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Juego de lágrimas

2 Abr

“Una persona no puede olvidar a alguien que es bueno con ella.”

Bruce Lee

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Juego de lágrimas

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Juego de lágrimas.

Año: 1992.

Director: Neil Jordan.

Reparto: Stephen Rea, Jaye Davidson, Forest Withaker, Miranda Richardson, Adrian Dunbar, Jim Broadbent.

Tráiler

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            Calificar a Neil Jordan como autor comprometido debido a su trilogía de filmes sobre el IRADanny Boy, Juego de lágrimas y Michael Collins-, no se ajustaría con exactitud al cariz de su obra. O no lo haría, al menos, desde el punto de vista tradicional del cine británico del compromiso político dentro de una época en la que los conflictos con la Isla Verde gozaba de un notable predicamento cinematográfico –Agenda oculta y En el nombre del padre en las industrias locales; Juego de patriotas en la hollywoodiense-.

            Como sucede en otros ejemplos de su filmografía, Juego de lágrimas es una cinta que rechaza anclarse en convenciones y encasillamientos temáticos y formales. Las fronteras que atraviesa el relato son por ende difusas e inciertas: fantasía y realidad, falsedad y verdad, héroes y villanos, identidad propia y ajena, masculinidad y femineidad.

            Protagonizada por un desertor del IRA, refugiado en Londres a causa de la deuda sentimental contraída con un soldado británico muerto -víctima del absurdo en todas sus acepciones-, Juego de lágrimas dibuja el recorrido de un hombre desorientado en el proceso de aceptación de su propia naturaleza bondadosa. Un viaje de redención y resarcimiento guiado por la mano de una mujer enigmática y ambigua que, al contrario que él, conoce y acepta sus circunstancias particulares, no precisamente idílicas.

            La firme construcción de personajes sostiene y dota de credibilidad emocional a un argumento excesivo en esencia, sobre todo en el desarrollo que sigue a la introducción de la obra: una excelente apertura, desbordante de intensidad y humanidad, tejida por el encuentro entre ese pobre hombre que se ha enrolado en la revolución porque aparentemente “no es bueno para nada” (Stephen Rea, habitual de Jordan) y un militar inglés al que es incapaz de ver como otra cosa que un tipo con las mismas inquietudes, anhelos y expectativas de futuro que él mismo (el estadounidense Forest Withaker).

            Un tanto más irregular por su misma vocación original y desconcertante, el posterior drama íntimo y romántico donde evoluciona ese juego de equívocos, búsquedas y liberaciones espirituales –cercano por momentos a la suplantación de personalidades, intermediada por actos físicos y escatológicos como el sexo y la muerte-, supone un aparente cambio de tercio que, en puridad, guarda una coherente relación de fondo con el comienzo del filme, confirmado por el cierto rasgo circular de su estructura dramática.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del filme: 7.

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