El día de los forajidos

25 May

“Es importante no olvidar que cuando se hace un western, las imágenes son más importantes que el diálogo.”

Anthony Mann

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El día de los forajidos

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El día de los forajidos.

Año: 1959.

Director: André de Toth.

Reparto: Robert Ryan, Burl Yves, Tina Louise, David Nelson, Alan Marshal, Venetia Stevenson, Jack Lambert, Lance Fuller.

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            Insertos en un plano general, dos vaqueros comparten su indignación ante el carromato de un granjero, cargado de alambre de espino para delimitar su propiedad y cortar así el paso a las cabezas de ganado. Paulatinamente, casi de manera imperceptible, la discusión de ambos socios sobre el atávico conflicto entre ganaderos y agricultores -uno de los episodios de la conquista del Oeste fundamentales en el western-, deriva en debate acerca de las pulsiones románticas sin resolver de uno de ellos, inmerso en un triángulo amoroso con el dueño de la finca aún por parcelar y su atractiva esposa.

            André de Toth, realizador de El día de los forajidos, un cineasta repleto de agallas y celoso de su independencia, no concede ni siquiera un primer plano que, como mandarían los cánones de Hollywood, refleje a través de los ojos del actor una explosión (o implosión) de emociones destinadas a subrayar visualmente y redoblar la fuerza dramática de lo ya expresado por el texto. De hecho, en la lejanía de la toma, apenas se acierta a atribuir cada frase a cada personaje.

            El día de los forajidos es un western seco, lacónico y profundamente pesimista. A cada problema que surge, la respuesta solo parece ser la muerte. El protagonista -un cowboy impetuoso que, cual semidios mitológico, fundó prácticamente con sus manos el poblado y al que le arrebatan el porvenir y el corazón unos granjeros advenedizos-, afirma que conocer el futuro es demasiada tarea para un hombre. Pero, al mismo tiempo, él, una fiera salvaje a la que se ha ido acorralando en la marginalidad, parece augurar en su primaria clarividencia que esta resolución infortunada es el único destino posible.

            Al igual que había hecho en el noir -su otro género predilecto-, en concreto a través de películas como Pitfall, De Toth subvierte subrepticiamente los arquetipos del western dentro de un marco en apariencia clásico y respetuoso con los códigos tradicionales –que también dejan notar su impronta en otros aspectos y roles del filme-. Como se aprecia en la introducción, su héroe (Robert Ryan, hombre parco en gestos) es en realidad una bomba a punto de explotar; un individuo con una inquietante carga psicótica en sus entrañas. Parte de la caterva de malhechores que en su huida con un botín de oro amenaza con asolar el lugar, también porta en sus alforjas un importante peso de culpa y necesidad de redención.

Aunque la intromisión de los bandidos en el inflamado conflicto terrenal y amoroso que se prometía en el planteamiento resulta un tanto incómoda, la fidelidad al agrio fondo y forma de la propuesta repara poco a poco el interés y la capacidad sugestiva del conjunto.

            La cruda atmósfera, electrizada por la tensión dramática de ese juego de deudas propias y ajenas, se potencia con la sobriedad espartana de la realización, estática y expectante. Su opresiva y casi indiferente distancia deja desnudos y desprotegidos a los personajes, lo que sitúa en la debida perspectiva su patetismo y sus virtudes, sus flaquezas y sus sacrificios. En una elogiable demostración de autoridad por parte de su cineasta, el desenlace, por supuesto, participará del estoicismo emocional y expresivo que gobierna la obra.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 7,5.

7 comentarios to “El día de los forajidos”

  1. Zinedin Zinedon 25 mayo, 2014 a 20:00 #

    Ayer día 24 fue un auténtico día de forajidos. Simeone, un auténtico Liberty Valance al que el tranquilo e interpuesto Ancelotti finalmente mata por la espalda: Iker Stewart te da una oportunidad; Sergio siempre con ganas de desenfundar, y Bale, zurdo y rápido antes o después tuvo que acertar; Marcelo, exótico y embaucador montó su fiestecita, y Cristiano, se mea encima de los matados, pedazo de tonto. Y ese Florentino sin vergüenza, en vez de besar la mano al rey se flexiona hasta los pies del auténtico capo. Podría haber sido bonita sin este final.

    • elcriticoabulico 26 mayo, 2014 a 01:26 #

      Simeone es un antihéroe de manual. Su naturaleza ética es dudosa (sobre todo por su pasado pendenciero), su estética tosca, su inteligencia indiscutible y su valor inagotable. Y como buen antihéroe, después de marcarse un peliculón no ha conseguido por desgracia llevarse a la chica y cabalgar hacia el horizonte bajo el rótulo ‘The End’. Diego Costa cumplió con el estereotipo que marca su rostro, puro villano de spaghetti western (aunque no lo sea) y cayó en la primera escena. Gabri, fiel acompañante de mil batallas, que nunca hace ruido, que siempre se sostiene de pie con dignidad y que sacrifica el pellejo en cualquier misión, tenga o no gloria, parecía que por fin iba a llevarse la diligencia del oro, pero un tiro artero impidió que, como le sucede al Cholo, no pueda comprarse ese rancho que siempre quiso y tanto merecía.
      Ancelotti es un asesino silencioso e indiferente. No se deja arrugar el traje por nada del mundo, no se inmuta e, impecable empleado, mata cuando se lo ordena el jefe, adaptando el método a la ocasión. Ningún relato le querría para protagonista, pero siempre sobrevive al final del filme. Iker es como esos viejos pobres héroes que no son conscientes de que pertenecen al pasado y, en consecuencia, salen malparados al tratar de seguir imponiendo su ley. Por fortuna, solo resultó herido y, además, no le volvieron a meter en ningún fregado importante (y eso que casi le rematan definitivamente en otro lance suelto que apenas tenía peligro). Ramos es un pistolero descerebrado e irreflexivo, que lo mismo cae en una emboscada como, por coraje, acaba imponiéndose en un tiroteo por puro sentido de la épica. Creo que tiende más a lo primero, pero cualquiera le lleva la contraria después de Munich y ayer. Bale es un aprendiz con muchas cualidades, un chico que necesita un buen John Wayne o un sosegado Ancelotti que le guíe en sus disparos impetuosos. Marcelo, desde el otro lado de la frontera y su sombrero extravagante, llevaba un año en el que era pura comparsa. En la final marcó y aportó ante un contrincante que le cedió todo el terreno que quiso (y que tampoco aprovechó de manera excelente). Isco llegó con su atuendo de dandy sureño, disparó con elegancia y precisión de cirujano y la gente empezó a sentirse confiada junto a él. Di María, otro villano de spaghetti como Costa, fue el que, desde el papel secundario que parecían reservarle los títulos de crédito, consiguió robar la película, el oro de la diligencia y la chica guapa. Aunque luego Cristiano (el matón hortera y de tres al cuarto que abusa de niños y mujeres con regodeo y no acierta siquiera a desenfundar el revólver ante cualquiera que se atreva a mirarle a los ojos) resurgiese del sótano de la cantina donde se escondió cobardemente del duelo y tratase de arrebatarle todo el botín delante de la concurrencia, una vez finiquitado todo. Merecía que una mano agonizante le ajusticiase por sorpresa en el último minuto (o un abrazo del oso del Mono Burgos en los créditos finales).
      Florentino es el cacique sibilino que, sonrisa beatífica y biblia en mano, compra a todos los criminales del lugar para arrancarle sus pobres tierras a los humildes rancheros. Aznar es el político corrupto que siempre respalda a la escoria que huele tan mal como él.
      A mí solo me queda esperar al filme que viene, que cuenta con nuevo sheriff, de personalidad fuerte e insobornable, y un héroe cuestionado que, esperemos, reverdezca sus laureles.

      • Zinedin Zinedon 26 mayo, 2014 a 15:39 #

        Amen.

  2. plared 26 mayo, 2014 a 02:00 #

    joer te ha quedado una crónica del partido exquisita. Aunque en realidad, si no eras de ninguno equipo de los que jugaban…. el partido era para dormirse.

    Si se pudiera, el titulo lo habría dejado desierto o se lo habría dado al publico. Que le pusieron mas ganas que los que había en el campo. Cuidate

    • elcriticoabulico 26 mayo, 2014 a 16:09 #

      Efectivamente, no eran mis equipos, pero por supuesto mi apoyo iba hacia uno de ellos de manera clara. Estuvo lejos de ser un gran espectáculo, aunque sí fue una final tensa y con emoción. El espectador absolutamente neutral o un poco indiferente no sé si llegaría a disfrutar.

  3. pastiva 27 mayo, 2014 a 09:58 #

    Te he nominado para The Versatile Blogger Award, que paces un buen día…

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