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Tropa de Élite

2 Mar

“No estoy en contra de la policía; simplemente les tengo miedo.”

Alfred Hitchcock

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Tropa de Élite

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Tropa de Élite.

Año: 2007.

Director: José Padilha.

Reparto: Wagner Moura, André Ramiro, Caio Junqueira, Milem Cortaz, Fernanda Machado, Maria Ribeiro, Paulo Vilela.

Tráiler

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            Después de las unánimes alabanzas internacionales cosechadas por Ciudad de Dios, retrato crudo y realista de la vida (y la muerte) en las favelas, el cine brasileño facturaba Tropa de Élite, otro superéxito fundamentado en la exploración verista y con estilo documental de las problemáticas del país -como en la anterior, también participa en el libreto Bráulio Mantovani-, en esta ocasión próximo a las formas adrenalínicas del thriller contemporáneo y al estilo de cineastas de referencia en este campo como Paul Greengrass.

            En Tropa de Élite, el punto de vista narrativo y a veces moral del relato, con el peligro que esto conlleva, es el del capitán de una unidad operativa especial de la policía brasileña, la BOPE, instruida y dotada para erradicar la criminalidad de los arrabales cariocas a sangre y fuego. Jueces y verdugos insobornables, implacables, impunes e irredentos.

Es su profusa voz en off la que ejerce de cicerone a lo largo de una película estructurada en capítulos y focalizada en los distintos estratos que componen este universo corrompido, sumido en el delito y la muerte –dos antitéticos aspirantes a policía, la burguesía adocenada, ingenua o hipócrita, el mundillo de la policía militar, la idiosincrasia de estas fuerzas de combate urbano-.

            Planteado con voluntarios y quizás no exagerados paralelismos con el cine bélico, maniqueo en esencia, el discurso que sostiene Tropa de Élite entrecruza la experiencia de unos personajes que, a decir verdad, tan solo cobran relieve humano y cierta matización en el caso de los integrantes del BOPE. Por el contrario, el análisis social de las mafias del narcotráfico y sobre todo de la juventud universitaria y en apariencia comprometida –vociferante, inmadura, hipócrita e inmoral- es superficial o directamente negligente.

A mi entender sus intenciones no pasan por la glorificación del censurable BOPE, un organismo parafascista afiliado a los principios del vigilantismo y fruto envenenado de unas circunstancias lamentables. Pero los resultados de las acciones que muestra el filme, la dialéctica del narrador en off y su posicionamiento dentro del contexto argumental como bastión incorruptible deslustran un tanto las posibles aspiraciones de la obra: denunciar la autodestructiva enajenación moral, política y cultural de la sociedad brasileña, abrazada al culto a la violencia y el delito como medio de vida y de promoción y triunfo social.

De ahí el proceso de adoctrinamiento que sufrirá el idealista, inducido por la formación militar y, en especial, por motivos íntimos y emocionales impuestos por la terrible decrepitud del ambiente; un proceso acaso semejante a la despersonalización y conversión en una necesaria ‘máquina de matar’ del recluta Bufón de La chaqueta metálica. El infecto sistema que todo lo contamina.

            José Padilha ofrece un producto fresco y enérgico, que se contagia de la crispación de su escenario a través de imágenes urgentes, un montaje eléctrico y una plasmación descarnada y agresiva de la violencia. Tropa de Élite arrolla y no da respiro, ni tiene contemplaciones en despellejar su objeto de atención, si bien, obviamente, conviene introducirse en su propuesta con el debido escepticismo y espíritu crítico.

            Contará con una segunda parte, más centrada en la criminalidad de guante blanco.

 

Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7.

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