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My Blueberry Nights

15 Mar

“No me planteo hacer cine otra vez. Fue estupendo, pero no es lo mío. Hay que levantarse muy temprano, trabajar 14 horas al día… No, gracias. Bueno, si hay un actor muy guapo igual me lo pensaría.”

Norah Jones

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My Blueberry Nights

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My Blueberry Nights.

Año: 2007.

Director: Wong Kar-Wai.

Reparto: Norah Jones, Jude Law, David Strathairn, Rachel Weisz, Natalie Portman.

Tráiler

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            “He tardado un año en llegar aquí”, afirma Lizzie, protagonista de My Blueberry Nights, cuando retorna al café desde donde precisamente había iniciado su improvisada e impulsiva aventura. Esta única frase condensa el significado del viaje, uno de los sintagmas primigenios de la creación mitológica, literaria y cinematográfica. Un camino de iluminación, de autodescubrimiento.

            Con My Blueberry Nights el cineasta chino Wong Kar-Wai daba el salto a los Estados Unidos y a la lengua de Shakespeare para rodar una cinta romántica con estructura de ‘road movie’. En esta ocasión, los corazones rotos y las almas solitarias abandonadas en tierra de nadie que pueblan su filmografía concitan su encuentro a través de la huida sin rumbo de la joven Lizzie (una Norah Jones para enamorarse), quien elige el asfalto de la carretera como herramienta para olvidar el despecho de una relación fallida y traicionada.

El renacimiento sentimental por medio del viaje, decíamos.

            Al igual que ocurre con sus principales líneas argumentales -expuestas de manera más clásica y cronológica de lo que acostumbra Wong-, en la película se reconoce la expresiva caligrafía del autor asiático, pudorosa e íntima –el predominio de la mirada exterior, un tanto distanciada y ligeramente vouyerística a los personajes-, muy trabajada en su manejo del simbolismo visual y conceptual. No obstante, su refinamiento formal parece algo menos afinado que en otras ocasiones, con elementos un tanto estridentes en el caso de ciertas transiciones y encadenados poco lucidos.

Entre detalles de enorme calidad sentimental y sensitiva, permanece, por supuesto, esa habilidad característica de Wong para reflejar el intento infructuoso de los personajes por atrapar o retener sin éxito instantes emocionales predestinados a la desaparición; momentos frágiles de encuentro y desencuentro entre espíritus anhelantes de romance; escenas fugaces, diluidas por el tiempo inexorable.

            Por ello mismo, habida cuenta de la tendencia al amor platónico con matices melancólicos y un tanto pesimistas que suele predominar en el cine del autor, resulta extraño encontrar en My Blueberry Nights los dos sencillos pero conmovedores besos que se producen en momentos clave del metraje, capturados con gran delicadeza y hermosura. Dos amores correspondidos que, por fin, se mezclan y funden, como la tarta y el helado.

Ambos componen los puntos climáticos de un filme organizado en tres capítulos: Nueva York, Memphis y Nevada, dotados de distinta tonalidad cromática para cada uno –colores nocturnos y azulados, rojizos, dorados y diurnos respectivamente- y con desigual bagaje en su aportación al conjunto –no termina de funcionar el melodrama sureño guiado por una desatinada Rachel Weisz-.

            Una de las obras más abiertamente optimistas de Wong Kar-Wai.

 

Nota IMBD: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7.

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