Los Tenenbaums. Una familia de genios

17 Mar

“Por supuesto que me marcó el divorcio de mis padres, pero ¿en qué niño no lo haría? Supongo que mis películas vuelven una y otra vez a ese tema, pero, francamente, no sabría decir qué intención exacta tiene en ellas.”

Wes Anderson

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Los Tenenbaums. Una familia de genios

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Los Tenenbaums. Una familia de genios.

Año: 2001.

Director: Wes Anderson.

Reparto: Gene Hackman, Anjelica Huston, Ben Stiller, Gwyneth Paltrow, Luke Wilson, Danny Glover, Kumar Pallana, Owen Wilson, Bill Murray, Seymour Cassel, Alec Baldwin.

Tráiler

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            En el ‘auteur’, el proceso de creación artístico se encuentra firmemente enraizado con la vivencia y el sentimiento íntimo. Si un niño podría hacer un dibujo plasmando las emociones que le produce el divorcio de sus progenitores, imaginen de lo que es capaz un cineasta independiente y bullicioso como Wes Anderson con idéntico asunto.

            Si sus experiencias escolares le habían valido para dar forma a Academia Rushmore, Los Tenenbaum. Una familia de genios supondrá el intento del director texano de exorcizar el trauma infantil de la separación de sus padres –el tema el de las familias disfuncionales o sui generis que, por otra parte, conformará una constante recurrente en su filmografía-.

Entrando en simplistas psicologismos, la película parece servir como catarsis personal y materialización de sus deseos privados acerca del reencuentro y la reconciliación familiar, trasladado a las surrealistas aventuras de Royal Tenenbaum (Gene Hackman), crepuscular cabeza de familia, pueril e infiel por naturaleza, en busca de recuperar el extraviado amor de los suyos -y ya si acaso redimirse de sus pecados-.

En contraste, su descendencia -un tiburón de las finanzas (Ben Stiller), una dramaturga existencialista (Gwyneth Paltrow) y un campeón de tenis (Luke Wilson)-, parecen extrapolar el espíritu del propio Anderson desde su actitud rencorosa/hostil, apática/desencantada y tierna/misericordiosa respectivamente. Todos ellos seres incompletos, con la inocencia segada y su maduración interrumpida. En definitiva, esa misma mezcla de ingenuidad infantil y melancólica ironía adulta que, de hecho, se aprecia en el particular estilo del realizador.

            Los Tenenbaums presenta un libreto firmado al alimón por Anderson y Owen Wilson que utiliza como base fundamental el tono candoroso del cuento, con la adición de puntuales notas sarcásticas e incluso ligeramente macabras. Contextos argumentales y estados de ánimo registrados con precisión y viveza gracias a la característica puesta en escena colorista, pulcra y estéticamente refinada del cineasta, lo que se extiende incluso al vestuario, hipster antes que los hipsters (de ahora).

            En lo que representa otra clara tendencia de su cine, los hallazgos formales y el ingenio narrativo se alterna con la propensión a excederse en la cantidad de los ingredientes empleados, lo que deriva en el empalago emocional –la recreación autocomplaciente en la caricaturesca inmadurez e inadaptación de sus personajes- y visual –la recreación autocomplaciente en su virtuosismo artístico y el petulante distanciamiento hacia su obra-.

Las desamparadas criaturas de Anderson desprecian el punto medio entre resultar entrañables y resultar ñoñas; problema que se acentúa, inclinándose afectadamente hacia esta segunda opción, en aquellas ocasiones en las que el carismático Gene Hackman pierde peso en la historia.

Porque los desdichados y excéntricos Tenenbaum -que bien darían para una curiosa sesión doble con la familia Panero de El desencantopueden ser adorables, pero también un poco pelmazos.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 6,5.

4 comentarios to “Los Tenenbaums. Una familia de genios”

  1. ANONIMO 18 marzo, 2014 a 09:42 #

    Coincido totalmente contigo: “pueden ser adorables, pero también un poco pelmazos.”…aunque al menos es curiosa, y de las mejores de anderson desde mi punto de vista. Un saludo!!

  2. plared 19 marzo, 2014 a 03:36 #

    Podía haber sido una película genial y se quedo simplemente en extraña, mas que nada una extrañeza buscada, por lo que pierde para mi mucho.

    No sabría que decir de ella, se hace pesada aunque tiene momentos muy buenos. En fin, diria que fallida pero no malaCuidate

    • elcriticoabulico 19 marzo, 2014 a 15:22 #

      A Anderson le encanta compadecerse de sí mismo y regodearse en su capacidad creadora. La primera vez que la vi, con unos 16 años, me pareció un tostón aborrecible lleno de personajes odiosos. En esta segunda vez le he cogido un poco más la gracia, como se ve.

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