300: El origen de un imperio

27 Mar

En 300, unos fornidos hombres blancos luchaban por la libertad de Occidente contra gente próximo-oriental, negros y monstruos comandados por una drag queen. 300: El origen de un imperio, demuestra una extraordinaria coherencia de discurso y añade otro enemigo olvidado al que combatir: una mujer que ha perdido los nervios. En El Peliculista.

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“La comunidad financiera del mundo cinematográfico no se mueve por impulsos creativos.”

Kenneth Branagh

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300: El origen de un imperio

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300. El origen de un imperio.

Año: 2014.

Director: Noam Murro.

Reparto: Sullivan Stapelton, Eva Green, Callan Mulvey, Jack O’Connell, Hans Matheson, Lena Headey, David Wenham, Rodrigo Santoro, Igal Naor.

Tráiler

 

            300 fue probablemente el único éxito que prorrogaría ese supuesto renacer del peplum prometido por Gladiator. Y los motivos de su triunfo residían en que, precisamente, 300 poco tenía de peplum clásico.

Adaptación de la novela gráfica de Frank Miller, a su vez inspirada en el filme El león de Esparta –curiosa, la retroalimentación de las artes-, 300 era un monumento a la hipertrofia muscular y visual narrada a ritmo de tecno. Una oda a la testosterona, al pectoral, a los abdominales, a la violencia, al arma y, en conclusión, a valores tan primarios y primitivos como rimbombantes, ostentosos y vacíos, destinados a calar en aquellos espectadores que entienden la vida como una especie de combate continuo, de un desgarrado y heroico yo contra todo.

Una propuesta tan sutil como el huevazo de la Sole. Igual de efectiva en su exagerada vertiente lúdica, siempre que no se la tomase nunca en serio.

Porque 300 no es en modo alguno una obra inocente, sino que se trataba de un delirio militarista, xenófobo y supremacista parido por un autor de cómics con ideas peligrosamente cercanas al fascismo puro y duro. Al fin y al cabo, los idealizados espartanos, magníficos y belicosos ejemplares de raza blanca, musculosos como dioses, ejercían de indomables bastiones de la libertad de Occidente frente a las hordas invasoras de Oriente Próximo -lideradas por una especie de ‘drag queen’ de cejas depiladas con su ejército de negros y monstruos y su retaguardia de prostitutas y sodomitas-, hasta ser traicionados por un jorobado que, de haberse cumplido con las saludables costumbres de la Lacedemonia, habría sido convenientemente despeñado en el monte Taigeto nada más nacer.

Es decir, que para divertirse –que se podía, y bastante-, uno debía correr primero un tupido velo y hacer la vista gorda ante estas turbias cuestiones de fondo.

            Así las cosas, 300: El origen de un imperio demuestra una extraordinaria coherencia de discurso respecto a su predecesora y suma otro factor ideológico más a su mensaje: el machismo. Su principal villana es una Eva Green todo morbo y carnalidad, presentada como la despiadada instigadora de las Segundas Guerras Médicas por una simple cuestión de venganza personal y renegada además a su sangre griega.

Aquí los protagonistas no son espartanos, sino atenienses, ciudadanos de una polis de talante democrático y, quizás por esta razón, interpretados por tipos un poco menos fornidos y un poco más insípidos –hay que reconocer que el nivel de actuación general de 300 sobresalía notablemente dentro de la pobre media del género-. No obstante, permanece intacta la hipérbole física, de la animación por croma y de las fantasmadas verbales, con el añadido de la posibilidad de explotar el filmado en 3D y, con entusiasmo adolescente, salpicar de hemoglobina digital a las butacas –en el tradicional 2D, esto tan solo sirve para remojar la pantalla con profusión-.

            Como se puede intuir de estas premisas, 300: El origen de un imperio no engaña a nadie ni intenta reinventar la franquicia, controlada todavía por Zack Snyder, el realizador de la anterior, desde el apartado de producción y de escritura del libreto, elaborado de nuevo junto a Kurt Johnstad. Conoce, pues, su target de consumidores y se ciñe con obediencia y corrección a lo que en teoría demanda.

En consecuencia, la cinta mantiene el mismo esquema que su ‘alma mater’ solo que adaptado a la guerra náutica, con la exposición inicial de las nobles o malignas motivaciones de los contendientes y la posterior sucesión de batalla-descanso-batalla-descanso-batalla –la escaleta habitual de las películas porno, por lo que no sería errado incluir su único encuentro sexual como otra escena de lucha, ya que de hecho está rodado como tal-, todas ellas organizadas a lo largo en un crescendo épico de ruido, furia y “el más difícil todavía” –en este caso, como ocurre en los videojuegos-.

            Claro que un estilo tan excesivo, carne de imitadores y parodias, igualado si no superado por la serie Spartacus, tiende a sufrir los efectos lógicos del paso del tiempo, por lo que la fuerza de su impacto es un tanto inferior en comparación con la primera. Lo corriente en las secuelas, en definitiva.

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Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 5,5.

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22 comentarios to “300: El origen de un imperio”

  1. E. J. Castroviejo 27 marzo, 2014 a 15:36 #

    Si tanto se parece a la anterior, mucha nota has puesto aprobándola. Y a mí que me parece que la historia de los 300 da para películas de acción estupendas… dices que van de otro palo, pero me pareció un espectáculo visual muy apropiado para bares de ambiente. Por cierto que el apunte sobre el paralelismo argumental con las películas porno, será de perogrullo, pero me ha encantado.

  2. E. J. Castroviejo 27 marzo, 2014 a 15:51 #

    Lo peor de la primera peli es que no puedo ya imaginar a Leónidas sin asociarlo a aquella melodía de <>

    • E. J. Castroviejo 27 marzo, 2014 a 15:52 #

      “Macho, macho meeeen….” (no sabía yo que los bocadillos se comían la palabras, es la segunda vez que me pasa).

      • E. J. Castroviejo 27 marzo, 2014 a 15:56 #

        …sabrás de la sexualidad griega (y de la espartana), pero nunca le habría puesto semejante banda sonora hasta que vi 300.

      • elcriticoabulico 27 marzo, 2014 a 19:09 #

        Es una peli un poco de coña, sí. ¿El homoerotismo? A flor de piel. De ahí las carcajadas que produce ese intento de negociación entre Jerjes y Leónidas, con tanto masajito de hombros y toqueteo. Pasa un poco como el pressing-catch, tanto maromo sudoroso abrazado y en calzoncillos… Pero no puedo evitar reconocer que en su día me divertí con la película y recuerdo alguna imagen bastante poderosa, fiel recreación de su matriz en papel.

  3. Mónica Sz M. 27 marzo, 2014 a 21:44 #

    No he visto el origen pero cualquier tarde tonta si que la veré. yo también encontré divertida 300, con esa estética tan CGI, parecida a un juego de ordenador y gamberra. Sólo hay que ver al drag queen rey persa. La frase de Butler en su primera entrevista inolvidable ” No imaginaba que la cera dolía tanto”. Por cierto no dista la musculatura de Leónidas del Hercules” Steve Reeves, culturista y también bien depilado

    • elcriticoabulico 28 marzo, 2014 a 04:21 #

      ¡Ya quisiera Butler tener el flequillo de mármol y la barba trazada a escuadra y cartabón de Steve Reeves!

  4. kaldina 28 marzo, 2014 a 04:23 #

    No está mal para un día que ande vegetando. Por lo menos se ven buenos cuerpos.

    • elcriticoabulico 28 marzo, 2014 a 04:26 #

      Sigue habiendo tabletitas de chocolate por doquier. Aunque la película la protagoniza gente más acostumbrada a votar ostracismos que a rebanar pescuezos con la espada, son cuerpos un poco más esmirriados que los de la primera.

      • kaldina 28 marzo, 2014 a 04:31 #

        Aj! Entonces ya no me interesa!!

      • elcriticoabulico 28 marzo, 2014 a 04:35 #

        Esmirriados en comparación con el nivel espartano. Muchachotes recios de gimnasio en comparación con el resto de mortales. No te vayas a creer…

      • kaldina 28 marzo, 2014 a 04:46 #

        jajajajaja… Bueno, la veré! Me convenciste

  5. Dessjuest 28 marzo, 2014 a 09:24 #

    Pues “300” me gustó, “Spartacus” me flipa y esta cae fijo 🙂

  6. plared 31 marzo, 2014 a 02:00 #

    Seguramente la veo esta semana con mi hija. La primera me gusto bastante, la verdad es que esa estética gay curiosamente estaba cargada de épica. Y rodada de forma impactante ,quedando bien esos espartanos que parecen sacados de un antro llamado el tercer ojo o algo así……

    Me sorprendió y me pareció bastante original, algo difícil hoy en día. En fin, veremos esta y espero que me guste, aunque no he leído por ahí demasiadas buenas criticas. Cuídate
    .

    • elcriticoabulico 31 marzo, 2014 a 14:33 #

      Aquí la originalidad ya se pierde, puesto que la fórmula ya está vista y hartamente copiada. Pero si se va buscando esa misma épica abotargada, pues no creo que decepcione. Se echa el rato.

  7. ALTAICA 31 marzo, 2014 a 15:44 #

    Yo creo que con la primera tuve suficiente dosis de épica en vena como para afrontar la segunda con interés, pues será más de lo mismo pero sin sorpresa estética y epopeya heroica.

    Una mega virtualidad que, como se ha dicho, parece un lujoso videojuego en el que podemos observar una curiosa fornicación entre batallas sangrientas y montañas de cuerpos agónicos, frente a una plasticidad estética de postal afectada, repleta de campos dorados y soles crepusculares. Licencias formales que al venir del cómic pudieran estar justificadas.

    En todo caso, o bien insuflama adrenalina a lo bestia o, por el contrario, provoca hastío tanta testosterona y frases grandilocuentes a mayor gloria de una soflama legendaria. A mi me entretuvo, pero he de reconocer que no es una obra para tomársela demasiado en serio.

    • elcriticoabulico 1 abril, 2014 a 15:55 #

      Es que si uno se toma en serio 300, la película se acaba por desmontar sola. O eso, o uno acaba convirtiéndose en un zoquete.

  8. Dessjuest 22 junio, 2014 a 08:56 #

    Pues estuve cerca de mandarla a la mierda, porque a ver, esto es lo que es, ¿qué esperas de una peli de “300”? Sangre, espadazos y batallitas con un montón de efectos digitales, esta tarda un poquito en entrar en el lio y toda esta primera parte es sonrojante de verdad.

    Luego se anima y cumple las espectativas, espero que aprendan la lección para partes sucesivas, ni guión ni hostias, batallitas y sangre salpicando a cámara, es todo lo que necesita el tema y lo demás sobra 🙂

    • elcriticoabulico 23 junio, 2014 a 15:01 #

      Hombre, en una película de este tipo, los productores se deben ceñir a las exigencias del espectador, sí. Sin florituras más allá de lo necesario.

  9. Alberto Cruzado 1 febrero, 2016 a 22:02 #

    ¿Le ponen a este exagerado film la misma nota que a Patton?. DIOS MIO.

    • elcriticoabulico 2 febrero, 2016 a 17:00 #

      Más por demérito de aquella que mérito de ésta… que ahora que lo pienso sí la tengo bastante inflada. De todas maneras, no hagas mucho caso a las notas, que hay veces que ni yo mismo me las explico.

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