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Zelig

4 Feb

“Es un error tratar de adivinar qué le gustará al público y tratar de hacerlo, porque entonces también podrías permitir que el público asistiera al rodaje e hiciera la película en tu lugar.”

Woody Allen

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Zelig

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Zelig.

Año: 1983.

Director: Woody Allen.

Reparto: Woody Allen, Mia Farrow, Patrick Horgan.

Tráiler

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            En la época dorada de Woody Allen, hasta aquellas películas que aparentaban ser gamberros divertimentos escondían en su seno demoledoras cargas de profundidad destinadas a explosionar y sacar a flote las miserias enquistadas en el hombre y las costumbres contemporáneas.

            Zelig se apoya en algo tan serio como el formato documental –que el cineasta neoyorkino ya había empleado con fines cómicos aunque de manera todavía intuitiva y pedestre en Toma el dinero y correpara, a través de la falsa biografía de un apocado individuo capaz de adoptar el aspecto y la personalidad de quien lo acompaña, diagnosticar los males de una sociedad estadounidense (occidental por extensión) devenida en simple masa informe y aborregada rayana en el fascismo, corriente política uniformadora y excluyente por definición –en este sentido, aparte de la alusión directa a ella en un segmento del relato, recuerden también las tesis de El conformista, de Bernardo Bertolucci-.

            En su representación literal de “la normalidad extrema”, el bueno de Leonard Zelig dictamina la condición social de cualquier ser humano, sometido y alienado por la influencia invasiva del colectivo. Tanto en el anonimato como en la fama, Zelig es víctima y chivo expiatorio de un entorno hostil y agresivo que aprecia la curiosidad momentánea pero al que, al fin y al cabo, le repele y atemoriza el desconocido, el extranjero, el Otro –en cierto sentido, la estructura narrativa del presente filme recuerda a la de Eduardo Manostijeras, protagonista de un cuento infantil al revés en el que el monstruo es primero aceptado con entusiasmo para después recibir ese rechazo que uno esperaría de inicio-. Toda persona que haya experimentado o al menos observado una adolescencia corriente, sabrá por tanto de qué habla la película.

No obstante, Zelig no se detiene solo en esta primera lectura sociológica. Al mismo tiempo, se puede percibir en su discurso una exclamación personal de hastío del propio Allen, quien, en su estatus de estrella de cine, se encuentra constantemente expuesto a las abrumadoras presiones de la opinión pública.

            Ligera y chispeante, la cinta extrae su principal fuente de comicidad en la fiel y sarcástica imitación de los códigos del género documental. Esta premisa incluye sorprendentes entrevistas con celebridades del mundo de la cultura norteamericana, así como desternillantes e iconoclastas recreaciones históricas empleadas para dar testimonio de la época en la que se ambienta la obra -anticipación directa de lo que hará Robert Zemeckis en la popular Forrest Gump-, además de una extraordinaria imitación del estilo visual y la textura del celuloide de los años veinte y treinta –decisiva aportación aquí de un genio en la materia, Gordon Willis-.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 8.

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