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El mundo de Leland

13 Abr

“Es imposible entender el corazón humano.”

Akira Kurosawa

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El mundo de Leland

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El mundo de Leland.

Año: 2003.

Director: Matthew Ryan Hoge.

Reparto: Ryan Gosling, Don Cheadle, Jena Malone, Chris Klein, Kevin SpaceyLena Olin, Martin Donovan, Michelle Williams, Kerry Washington, Sherilyn Fenn.

Tráiler

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             Un planteamiento interesante, o una discusión atractiva y profunda, garantizan que una película pueda ser sugerente, haga pensar y suscite un debate igual de apasionante a pie de sala. Pero no tiene por qué ser sinónimo de gran cine, de gran relato.

El mundo de Leland es una buena película. Cuenta con un guion madurado, está dirigida con gusto por Matthew Ryan Hoge, a la sazón firmante del libreto –a pesar de cierto enrevesamiento en un montaje que a ratos resulta ágil, a ratos poco claro-, y cuenta en su reparto con estrellas en ciernes y actores de probada solvencia a cargo de papeles creíbles en su mayoría, dotados de aristas y relieve –sobre todo los secundarios-.

             En su base argumental, se encuentra un problema del que resuenan ecos de cuando en cuando en los telediarios, tratado con mayor sensacionalismo que rigor: un adolescente que, sin motivo aparente, acaba con la vida de otro menor, en este caso un chaval aquejado de una discapacidad psíquica. Otros personajes, en concreto el de la novia del homicida, adicta a la heroína por diversos descalabros amorosos, parecen apuntar de igual manera al puro efectismo.

No obstante, la atmósfera y la escritura del filme son sobrias y contenidas y no se centra tanto en la expresión exterior y epatante de estos tremebundos errores de juventud como en la reflexión íntima y personal que de ellos hace el protagonista -interpretado por un Ryan Gosling aún un poco verde-, así como en la relación entre acciones y consecuencias que experimenta cada participante de la función.

             Con un fuerte regusto a ensayo o disquisición filosófica acerca de la condición humana, El mundo de Leland indaga en el difícil equilibrio cotidiano -aunque trascendente- que se da entre intenciones y resultados; entre la capacidad de bondad y las inclinaciones egoístas del hombre -escudadas o aliviadas por una indisimulada doble moral-; entre el egoísmo, las absurdas convenciones sociales y amor sincero y verdadero.

Además de la patente ingenuidad que presenta en sus conclusiones -traslación de la bienintencionada y honesta mente de Leland, poco amiga del matiz y el claroscuro desde su insobornable integridad ética y sentimental-, la propuesta no consigue desprenderse de esa apariencia de querer exponer un pensamiento muy concreto, lo que da lugar a una narración interesante pero un tanto envarada y bastante discursiva en su desarrollo.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 6,5.

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