Niebla en el pasado

19 Feb

“Las películas son fantasías realistas. Es fácil meter balas, porque son cosas que se pueden comprar. En cambio, las emociones no; su valor es incalculable.”

Sylvester Stallone

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Niebla en el pasado

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Niebla en el pasado.

Año: 1942.

Director: Mervyn LeRoy.

Reparto: Ronald Colman, Greer Garson, Susan Peters, Philip Dorn.

Tráiler

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            En paralelo al cine negro, el melodrama conformaría el otro pilar fundamental de la extensa y fructífera carrera de Mervyn LeRoy, campo donde destacan títulos como De corazón a corazón, Mundos opuestos y Mujercitas. Otra de las películas más relevantes de esta especialidad será Niebla en el pasado, la cual, como la primera de las previamente citadas, contaría con la participación de la actriz Greer Garson, experta en acumular nominaciones al Óscar –el galardón obtenido por La señora Miniver en la edición inmediatamente anterior rescindiría su candidatura al premio a la mejor actriz por la presente cinta-.

            Niebla en el pasado ofrece un esqueleto argumental más que cuestionable en su aspecto dramático y psicológico –un veterano de la Primera Guerra Mundial sufre dos episodios de amnesia consecutivos y solapados el uno sobre el otro- para construir sobre él una obra romántica que clama por el pañuelo moquero, sí, pero lo hace con tal elegancia e intensidad que uno no puede sino rendirse a sus incitaciones.

En otras manos, bien podría haber sido un empalagoso A propósito de Henry en el mejor de los casos, o un culebrón de sobremesa de Antena 3 en el peor de ellos.

            Asentada sobre estos dos capítulos de desmemoria, la película adopta una estructura especular en la que se sitúan, la una frente a la otra, dos visiones posibles y antagónicas de la vida del protagonista (Ronald Colman, perfecto caballero británico). A pesar de sus características divergentes –la primera refleja la realización íntima y socialmente reprimida del personaje; la segunda muestra otro tipo de progreso y prosperidad, si bien impuesto y atado a obligaciones sociales- ambos escenarios comparten dos factores de suspense.

Por un lado, se encuentra la inquietud externa producida por el entorno –la desconfianza popular hacia el combatiente enajenado y la amenaza de su reclusión en el psiquiátrico; las reservas de su familia hacia las intenciones verdaderas de un hombre “resurgido de entre los muertos”-. Por el otro, resuena obsesivamente en el interior del personaje un dilema sin resolver –el temor y la insatisfacción que produce respectivamente su identidad incompleta-. A juego, el tono de la narración variará sutilmente de uno a otro –cálido y optimista; frío y apesadumbrado-.

            Estas contradicciones y conflictos –en realidad universales al ser humano, más allá de la representación fantasiosa con la que aquí aparecen-, serán las principales herramientas de las que LeRoy se sirva para sostener y controlar a la perfección la tensión dramática y romántica del filme, exacerbada a lo largo de un crescendo que asciende imparable por medio de unos atronadores giros de guion.

El empleo de las instrucciones promulgadas por Alfred Hitchcock para la creación de la intriga –el protagonista desconoce un secreto crucial que el espectador en cambio sí sabe-, así como la descarnada concisión y la inusitada falta de énfasis con el que se aplican, confieren a estos golpes una fuerza demoledora, mientras que evitan a su vez su derrumbe en la obvia y vulgar pornografía emocional, lo que hubiera resultado sumamente fácil a causa de la naturaleza misma del relato, propenso a la tragedia folletinesca.

Es la importancia de lo que no se dice, o se calla (no ya de lo que no se proclama a gritos desgarrados, como es costumbre en este maltratado género). La dolorosa y doliente conversación entre patrón y secretaria será el mejor ejemplo de lo expuesto.

            De igual manera que la coartada psicológica, es probable que el desenlace sea el apartado que peor resista el paso del tiempo. Un hecho, no obstante, que no invalida en modo alguno la potencia conmovedora de esta preciosa obra.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8,5.

2 comentarios to “Niebla en el pasado”

  1. plared 20 febrero, 2014 a 03:11 #

    Como dices preciosa y cumbre de un cine elegantemente romántico que por desgracia se fue. Que sea realista o no sin importancia. Ahora pretendiendo precisamente esa realidad, solo se consiguen soporíferos productos que agasajan mentes abotargadas. Cuidate

    • elcriticoabulico 20 febrero, 2014 a 03:51 #

      Ese es el asunto: uno lee la sinopsis y se echa las manos a la cabeza. Pero, demonios, me puse tierno y tontorrón viéndola.

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