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Vampiros de John Carpenter

14 Feb

“Los directores son tan susceptibles al encasillamiento como los actores.”

John Landis

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Vampiros de John Carpenter

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Vampiros de John Carpenter.

Año: 1998.

Director: John Carpenter.

Reparto: James Woods, Daniel Baldwin, Sheryl Lee, Tim Guinee, Thomas Ian Griffith, Maximilian Schell.

Filme

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          John Carpenter, director y cinéfilo, tuvo el privilegio de convertir algunas de sus producciones en su particular patio de juegos, donde todo tiene cabida. Como su propio título indica, Vampiros de John Carpenter es una cinta del subgénero vampírico que, además, habla con lenguaje de western –del cual había impregnado antes su hawksiana Asalto a la comisaría del distrito 13 y la saga del antihéroe Serpiente Plissken, así como la venidera Fantasmas de Martey que, como no podía ser de otra manera, bebe del espíritu anárquico y desordenado de la serie B.

Un escenario y una mezcolanza similar, cabe decir, a la propuesta por Robert Rodríguez -uno de los representantes más festivos y menos reconocidos del posmodernismo cinematográfico- en Abierto hasta el amanecer, emblema de una época en la que esta variante del cine de terror buscaba nuevos y refrescantes ingredientes para una fórmula sobada hasta la saciedad –la technoacción de Blade se estrenaría en el mismo año que la presente y la serie de televisión Buffy, cazavampiros andaba ya en marcha por aquel entonces-.

          En Vampiros de John Carpenter, un grupo de cazarrecompensas a sueldo de la Iglesia católica, de metodología primitiva y absoluta impunidad legal, recorre los polvorientos parajes del fronterizo sudoeste norteamericano dando muerte a un grupo de pertinaces forajidos -chupasangres por supuesto-. El duelo épico se establecerá en este caso entre un agrio renegado con el rostro picado y desdeñoso de James Woods, erigido en última esperanza de la humanidad, y el vampiro original, el malhechor más grande de todos los tiempos, responsable de una posible subversión a escala global en la que los hijos de Satanás caminaran libres por las calles, a plena luz del sol exorcismo inverso mediante.

          Sin presencia acreditada en el guion de un Carpenter cada vez más reivindicado por crítica y público –un poco a la ligera en determinadas ocasiones-, a este encargo llevado a su propio terreno le cuesta trabajo sostenerse en pie.

El problema se encuentra tanto en la endeblez de su tramas principales –el argumento en general, sus desdibujados personajes, esa repentina historia de amor, el dudosamente justificado papel del cura empotrado en la misión-, como en esos pequeños detalles de la narración que, fuera de la cierta estabilidad argumental que ofrece la aparición de las convenciones del género y los tópicos tradicionales y conocidos, deberían al menos tratar de ceñirse o satisfacer una serie de reglas que hicieran verosímil y lógico ese mundo alternativo y fantástico –juraría que la transformación en vampiro funciona al albur del momento o que el villano atraviesa unos cuantos rayos de luz sin inmutarse, aparte de los errores formales en el filmado de los planos supuestamente subjetivos-.

Pero supongo que analizar aquí estrictamente la coherencia sería una incoherencia en sí misma. Más aún si a ello se añade la excusa del importante hachazo aplicado al presupuesto del proyecto justo antes de su rodaje, hecho que obligaría a reescribir apresuradamente parte del libreto del filme. No obstante, con pretextos o sin ellos, la función adolece en cualquier caso de una importante falta de capacidad de sugestión y de potencia, más acentuada cuanto más se aproxima a su flojo clímax final.

            Película liviana por definición, Vampiros de John Carpenter presenta algún detalle rescatable –la posesión convertida en puro orgasmo- mientras que, a grandes rasgos, se deja ver sin demasiado esfuerzo -y sin demasiada pasión-, sostenida por el carisma verborreico de Woods, un acertado control del pulso narrativo, unos efectos especiales decentes –cómicamente exagerados en el caso de la combustión diurna- y la escasa entidad de sus materiales.

 

Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 5,3.

Nota del blog: 4,5.

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