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Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo

9 Abr

Godzilla es la obra maestra de las películas de dinosaurios. Consigue hacerte creer que lo que ocurre en ella es cierto.”

Steven Spielberg

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Godzilla,

Japón bajo el terror del monstruo

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Godzilla.

Año: 1954.

Director: Ishirô Honda.

Reparto: Akira Takarada, Momoko Kôchi, Akihiro Hirata, Takashi Shimura.

Tráiler

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            La realidad es cine y el cine es realidad. Como si de un crisol se tratase, la productora Toho, con Tomoyuki Tanaka al mando de la operación, amalgamaría el trauma nacional japonés de la devastación nuclear de Hiroshima y Nagasaki junto con la fascinación popular provocada por el reestreno en 1952 del clásico King Kong y el éxito de cintas coetáneas como El monstruo de los tiempos remotos. El fruto de tan furiosa mezcolanza sería el nacimiento del proclamado rey de los monstruos, Godzilla, y con ello de uno de los géneros emblemáticos de la industria nipona, el ‘kaiju eiga’, de gran influencia en el séptimo arte e incluso enseña cultural del país asiático.

            Proveniente de allende los mares, invulnerable frente las fuerzas militares nativas y armado de su temible aliento atómico, Godzilla es así la somatización de los nocivos pecados del hombre y otra consecuencia más de la mortífera guerra, como el envenenamiento del pescado o la lluvia ácida. Una lectura sociopolítica que, sin embargo, conduce al filme a concentrarse en el aspecto más lúdico de su carácter catastrófico en comparación frente a su precursora King Kong, relato que poseía un evidente trasfondo moral.

El alma de la propuesta consiste por tanto en sobrecoger al espectador a través de la destrucción monumental. Un vívido simulacro de Apocalipsis que haga rebrotar en su mente escenas por desgracia impresas a fuego en la memoria colectiva.

            El argumento queda así trazado a partir de la base de un discurso que llama al recuerdo pasado y a la conciencia futura, y sobre el que se añade los modestos ingredientes de una fórmula luego mil veces reproducida y modernizada.

Perjudica al filme el papel primordial de unos efectos especiales efectivos aunque un tanto ingenuos –maquetas y ‘suit motion‘, peor envejecido que el ‘stop motion‘ estadounidense de Ray Harryhausen-. Trucos visuales que, no obstante, quedan suplidos por las colosales marchas de Akira Ifukube, el pulso del que será un auténtico experto en el género, Ishirô Honda, y la riqueza de interpretaciones del mensaje de fondo: la responsabilidad del ser humano consigo mismo y con la naturaleza, el servicio postrero del Japón veterano de guerra, el uso dual de la tecnología –resulta significativo que, en versiones posteriores, Godzilla, verdugo y víctima de la radiación, sea asimilado como parte integral del Japón, aliado y escudo bélico frente a otras temibles amenazas-,….

            Huelga mencionar el tremendo carisma de la criatura, protagonista de incontables secuelas para la Toho, cedido ocasionalmente a otras productoras locales para enfrentamientos épicos con nuevas criaturas –incluido el Kong seminal-, exportado a Norteamérica por medio de dos remakes –aquel olvidable de 1998 y el venidero de este 2014 y sujeto de un millar de referencias y homenajes, entre ellos una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6,5.

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