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Moonrise Kingdom

22 Mar

“Wes Anderson es el principito de Saint-Exupéry ya crecido.”

F. Murray Abraham

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Moonrise Kingdom

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Moonrise Kingdom.

Año: 2012.

Director: Wes Anderson.

Reparto: Jared Gilman, Kara Hayward, Bruce Willis, Frances McDormand, Bill Murray, Edward Norton, Harvey Keitel, Jason Schwartzman, Tilda Swinton, Bob Balaban.

Tráiler

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            A pesar de que el singular universo de Wes Anderson se encuentra poblado por criaturas de madurez frustrada a golpe de cruel realidad y de individuos que mantienen todavía un estrecho vínculo y una intensa comunicación con su espíritu infantil, Moonrise Kingdom supone la primera inmersión pura del director en el punto de vista de la niñez.

            Como cualquier película con niños -género irregular y poco amigo de las medias tintas-, las posibilidades de éxito de Moonrise Kingdom pasan por la capacidad de identificación del espectador hacia los chavales en cuestión y por la empatía que generen sus actos y aventuras.

Al respecto, Anderson compone unos personajes genuinamente suyos, idénticos e intercambiables con cualquiera de los protagonistas de sus obras precedentes. Es decir, que ni son niños ni son adultos, aunque al menos en este caso sí se encuentren en la incierta frontera de decisiones que determinará su existencia futura. El instante clave que diferencia entre proseguir en el camino de una felicidad posible o convertirse en cambio en melancólicos juguetes rotos –disyuntiva escenificada en la confrontación especular entre el protagonista y el capitán Sharp de Bruce Willis-.

Son, en definitiva, una caricatura que entremezcla memorias privadas, la aflicción del inadaptado irreparable, el desprecio hacia las convenciones sociales y la reivindicación de una manera personal e intransferible de sentir el mundo y experimentar los sentimientos.

            El asunto es que se trata de personajes totalmente pasados de vueltas. Acordes a la pedante afición de Anderson por la artificiosidad, la deconstrucción y la autoconsciencia, son monigotes a los que se les ven los hilos y con los que es difícil inspirarse y revivir los coloridos días del primer amor que pretende al mismo tiempo evocar el filme por medio de un lenguaje visual que fusiona el recuerdo cálido e idealizado de una época, la concepción magnificada y teatral del mundo propia de un niño zarandeado por las incomprensibles y tiránicas personas mayores, los dramas sociofamiliares dickensianos, el ‘cartoon’ marca ACME y las viñetas de tebeo –de ahí los surrealistas detalles de ‘slapstick’ rayanos con la estética de Jean-Pierre Jeunet o incluso, por qué no, con la de Javier Fesser-.

En consecuencia, el romanticismo de la película parece construido con el mismo cartón piedra que la obra escolar que se representa en la iglesia del pueblo. Y esto provoca que, a fin de cuentas, a uno le traiga al pairo la osada huida amorosa de Sam Shakusky y Suzy Bishop cuando debería ser todo lo contrario.

            Moonrise Kingdom es un filme que invita a dejarse llevar por su simpatía y sus extravagantes ocurrencias, con momentos reivindicables en su frescura y originalidad –casi todo lo que implica a esa ingeniosa tropa de khaki scouts-. Pero Anderson demuestra no poseer el talento auditivo de Hayao Miyazaki para captar las peculiaridades de la infancia –no digamos ya de Yasujirô Ozu-, ni el saludable matiz siniestro de los niños trotamundos de Alexander Mackendrick, ni el adorable encanto de los exacerbados y fantasiosos recuerdos de marginalidad de Tim Burton, ni el romanticismo operístico del genial Léolo ‘Lozzone’ esculpido por Jean-Claude Lauzon. Ni alcanza, cabe decir, el desaforado, humorístico y macabro sentido del delirio de los citados Jeunet y Fesser.

            Bien es cierto que, inamovible en su atalaya autoral –mantener unas señas de identidad es algo siempre respetable-, Anderson tampoco pretende tal cosa y que, en su mayor parte, fundamenta la adscripción a la propuesta sobre la fidelidad o devoción que despierta su sensibilidad única –como dato, es probablemente la cinta que más adhesión ha generado de toda su filmografía-. Pero es lícito creer que, descargada de tanto ataque de amaneramiento y autoría, Moonrise Kingdom funcionaría mejor. Al menos para un servidor, que reconoce no comulgar en exceso con el intransferible estilo de su creador.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 5,5.

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