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Cuestión de sangre (Little Odessa)

27 Jun

“La combinación de la personalidad y de la idea que expresa es lo que crea el estilo.”

John Huston

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Cuestión de sangre

(Little Odessa)

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Cuestión de sangre (Little Odessa).

Año: 1994.

Director: James Gray.

Reparto: Tim Roth, Edward Furlong, Maximillian Schell, Moira Kelly, Vanessa Redgrave.

Tráiler

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            Es su ópera prima, pero en Little Odessa James Gray ya iba a dejar sentir su voz personal y reconocible, cuyos acentos, tonos y flexiones, imbuidas de clasicismo bien entendido y nada naftalinoso, recordarían a más de uno a la estentórea y poderosa dicción de Francis Ford Coppola.

            Desde el comienzo, música litúrgica sobre la negrura del fotograma, Little Odessa sumerge al espectador en un escenario trágico y solemne, en el que poco a poco se vislumbra la encrucijada de deudas y faltas que acecha una familia de inmigrantes rusos judíos –herencia del propio ambiente vivido por el director-, en la que sus miembros poseen el destino impreso en la sangre.

La religión y la muerte calan en cada imagen –el hijo pródigo, los hermanos divergentes, el pecado, el sacrificio-, así como los sueños rotos del desengaño respecto a la tierra de las oportunidades –significativo que Nueva York aparezca gélida y nevada como una localidad de la abandonada Rusia- y el infranqueable cisma que no solo se da entre dos generaciones distintas, sino también entre padres e hijos de nacionalidades distintas: el inmigrante que aún escribe en cirílico, encerrado en su burbuja artificial e insatisfactoria, y su desarraigada descendencia que desconoce o incluso rechaza la cultura de sus ancestros pese a llevarla tatuada en su interior, sustituida en parte por los símbolos de su país de residencia, mamados desde la cuna. La jaula de oro, que cantaban Los Tigres del Norte.

No obstante, los remordimientos y los compromisos por saldar se trazan sobre el terreno afectivo, inundado por el fracaso paternofilial. Como sintetiza el guion a través de una metáfora bastante obvia, es la fatalidad y el infortunio de una estirpe enferma y agonizante.

            Los personajes del relato están dibujados con esmero y las relaciones que se establecen entre ellos son intensas y vibrantes, si bien Gray peca, en un defecto que repetirá en algunas de sus obras posteriores, de recargar en exceso el dramatismo del filme, el cual traspasa la línea del fatalismo inherente y esencial de su argumento hasta resultar en ocasiones un tanto engolado.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 6,5.

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