Nebraska

20 Feb

Alexander Payne, cineasta de la itinerancia y la desorientación. En El Peliculista.

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“La idea de las road movies como un género en sí mismo es absurda. Toda película es, en cierto sentido, una road movie.”

Monte Hellman

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Nebraska

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Nebraska.

Año: 2013.

Director: Alexander Payne.

Reparto: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Bob Odenkirk, Stacy Keach, Kevin Ratray, Tim Driscoll.

Tráiler

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          Alexander Payne es un cineasta que hace bueno el concepto de que toda historia, en realidad, consiste de uno u otro modo en narrar un viaje. Desde lo que se considera el comienzo de su etapa de madurez como realizador, situado en A propósito de Schmidt, Payne ha encontrado en el periplo iniciático, en la odisea transformadora, la piedra angular de su obra. Es esta una filmografía repleta de personajes desorientados por los atropellos y las humillaciones de la vida y que, a tientas y con torpeza, tratan de encontrar su camino, su lugar en el mundo, de dar un mínimo de sentido a su existencia.

Aunque por primera vez en su carrera Payne no es aquí el autor del guion –firmado nueve años atrás por Bob Nelson en la que continúa siendo su primera incursión en el largometraje cinematográfico-, en Nebraska se reconocen estas mismas constantes recurrentes.

          En este caso, el eje vertebrador de la función, el viejo Woody Grant (estupendo Bruce Dern, si bien el doblaje impuesto provoca que sea difícil disfrutar de la plenitud de su actuación), un anciano ex alcohólico que navega como un herrumbroso y destartalado barco a la deriva en pos de no sé qué premio de la lotería -triunfo postrero de una existencia ahogada en la miseria que no cesa-, esta desorientación se extiende incluso al plano físico a causa del acecho de la demencia senil.

Sin embargo, aparte de la inquebrantable entrega de ese hijo que aún cree en la dignidad de su maltratado padre, la película no pide compasión para este pobre diablo, enfilado entre el delirio y la tozudez hacia la puntilla final de su vida de perdedor incurable. Payne no pretende arrancar simpatía de su persona, ni apuesta por una épica nostálgica, fingida y sentimentaloide en su desnortada búsqueda de un tesoro que se sabe falso de antemano.

Por el contrario, imprime al filme un tono introspectivo, melancólico y tragicómico a través de un ritmo sosegado, acorde a los pequeños detalles que permiten avanzar poco a poco en la indagación del personaje, y en el que los ocasionales y jocosos chispazos de humor funcionan como alivio cómico al mismo tiempo que inciden con lacerante fiereza en el absurdo de la naturaleza y la biografía de estos seres dejados de la mano de Dios.

Al igual que las localizaciones –la América rural golpeada por la crisis, triste, desangelada y decrépita, capturada en un frío y lánguido blanco y negro-, y del mismo modo que el resto de individuos que pueblan la cinta, el señor Grant es como es y así hay que quererle (o no): borrachuzo, cabezón, seco, despistado, inmaduro, frágil, generoso y entrañable, todo ello en proporciones repartidas de manera innegociablemente arbitraria y descompensada. Al igual que la delicada lírica elegíaca que impregna los fotogramas, la sensación de cariño nace entonces del matiz sutil, casual y también aleatorio: media frase de afecto sincero y redentor, una mano amorosa que inesperadamente alisa un mechón rebelde, elogios oídos a terceros y dichos a saber con qué motivo y en qué grado de honestidad.

          Estos sencillos mimbres de road movie son por tanto el pretexto ideal para encarar y profundizar en una relación paternofilial que parece todavía a medio construir –o derruir, como el escenario-, desatendida mediante la incomunicación empleada como cicatera defensa íntima, las evasivas hostiles y mezquinas y la autocondescendencia como justificación de todo fracaso emocional. La exploración de las espesas sombras del pasado común pero desconocido y de las tibias luces de un presente quebradizo e incierto se realiza con finura y entre claroscuros, desde la intuición y el afecto más que desde la certeza, sin concesiones y con irreverencia absoluta.

El relato opta por firmar una paz cordial en vez de asestar un último y definitivo puñetazo sobre la mesa, pero con todo y ello Nebraska consigue definirse como una obra satisfactoria, especial y elaborada con buen tino e inteligencia.

          Nominada a seis premios Óscar, entre ellos los de mejor película, director, actor principal y guion original.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7,5.

10 comentarios to “Nebraska”

  1. E. J. Castroviejo 20 febrero, 2014 a 17:49 #

    Interesante título. Me surge una pregunta: ¿cual es el modo más económico y legal en internet para pagar una película y descargártela en un formato que puedas grabar en un cd/dvd? ¿Alguna pág más recomendable que el resto? ¿Es imposible si no es para verla online y punto o para que te la manden a casa por correo?. Un saludo

    • elcriticoabulico 20 febrero, 2014 a 19:28 #

      Por vía legal creo que no se pueden descargar, y menos para grabarlas en un DVD. En cambio, la plataforma Filmin (https://www.filmin.es/) permite verlas en streaming por el ordenador y también tienen la posibilidad de alquilar el visionado en la televisión (sea de manera individual, sea mediante suscripción por un tiempo al servicio). Poseen un catálogo muy amplio, con actualizaciones tempranas de las películas de estreno y con buena atención a los clásicos.

      • E. J. Castroviejo 21 febrero, 2014 a 00:17 #

        Gracias. Lo de no poder guardarlas me atormenta.

      • elcriticoabulico 21 febrero, 2014 a 00:21 #

        A mí me parece el punto a mejorar de ese sistema. Pero bueno, con una suscripción de esas anuales que puedes ver lo que te venga en gana, con dejarlas anotadas en favoritos vale.

  2. Zinedin Zinedon 22 febrero, 2014 a 16:30 #

    Esta es una roade movie con mucho recorrido pero casi como una foto fija, sin apenas movimiento. Como una de esas tiras negras de trazo grueso en la que se mezcla la severidad descriptiva de El Roto, y la acidez y socarronería de Chumy Chumez.
    Pero la potencia del relato se ve distraida, en ocasiones, por la excesiva intención del director de remarcar el estilo.

    • elcriticoabulico 22 febrero, 2014 a 17:04 #

      En este caso, la road movie tiene más peso en el interior del anciano que en su exterior: el último fogonazo de lucidez sentimental en un crepúsculo de descomposición. Sin ternurismos, ni arrebatos trágicos, ni una paródica ridiculización del personaje. Nebraska es una obra bastante honesta en sus emociones. Aunque puede que sea cierto lo que dice, quizás ese blanco y negro tienda un tanto a una afectación innecesaria y contraproducente.

  3. altaica 12 noviembre, 2014 a 16:51 #

    Obra mestra

    • elcriticoabulico 12 noviembre, 2014 a 23:01 #

      Demonios, qué rotundo. Yo lo dejo en una película muy maja (que no es poco). Es bueno verte de nuevo por aquí, Altaica.

  4. ALTAICA 15 noviembre, 2014 a 02:38 #

    Creo sinceramente que estamos ante la obra maestra de Payne, pues atesora aquello que es tan difícil de plasmar, desde la nada muestra el todo, desde lo tragicómico visita sociedades e individuos, paisajes y pueblos, desiertos y manantiales… Esas calles y negocios ausentes y desiertos al igual que sus habitantes y sus mundos interiores. Introspección desde la mirada más alejada posible, desde casi ese cine oriental como pocas veces uno puede contemplar el cine americano. Aparente rudeza que solo quiere asomar en un intento último de reivindicación humana, atisbos de piedad para seres cuya vida es un mosaico gris, gris, gris… Solo apoyado por un escueto sarcasmo de realismo nunca mágico y sí en busca de cierta redención. Explorar y mostrar al ser humano desde la aparente ausencia de información para ser prueba evidente de la más veraz, lúcida y hermosa desnudez. De las mejores películas que he visto jamás. Un fuerte abrazo amigo.

    • elcriticoabulico 15 noviembre, 2014 a 19:39 #

      Una mirada oriental e incluso europea, más que americana, pese a conservar ese concepto de viaje transformador tan del western (y su crepuscularidad, en este caso) y de su epígono, la road movie. Me alegra que te entusiasmara tanto. Un abrazo.

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