La última orden

23 Mar

“Joseph von Sternberg es la persona que más sabía de cine de todas con las que he trabajado.”

Henry Hathaway

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La última orden

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La última orden.

Año: 1928.

Director: Joseph von Sternberg.

Reparto: Emil Jannings, Evelyn Brent, William Powell.

Tráiler

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            “El Imperio mágico”, “La Meca del mundo”, resulta ser, como la prosaica existencia que aguarda hosca y malencarada fuera de la pantalla de cine, un páramo de desencanto y humillación. Sueños vacíos que seducen con su falaz suntuosidad, con su impostado romanticismo de postal –“He dirigido veinte películas de rusos ¡Usted no puede enseñarme nada de Rusia!”-.

            Cineasta de espíritu desengañado y pesimista, con atención por los rincones oscuros de la vida social y dueño de una experiencia pasada hasta en el rincón más recóndito de Hollywood, Josef von Sternberg empleaba la figura de un antiguo general de la Rusia de los zares devenido en simple extra de cine –según Ernst Lubitsch, tomado del caso real de un tal Theodore Lodijensky- para reflejar, como si de un espejo se tratase, este camino tortuoso e irreparable de decadencia y degradación que establece una cruda analogía entre la caída en desgracia provocada por la Revolución soviética –rememorada in media res a través de un extensísimo flashback- con el desamparo del actor supernumerario de cuarta fila.

No son por tanto casuales los paralelismos que el realizador establece entre los dos escenarios del filme: el caos del numeroso ejército apostado en espera de la batalla con la masa de extras a la espera de recibir su atrezzo; la idéntica disciplina castrense en el cuartel de campaña y en el set de rodaje; la sumisión a la figura del líder, sea éste director o general.

            Una demostración de la fuerza de las imágenes desnudas que alcanzaría el cine silente y que se extiende al expresivo uso del montaje, empleado con precisión quirúrgica para destripar los resortes que mueven argumento y personajes y con el fin exacerbar la tensión narrativa: el contraste entre los caprichos del zar y la crueldad de la derrota aparejada a ellos; la violencia de la revuelta en las calles rusas y la ilusoria placidez del viaje en tren de la plana mayor del ejército. Esta vibrante sensibilidad plástica permite que La última orden supere los problemas de guion que suponen una relación amorosa resuelta con un melodramatismo un tanto forzado y la dificultad para desentrañar las motivaciones del retorcido director de cine Lev Andreyev en torno a su extraña venganza.

            Entre una y otra situación de equivalente amargura, tan solo varía la distinta presencia física del Gran Duque Sergius Alexander, interpretado por el coloso Emil Jannings, quien tendría el honor de recibir el primer Óscar de la historia a mejor actor principal gracias a este papel y por El destino de la carne, cinta de trama muy semejante –de hecho, ambos libretos los firmaría Lajos Biró-. Con el poder de su rotundo corpachón y su variada gestualidad, realzado por supuesto por el inestimable en el talento visual de Sternberg, Jannings es capaz de hacer viajar a su personaje de una posición de imponente autoridad –baste tan solo destacar la majestuosidad de su aparición frente al populacho revolucionario ebrio de vodka y sangre- a una descorazonadora fragilidad física y mental, hasta hacerlo implosionar en un arrollador clímax final que fusiona con furia incontenida trauma y redención, doloroso deseo y poética compensación, ficción creada y verdad vivida.

Y es que resulta curioso que hasta la patética e inflamada representación cinematográfica de su propia memoria herida, alguno de los personajes, extrapolación del futuro espectador de la película, no pueda apreciar el valor auténtico y la dignidad destrozada del Gran Duque.

 

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 8.

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8 comentarios to “La última orden”

  1. antoniomartingarcia 23 marzo, 2014 a 20:15 #

    Una exhibición de la capacidad interpretativa de Jannings, de su asombrosa variedad de matices y de su desmedido divismo.

    • elcriticoabulico 24 marzo, 2014 a 00:24 #

      El cine mudo dejó a unos cuantos maestros de la interpretación que, a pesar de formar parte de una industria joven, fueron bien conscientes de su preeminencia popular. La vida de Jannings, sobre todo su caída, acaso similar a la que sufrió en alguna de sus obras más conocidas (como ésta), da por sí sola para una interesante película.

  2. altaica 24 marzo, 2014 a 01:07 #

    Que grandes recuerdos me traen todas estas grandes películas vistas en aquellos años de universidad. Pasión por el cine y mi solemne discurso un día de verano a mi padre diciéndole que yo sería director de cine. Al final fijaos. Es fundamental mamar el cine en sus comienzos para poder valorar el cine en general. Me gustaría, solo en algunas cosas, volver al pasado. Me gustaría ser Abúlico. Un gran abrazo y, por cierto, enhorabuena por haber ganado tu equipo, si bien creo que hoy mi equipo ha sido superior.

    • elcriticoabulico 24 marzo, 2014 a 18:33 #

      El abúlico también querría estar diez años atras… pero me da que no puede ser. El partido no tuvo dominador claro. Arreones y fallos. Divertido, con muchos goles, pero con poco juego. Eso sí, tres puntos muy ricos. Un abrazo.

  3. bellezacorazon 27 marzo, 2014 a 14:52 #

    Esto se lo dejo a todos lo que entráis en mi mundo, espero que te guste.
    http://bellezadecorazon.wordpress.com/2014/03/27/para-cada-uno-de-vosotros-que-entrais-aqui/

  4. plared 28 marzo, 2014 a 06:39 #

    Desde luego has visto peliculas que si las proyectaran en un cine serian éxito. Para el bar de al lado claro. Como te dice altaica, los cimientos lo son todos y los tuyos por lo menos cinematograficamente son de los fuertes. Los que no se caen y con el tiempo no tengo ninguna duda de que seran cada vez mas solidos

    La película no la he visto, por lo que no digo nada. El partido si y fue malo por parte de los dos, ninguno mereció ganar……… Otra cosa es que fuera emocionante, pero de jugar a eso del balón, ninguno lo hizo y parecía que les quemaba cuando lo tenían. A cuidarse

    • elcriticoabulico 28 marzo, 2014 a 10:49 #

      Eso es. Partido vistoso, que no de buen fútbol. Pero oye, alegría que se acabó llevando uno.

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