2046

14 Mar

“Un director solo hace una película en su vida: luego la trocea y la vuelve a reconstruir.”

Jean Renoir

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2046

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2046.

Año: 2004.

Director: Wong Kar-Wai.

Reparto: Tony Chiu Wai Leung, Zhang Ziyi, Faye Wong, Takuya KimuraGong Li, Carina Lau, Chen Chang, Maggie Cheung, Wang Sum, Ping Lam Siu.

Tráiler

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            Un espacio futuro que proyecta las vivencias románticas propias y ajenas de un escritor que, a su vez, es en cierto modo el alter ego del cineasta. Una compleja y sólida arquitectura en la que cada relación sucesiva remite sin poder ocultarlo a un recuerdo del pasado, el cual, por su parte, trata de esconder aun otra dolorosa cicatriz previa, también fruto de la pasión. Una sucesión de evocaciones y reminiscencias solapadas que se retrotraen hasta la herida seminal, el primer y verdadero amor frustrado de manera irreparable. “El final feliz que pudo ser y no fue”.

            Prorrogación de las experiencias de Días salvajes y Deseando amar (In the Mood for Love), 2046 acogía la nueva inmersión de Wong Kar-Wai en los vericuetos de la memoria y los callejones sin salida de la eterna y nunca satisfecha búsqueda romántica. Tres obras que ofrecen variaciones de una misma melodía. Registros anímicos y pulsiones amorosas captadas a través de una cronología adaptada a la sensibilidad de sus protagonistas mediante el ejercicio del recuerdo, todos ellos pues partícipes de un tiempo maleable y líquido aunque irreversible e inasible por naturaleza, que aplica sin piedad la condena al olvido.

            La cámara de Wong reencuentra al periodista Chow Mo-wan (Tony Leung) en el Hong Kong convulsionado por los disturbios de finales de los sesenta, convertido ahora en redactor de novelas eróticas baratas y tratando de curar en cinismo e idilios pasajeros las lacerantes heridas del pasado. Una odisea incierta y volátil que Wong reproduce en tonos verdes y suaves en la realidad presente de la habitación 2046 del hotel -imaginamos que entremezclada, como en Deseando amar, por las ficciones íntimas que implica la reconstrucción subjetiva de todo instante sentimental pretérito-, y en intensos y fluorescentes tonos carmesíes en la recreación del año 2046, un universo estático al que los amantes futuros viajan para recobrar los recuerdos idealizados de un tiempo perdido.

La metáfora de la memoria se torna materia. Ficción y realidad se comunican, confluyen y se entrelazan en un proceso orgánico e impredecible.

            2046 retrata a una galería de personajes descompuestos por la necesidad de recuperar o al menos mantener viva una emoción que amenaza con desvanecerse o, por el contrario –de manera paralela incluso-, que intentan desprenderse de un pasado que les atenaza y atormenta. Son seres incompletos, que se hallan inmersos en la estéril y perpetua espera de ser colmados.

            La sensibilidad lírica y la expresividad plástica del autor asiático prosiguen su desarrollo y evolución, más interesada en despertar sensaciones íntimas y exudar estados afectivos personales que en configurar una trama aristotélica al uso, con la irregularidad de resultados que, por otro lado, ello suele comportar. 

Pieza más extática y grandilocuente de la trilogía, dotada de una milimétrica ampulosidad en la puesta en escena rayana en el esteticismo, 2046 reafirma el talento artístico de su creador y aporta una subyugante y poderosa variación más del leit-motiv de una obra de innegociable coherencia.  

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8.

4 comentarios to “2046”

  1. pastiva 16 marzo, 2014 a 12:27 #

    Gran película

  2. Chris 8 enero, 2019 a 18:54 #

    Tras los muchos arcos conectados e inconexos de la historia se introduce un elemento que desbarata todo lo anterior que había hecho el cineasta: la ciencia-ficción. Una ciencia-ficción muy al estilo de “Blade Runner” pero que no se mete con calzador, sino con una justificación la mar de creíble, y es que entre los melodramáticos y realistas relatos que nos ofrece Kar-Wai también toma protagonismo la novela que el propio Chow está escribiendo, sobre un tren que se dirige hasta el año 2.046 (título basado en el número de habitación que ya nos conocemos) donde mora un pasajero japonés que mantiene un curioso romance con una androide…el cineasta chino nos demuestra que la mejor herramienta para evadirse de la triste realidad es la imaginación, aunque entre éstas siempre exista un fuerte vínculo.

    “2.046” es uno de esos dramas que cuesta asimilar fácilmente, aunque entre muy bien por los ojos, ya que visualmente es preciosa, siguiendo Kar-Wai con su tónica preciosista y ultradetallista en planos y movimientos. Pero aunque resalten esos alardes técnicos la historia es otra cosa; no se erige como la tragedia de “Deseando Amar”, sino que sigue otras claves de narración distintas. En cierto modo esta “2.046” está muy estancada en su propia trama y su historia principal se ramifica en un buen puñado de sucesos paralelos, y aunque siga un orden cronológico está atravesada por las intervenciones que Chow hace con su novela de ficción. Un conjunto muy interesante a descubrir que precisa de la capacidad del espectador de dejarse sumergirse en él lentamente.
    Es cierto que no alcanza, al menos para mí, el sentimiento de puro drama de las dos anteriores de la trilogía y que se desenvuelve de una manera que raya lo surrealista en muchas ocasiones. Aunque sí, Kar-Wai escudriña de nuevo en la tragedia íntima y humana con ojo clínico, desgajando poco a poco a sus personajes, excelente cada uno en su papel y contexto. Tony Leung se vuelve más cínico y detestable, pero eso no quita para que su interpretación no sea digna de elogio, al igual que Gong Li, Takuya Kimura, Carina Lau, esa cautivadora Zhan Ziyi y Faye Wong, la cual, tras ser la culpable del chasco que me llevé con “Chungking Express”, aquí he de reconocer que está impresionante como Wang Jing-wen y como la androide del tren (siempre hace los papeles más raros, joder).

    Excelente puesta en escena, la fotografía de Chris Doyle y Lai Yiu-Fai, el uso que hace el director tan peculiar (bueno, el de siempre) de la música y del manejo de la cámara, la ambientación…en fin, esos detalles tan sugerentes y llamativos que caracterizan el cine del asiático y a los que ya estamos acostumbrados.
    Es complicado que a la primera guste “2.046”. Hay que darle tiempo, verla en más de una ocasión, dejarse arrastrar por su atmósfera, entre trágica, fatalista, erótica, opresiva y oscura…y al final no querrás dejar de viajar en el tren como el protagonista del relato, para volver una y otra vez y así poder estimular nuevamente los sentidos con esta deliciosa obra maestra del cine.

    Sólo hay algo que me roía un poco las entrañas: que no apareciera (o al menos no tanto como antes) Maggie Cheung. Porque hay que reconocer, que, por muchas féminas que se paseen por el film, ninguna estará a su altura.
    Es una tarea muy difícil.

    • elcriticoabulico 9 enero, 2019 a 18:33 #

      Vaya hombre, pues yo disfruté bastante Chungking Express. Soy muy fan del lirismo de Wong Kar-wai, me toca la fibra su manera de rodar y de contar. Aunque no a la altura de Deseando amar, 2046 es de mis favoritas de su filmografía. En general, la trilogía que compone con Días salvajes me parece excepcional, me apasiona. Por cierto, he oído comparaciones con su estructura anárquica, ligada a la imaginación del escritor, con la reciente Burning, por si te animas con ella.

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