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Hoy empieza todo

11 May

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.”

Pitágoras

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Hoy empieza todo

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Hoy empieza todo.

Año: 1999.

Director: Bertrand Tavernier.

Reparto: Philippe Torreton, Maria Pitarresi, Nadia Kaci, Véronique Ataly, Nathalie Bécue.

Filme

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            Ver Hoy empieza todo es, de por sí, una experiencia tremendamente conmovedora. Es una película que, desde la absoluta credibilidad, primero incomoda, luego indigna y, por último, inesperadamente, emociona, si bien con la suficiente honestidad y sentido común como para que no se entierren, ni mucho menos, las sensaciones antes descritas.

Pero esa frágil aunque reconfortante brisa veraniega de esperanza que propone la conclusión de Hoy empieza todo se desvanece cuando, una vez terminado el trance de su visionado, uno abre el periódico y observa el panorama actual. Y se caga en la puta madre de más de uno. Y cree necesario –mejor dicho, obligatorio-, repartir este extraordinario filme, rodado hace ya 15 años, entre portales de viviendas, aulas de enseñanza, comités de educación, instituciones públicas en general y torres de marfil en particular.

            A través del año escolar de un director de un escuela primaria y desde el foco de la Francia minera y depauperada, Hoy empieza todo dibuja un complejo y maduro fresco sobre el estado de la educación y la sociedad gala –que podría extrapolarse sin problemas al resto de Europa-. Como es natural, en aras de reflejar de manera más completa la problemática existente, el guion acumula una quizás –y solo quizás- inusual cantidad de casos dramáticos. Sin embargo, la veracidad que desprende su exposición queda fuera de toda duda.

La puesta en escena de Tavernier –de reminiscencias documentales en su estilo, insobornablemente comedida, ajena a sensacionalismos y a la pornografía emocional-, así como la ejemplar actuación de Philippe Torreton –del reparto al completo, siendo justos, en especial los chavales-, consiguen trasmitir con devastadora pureza la verdad de las situaciones reflejadas y su desoladora repercusión sentimental. Salvo contadísimas y perfectamente disculpables excepciones, el libreto logra burlar la dificultosa amenaza de caer en lo discursivo.

            La cinta suscita la polémica desde una postura comprometida e idealista –la de su personaje principal-, pero no por ello menos matizada y contextualizada. En este sentido -y por su puesto con cada una situada en su propio ecosistema y con las posibilidades y restricciones de su formato-, bien valdría equiparar a Hoy empieza todo con la cuarta temporada de la monumental The Wire. Siempre con la verosimilitud emocional, política y social por delante, el afilado objetivo de Bertrand Tavernier escruta entre los entresijos de un país en descomposición, cuya podredumbre ataca sin piedad a sus mismas raíces: los niños, el futuro. La parte más vital y, a la vez, más vulnerable.

            Obviamente, en el desarrollo del relato uno tiende (y debe) sentirse identificado con el combativo e inconformista director, pero eso no significa que la obra se mueva entre blancos y negros.

Ningún individuo, ninguna capa de la sociedad está libre de pecado ni, por otro lado, tampoco es condenable en su totalidad. Un soñador maestro puede combinar su lucha con prosaicas y molestas ambiciones pequeño burguesas; de un padre sumido en el alcoholismo también puede surgir un feliz gesto de ternura; los políticos que solo hablan en conceptos vacíos y difusos porcentajes pueden asimismo tener las manos atadas a causa de la deshumanización y el absurdo que, sabe Dios cómo, se ha apoderado de la mal llamada civilización occidental –de ahí el pavor que despierta contrastar los hechos del argumento con la enfermiza realidad presente-.

            Una obra maestra desgarradora que no se debe olvidar.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 10.

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