre, abriría las puestas de la pantalla grande a Michael Mann, uno de los más destacados cineastas del thriller de las últimas tres décadas y que, para tal fin, escribiría, dirigiría y produciría -en colaboración con el magnate Jerry Bruckheimer y Ronnie Caan-, el filme Ladrón, adaptación de la novela de Frank Hohimer, alias literario de un saqueador de joyas y diamantes y a la sazón asesor en el set de producción.

            Todavía con elementos con pulir, Ladrón presenta varias de las claves del cine de Mann. El argumento se enclava en Los Ángeles, megalópolis que actúa como representación del país norteamericano, tan abrumadora y fascinante como decrépita y corrompida. El cineasta chicagüense se esfuerza en expresar esa degradación moral reinante con insistencia (quizás demasiada). Trapicheos en la sala de juicios, policías que solo efectúan detenciones para cobrar su correspondiente mordida, venta de bebés,… e incluso una cárcel llena de tipos indeseables y lunáticos para los propios presos. El dibujo de esa urbe monstruosa, siempre nocturna, iluminada por fulgurantes neones reflejados en el asfalto mojado, no puede ser por tanto más ‘noir’, ni más desalentador.

Sobre toda esta ponzoña se eleva un antihéroe típicamente manniano (James Caan pasado de rosca), desengañado, desilusionado, soturno, amoral, con un autoimpuesto escepticismo como herramienta de supervivencia. Sin embargo, también es dueño de unas difusas esperanzas de futuro y redención plasmadas en una postal y ligadas a una chica –sueños tenues que parecen contradictorios con el envenenado ambiente que le circunda-, así como de algo semejante a un código de vida. De vida o de trabajo, todo uno en el caso de este experto desvalijador de cajas fuertes que opera con meticulosidad y dedicación de artista.

            Así pues, más que como una vía rápida de prosperidad económica, el robo aparece descrito como una necesidad existencial. Su oficio, acompañado de un comportamiento impulsivo, con trazos de psicopatía nihilista en su uso de la violencia y su carácter individualista, enfrentado de manera suicida, abierta y obsesiva contra una todopoderosa organización criminal –el único estamento de poder en los fotogramas-, dibujan ciertos ángulos de semejanza con el Parker de Donald Westlake.

            Mann compone un producto estilizado y con personalidad aunque irregular, con carisma pero en el que aún se echa en falta un punto superior de finura y abstracción para superar ciertos clichés. Unos cimientos sólidos, en definitiva, de los que con el tiempo germinarán obras tan poderosas como Heat.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

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