Viaje a Darjeeling

19 Mar

Es la peor considerada entre los fans de Wes Anderson (entre los que no me incluyo), pero a mí me parece, dentro de su irregularidad, de las más simpáticas y menos ensimismadas de su filmografía. Cine Archivo, de viaje a Darjeeling.

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“Creo que hay algo muy íntimo en las películas de Wes Anderson y que por eso conectan con la audiencia de un modo único, como si el hecho de ser absolutamente específico te permitiera llegar a todo el mundo.”

Jason Schwartzman

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Viaje a Darjeeling

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Viaje a Darjeeling.

Año: 2007.

Director: Wes Anderson.

Reparto: Owen Wilson, Adrien Brody, Jason Schwartzman, Anjelica Huston.

Tráiler

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             Era cuestión de tiempo que alguna de las desamparadas y melancólicas criaturas de Wes Anderson, atrapadas en el denso limbo que separa la infancia de la edad adulta, decidiera emprender un viaje iniciático para tratar de hallar respuesta a los interrogantes que torturan su existencia incompleta.

             Viaje a Darjeeling es una cinta en la que la historia de tres hermanos que pretenden reencontrar sus extraviados vínculos fraternales se fusiona con las peripecias personales de los autores, vividas durante el proceso creativo. La escritura del libreto, firmado a seis manos por Wes Anderson, Roman Coppola y Jason Schwartzman y redactado a caballo entre Nueva York, Los Ángeles, París y Shimla –ciudad a los pies del Himalaya indio-, es en sí misma una aventura dueña de la esencia itinerante y espiritual de la que luego se impregnará el filme.

             Así las cosas, cambia el escenario –el exotismo mágico y místico de la India, capturada en cálidas tonalidades doradas y crepusculares; el singular tren en incesante marcha- y surgen nuevas influencias reconocidas –El río, de Jean Renoir, pasado por el tamiz de Satyajit Ray, también presente en la banda sonora y receptor de un par de homenajes por medio de un retrato situado en un vagón del Bengal Lancer y directamente en los créditos finales-. Pero el universo cinematográfico de Anderson permanece inmutable e inconfundible.

Su innegociable, colorista y atildado estilo pop incorpora con profusión el empleo del zoom, acaso imitación estilizada de la estética kitsch del cine popular facturado por la bulliciosa industria local. El aspecto argumental, por su parte, queda impregnado por una mayor acumulación de situaciones alocadas que de costumbre, plasmación del extraño, superpoblado, lisérgico y caótico país donde se enmarca la narración –nada menos que la India que inspiró a los Beatles más hippies-. No obstante, Francis, Peter y Jack Withman –Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman respectivamente, dotados de similares apéndices nasales prominentes- representan otro claro ejemplo de esos individuos característicos de su cine, con su lógico proceso de maduración truncado a causa de los problemas familiares.

Es la herencia palpable del trauma sufrido por el autor debido al divorcio de sus padres, el cual había encontrado su reflejo simbólico en la precedente Los Tenenbaum. Una familia de genios, cinta con la que Anderson quedaría oficialmente confirmado como una de las principales personalidades surgidas del panorama indie de los noventa gracias a su nominación al premio Óscar en la categoría de mejor guion original, compartida precisamente con su amigo Wilson. El fruto de esta querencia por las familias disfuncionales y excéntricas es, como Viaje a Darjeeling demuestra una vez más, una galería de seres frágiles, incomprendidos pero con un punto de orgullo y altivez, de sensibilidad exacerbada aunque marcados por las cicatrices de un pasado que todavía pesa como una losa, desorientados en medio de una sociedad hostil e incomprensible que no comparte su particular visión romántica de la realidad. Aquí, Anderson se permite incluso mentir por boca del propio Jack Withman, novelista nunca publicado, que insiste sin ser creído jamás en que los moradores y los hechos de sus cuentos “son ficticios, no reales”.

             En Viaje a Darjeeling, Francis, Peter y Jack, unos jóvenes “educados para divorciarse”, cargan literal y metafóricamente con las pesadas maletas del ayer. Las atroces heridas de un infructuoso intento de suicidio, la trágica muerte de un padre aún presente en una serie de objetos convertidos en fetiche, la persistente hiel de una ruptura amorosa –recogida en el cortometraje Hotel Chevalier, que oficia como antesala de la presente película y se imbrica en ella a través de la banda sonora, del recuerdo del personaje, de cierta imaginería y del fugaz cameo final de Natalie Portman-.

Llagas en carne viva que buscan sanación en esta experiencia compartida y catárquica del viaje, el tópico literario por excelencia, alegoría del trayecto vital, intermediario de la ansiada revelación existencial, del autoconocimiento y de la transformación íntima. Una odisea surrealista –el ambicionado despertar trascendental se ciñe a un estricto planning impreso y plastificado; las tiendas callejeras reciben más atención que los templos- emprendida hacia el encuentro del gurú al término del camino que, en este caso, para más inri, es la madre de los protagonistas, figura ausente en su infancia y núcleo atribuido de sus desgracias.

             Considerada por lo general como una obra menor dentro de la filmografía de Anderson –en mi opinión injustamente-, perjudicada en buena medida por la irregularidad de su ritmo –la lipotimia que sufre la segunda mitad del metraje es evidente- y atacada quién sabe si por su punto de vista más amable y menos distanciado y autoconsciente, el mayor triunfo de Viaje a Daarjeling reside precisamente en el más clásico, detallado, identificable y empático dibujo de la relación entre estos tres hermanos. Los Withman son, dentro de su cierta extravagancia de inadaptados a la fuerza, las composiciones más equilibradas y queribles de todas las modeladas por el cineasta texano, propenso a abusar de la infantilización ñoña, artificiosa y autocomplaciente. Resulta sencillo simpatizar con su interior magullado pero anhelante de contacto, sonreír y sentir ternura ante sus continuados roces y confabulaciones que sin embargo dejan el rastro de una complicidad profunda e indeleble y disfrutar de esa delicada apertura y reflorecimiento emocional que evoluciona a lo largo del relato.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6.

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9 comentarios to “Viaje a Darjeeling”

  1. pastiva 19 marzo, 2014 a 17:39 #

    He leído el viaje al mundo de Wes Anderson, en tus últimos post. Fantastico Mr Fox fue la única película que me aporto algo a un personaje demasiado de si mismo. Moonrise Kingdom fue la última que vi tenia ciertas pinceladas, pero no me dio sensación ese mundo preadolescente.

    • elcriticoabulico 19 marzo, 2014 a 18:35 #

      Coincido en ambas apreciaciones (como verán en los próximos posts). Fantástico Sr. Fox me encantó, llena de frescura y vitalidad. En cambio, recibí buenas impresiones de Moonrise Kingdom desde amigos que tampoco son fans de Anderson y qué decir, creo que es su película que menos me gusta. Todo tan fingido y plastificado que no me transmite nada (parte de la autoconsciencia que, con toda pedantería, imprime a sus obras).

  2. JVilloria 19 marzo, 2014 a 18:29 #

    Yo tampoco soy un fan de Wes Anderson, pero he visto toda su filmografía, aunque no sé muy bien por qué ya que ninguna de sus películas me entusiasmó. Repasando las notas que les di en FilmAffinity veo que a todas las puse un 6 menos a ‘Fantástico Mr. Fox’, un 7… y un 4 a ‘Life Aquatic’, que me pareció bastante más aburrida y estrambótica que el resto de sus filmes (y mira que ya de por si es “rarito” el hombre).

    A ver qué tal ‘El gran hotel Budapest’, supongo que no será muy distinta a todo lo que ha hecho hasta ahora así que no sé si merecerá la pena verla en el cine. Esperaré a que hagas tu crítica sobre ella y así me decido, jeje. Un saludo!

    • elcriticoabulico 19 marzo, 2014 a 18:38 #

      Como ves, coincido más o menos con ese rango de notas, menos con Fantástico Sr. Fox, que curiosamente me entusiasma. También diré que antes de tener blog solo había visto Los Tenenbaums y me pareció de las cosas más aburridas e irritantes que había visto nunca. Con el tiempo se ve que he cambiado un poco de parecer. Me extrañarían que estrenasen Hotel Budapest en Ávila, pero uno nunca sabe…

    • elcriticoabulico 27 marzo, 2014 a 14:58 #

      Pues resulta que sí la trajeron. Aquí el comentario, por si interesara: http://ocioavila.com/blogs/el-peliculista/el-gran-hotel-budapest

      • JVilloria 29 marzo, 2014 a 10:37 #

        En la línea de Wes pero algo superior a la media de sus películas, o eso das a entender, no?
        Espero verla esta semana aprovechando la ‘Fiesta del cine’, aunque ando tan liado últimamente que no sé si podré…
        Un saludo y gracias por acordarte de ponerme la crítica!

      • elcriticoabulico 29 marzo, 2014 a 21:48 #

        No es superior porque el ritmo se le hunde en la segunda mitad, pero aquí Anderson va menos de listillo. O eso me parece a mí.

      • JVilloria 5 abril, 2014 a 09:58 #

        Al final pude verla y es la primera de Wes que me ha parecido realmente buena. No es irregular como lo eran todas las anteriores, su ritmo e interés son siempre buenos, la historia parece más elaborada, los personajes son mucho más “entrañables” o cercanos… no es para reírte a carcajadas (aunque tiene dos o tres gags que consiguen que lo hagas) pero sí para disfrutar y pasar un buen rato.

      • elcriticoabulico 5 abril, 2014 a 14:31 #

        De acuerdo en casi todo. Yo creo que la segunda parte de la peli se pone un poco espesa. Una lástima.

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